Daniela Wilbert: “ahora sólo se preocupan por la tucura y la sequía, pero el censo de discapacitados todavía no está ni tabulado”.

Daniela Wilbert: “ahora sólo se preocupan por la tucura y la sequía, pero el censo de discapacitados todavía no está ni tabulado”.
La integrante del Consejo de Discapacidad cuestionó la medición que encaró el Municipio de Olavarría, y que había arrojado una cifra muy baja de discapacitados. “Sin hubieran dejado que el Consejo saliera a censar y a buscar las planillas, esto no pasaría”, aseguró. Además, dijo que el sistema actual de certificaciones no funciona bien, y que ella misma tiene que “subir gente a una combi y llevarla a hacer el trámite a Mar del Plata”.
Daniela Wilbert, integrante del Consejo de Discapacidad, coordinadora de un grupo de pacientes reumáticos y una de las personas que estuvo sobre el censo a personas con discapacidad, cuestionó nuevamente es estudio estadístico, que ya había sido criticado por parcial y restringido: “el censo (que se hizo en diciembre) ni siquiera está tabulado, y nos dicen que todavía hay planillas que no fueron retiradas de las escuelas”.

Wilbert sostuvo, además, que “en este momento en el Hospital el sistema de certificados de discapacidad no funciona, y se están dando turnos para 2010; por eso lo que estamos haciendo (con el grupo de pacientes reumáticos que coordina) es subirlos a una combi y llevarlos a Mar del Plata para que se hagan las constancias”.

La crítica de la integrante del Consejo de Discapacidad viene a confirmar otro dato que hasta ahora se manejaba en muy bajo tono: los miembros de ese grupo de trabajo presidido por Rosita Muia no están de acuerdo con el método que se usó para censar a las personas con discapacidad.

Es un secreto a voces que los miembros del grupo querían salir a censar a los domicilios y a las instituciones: “es el único modo de encontrarlos y registrarlos a todos, porque hay personas con discapacidad que no van a salir de la casa para venir a censarse, o bien porque no pueden o bien porque sus familias no los sacan de allí”.

Contra eso, el censo de personas con discapacidad se llevó a cabo entre el 9 y el 19 de diciembre de 2008 en un punto fijo: el hall del Teatro Municipal. Cuando terminó, la cifra pareció darle la razón a los miembros del Consejo que querían salir a censar en los domicilios: se notaron apenas 700 personas, cuando la Ciudad tiene 110.000 habitantes y la media mundial de discapacidad es superior al 5% de la población.

“Si al censo lo hacíamos como dijimos en el Consejo, hoy ya teníamos todos los discapacitados censados y las planillas retiradas de las escuelas; pero hoy es imposible: en el Municipio se habla solamente de la tucura y de la sequía”, cerró tajante Wilbert.

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