La danza de intereses en un PJ caliente

Un enfrentamiento interno para definir las cabezas de las listas al Senado y a Diputados nacionales, decididamente puede herir de muerte al partido gobernante.
En las próximas horas de este fin de semana, el peronismo mendocino comenzará a buscar frenéticamente la unidad para evitar la interna partidaria y alcanzar una lista única de candidatos. Un enfrentamiento interno para definir las cabezas de las listas al Senado y a Diputados nacionales, decididamente puede herir de muerte al partido gobernante, en medio de una crisis muy severa de credibilidad y de desencanto, que le hace sentir la ciudadanía cada vez que puede. No puede darse ese lujo, al menos hoy.

El jaquismo, que sabe que no está bien, confía en que será su propio líder, el gobernador, el que logrará amalgamar a quienes hoy ambicionan los primeros lugares de las listas. El principio del acuerdo, de lograrse, podría comenzar en San Rafael y Malargüe, ciudades que tiene previsto visitar Jaque entre mañana y el domingo, si es que no es convocado de urgencia a Olivos, como sucedió ayer para que asistiera al anuncio de la coparticipación de las retenciones a la soja que hizo Cristina.

Pero hoy, hay internas. ¿Qué pasó? Pasó que los azules, el sector liderado por Juan Carlos Chueco Mazzón y que tiene a Adolfo Bermejo, el intendente de Maipú, como su principal abanderado, exageró con el diagnóstico de los males que aquejan al Gobierno y al resto de los intendentes que no comulgan con ese color, los creyó más débiles de lo que están, y se lanzó de lleno arriba de las candidaturas, en especial, en las del Senado, acaparando los dos primeros escaños con Bermejo en el primer lugar y Patricia Fadel secundándolo. Los azules, con esa movida, lograron lo que parecía, si bien no una fantasía, un encuentro de coincidencias muy difícil entre el jaquismo y Omar Félix, el hombre fuerte del sur. El espanto y la indignación de Félix, que quiere ser, como Bermejo, el candidato a gobernador en el 2011, no tuvo límites y se unió al desprecio que tiene Alejandro Abraham, de Guaymallén, por los azules. Y sin demasiados miramientos, reeditaron el eje o la liga crítica de intendentes que el año pasado habían compartido con el lasherino Rubén Miranda, un intendente que, como en las últimas elecciones, da señales inciertas yendo y viniendo de un frente hacia el otro.

La liga consiguió rápidamente también el apoyo del jaquismo y de otros intendentes, como Joaquín Rodríguez (Tupungato), Roberto Righi (Lavalle), Cacho Agulles (Malargüe), al igual que el ala sindical que representan Guillermo Pereyra (empleados de comercio) y Dante González (empleados petroleros). Todos contra los azules. “La señal fue: podemos hacer otra lista distinta a la de ellos”, fue la respuesta.

El principal problema que hoy parece tener la unidad peronista es el enfrentamiento Bermejo-Félix, porque Abraham, al menos hoy, no ambiciona otra cosa que hacer una buena gestión en Guaymallén y prepararse para la reelección. Pero el sureño y el maipucino entienden que no pueden perder esta oportunidad para posicionarse como la sucesión de Jaque en el 2011. Y entienden, sin mucha explicación, y vaya a saber por qué, que sólo lo pueden hacer desde la senaduría, como indica la tradición. Sin embargo, los tiempos han cambiado y mucho.

No obstante, los azules no conforman como se cree un bloque homogéneo, sin fisuras. El entorno de Bermejo desconfía de Fadel y, desde Maipú, se sostiene que nada tuvo que ver el intendente en la postulación de Fadel secundándolo. Dicen también que fue una jugada en soledad de la diputada nacional, e inconsulta, y que con esa movida empiojó el escenario fragmentando al peronismo tal como luce hoy. Pero hay quienes responden a esa visión también. Y aseguran que Fadel no actuó sola con su autopostulación, sino que lo hizo merced a una sugerencia del propio Mazzón para enviarle una señal de poder al intendente. A su vez, Fadel goza de cierta confianza en el cuarto piso de la Casa de Gobierno. Como también con otro azul, el intendente de San Martín Jorge Omar Gimenez.

Por el lado del gabinete, desde lo que se conoce como el jaquismo, tampoco está nada dicho respecto de los nombres que pueden jugar en el escenario interno y por varias razones: hoy dicen que ningún miembro del gabinete puede ser candidato, porque Jaque no tiene recambio. Pero si Jaque lo necesita para armar la lista en un contexto de interna, no descarta hacer jugar a alguno de sus hombres.

el otro factor. Hay otros actores que están jugando fuerte en la interna peronista. Son los grupos económicos, hoy interesados en seguir controlando algunos negocios suculentos en Mendoza. Controlan parte de la distribución del agua potable, por sobretodo, manejan el servicio eléctrico y, con este gobierno, terminaron de asentar sus pies en las plataformas petroleras. En el sur, tienen fuerte influencia y se los referencia muy cerca del intendente sanrafaelino. José Luis Manzano y Juan Carlos Chueco Mazzón, azules históricos, hoy se estarían disputando parte del poder que influye. Uno desde el sector privado, en donde se desempeña desde mediados de los noventa, y Mazzón desde el lugar de siempre, muy cercano a los presidentes justicialistas de los últimos años, Menem, Duhalde, Kirchner y, por supuesto, Cristina. Las internas se sustentan con avales políticos, con territorio y con espaldas. Pero sin plata, difícil.

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