Daniel Zovatto: "Es urgente que el país avance con la reforma electoral"

Daniel Zovatto:
Para el especialista en derecho político, no es seguro ni transparente el sistema de votación
"La Argentina necesita avanzar de manera urgente e inteligente en una reforma político-electoral. El sistema actual acusa deficiencias importantes, que quedaron en evidencia en las elecciones de 2007: fueron las peor organizadas, por lejos, desde 1983", advierte Daniel Zovatto, licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y experto en cuestiones electorales.

Dice el entrevistado que en nuestro país la reforma política ha sido bandera de cuanto candidato se haya presentado a competir en elecciones, pero que los avances han sido por demás magros, lo que se comprueba al comparar la situación argentina con la del resto de América latina. De esto da cuenta Zovatto, que, a los 52 años, es director del Instituto para el Desarrollo de la Democracia y el Sistema Electoral, con sede en Estocolmo, Suecia.

"La reforma política ocupa un lugar relevante en la región. México lideró un proceso exitoso con sus reformas de 1996 y 2007. Brasil instrumentó el voto electrónico, y ahora el presidente Lula acaba de enviar al Parlamento una nueva y ambiciosa reforma electoral. A ellos se suman Costa Rica, Colombia y Chile, lo que refleja la predisposición de la región a innovar en la materia", afirma.

¿Qué sucede en la Argentina? "Desafortunadamente, está fuera de esta ola de reformas", se lamenta Zovatto. Sólo rescata una excepción: Córdoba. Esta provincia aprobó, en diciembre pasado, con el impulso del gobernador Juan Schiaretti (PJ), una reforma política que incorporó por primera vez en el país la boleta única. Zovatto fue el presidente de la Comisión Consultiva de Expertos convocada especialmente para asesorar en aquella tarea.

-Después de 25 años de vigencia ininterrumpida de la democracia en nuestro país, ¿cuáles son, a su juicio, los progresos y las deudas pendientes?

-Mi valoración es muy positiva, sin por ello desconocer sus limitaciones. Los argentinos aprendimos a apoyar la democracia como sistema de gobierno. Lamentablemente, este proceso no se vio acompañado por el necesario fortalecimiento del régimen republicano ni del Estado de Derecho. En efecto: lejos de haber ido consolidándose un régimen republicano democrático, me temo que estamos caminando en el sentido inverso. El control ciudadano sobre el poder del Estado, el equilibrio de poderes, la transparencia y la cosa pública siguen siendo débiles, o aun ausentes.

-El Gobierno promete mejoras en materia electoral para evitar las irregularidades que se vivieron hace dos años. Propone, por ejemplo, convocar y capacitar con antelación a las autoridades de mesa. ¿Es suficiente?

-Las correcciones pueden ayudar, pero por su gravedad y cantidad estas dificultades no se solucionan con parches. Estamos a sólo siete meses de las elecciones y no se puede hacer todo de una vez, pero sí es imprescindible avanzar con un primer anillo de reformas que mejoren los niveles de transparencia y permitan restablecer la credibilidad del proceso electoral. En este primer anillo se deberían incluir la adopción de la boleta única, el fortalecimiento de la justicia electoral, autoridades de mesa debidamente capacitadas y presencia de observadores internacionales. Para un segundo momento, antes de las presidenciales de 2011, sería preciso abordar una reforma político-electoral profunda e integral, dirigida a dotar a nuestra democracia de mejor calidad institucional.

-¿En qué consiste la boleta única?

-Hay dos modalidades. Una primera es la que contiene, distribuidos por columnas, todos los cargos en disputa y todos los partidos políticos o alianzas habilitados para competir. Esta es la fórmula que siguió Córdoba. La segunda es una boleta única por cada tramo o tipo de elección (una boleta para la elección de presidente, otra para diputados, otra para senadores). Para cada tramo o tipo de elección figuran todos los partidos políticos o alianzas habilitados para competir. Esta es la modalidad más común en América latina. Todos los países de la región usan la boleta única, salvo Brasil, que tiene voto electrónico; Uruguay, que se rige por la ley de lemas, y la Argentina.

-¿Y cómo vota el ciudadano?

-Una vez que recibe del presidente de mesa la lista única, el votante ingresa en el cuarto oscuro y debe marcar con una cruz o tilde el casillero del candidato que desea votar. La boleta para presidente cuenta con la fotografía respectiva de cada uno de los candidatos, así como su nombre y apellido y el escudo partidario. En el caso de la boleta para diputados o senadores, sólo figuran los nombres de los candidatos que ocupan los primeros lugares en la lista. Para que el votante conozca la lista sábana que está votando se imprimen afiches, cuya exhibición es obligatoria en los centros de votación y en el cuarto oscuro, donde figuran todos los nombres de los candidatos de las distintas listas.

-¿Cuáles son las ventajas?

-La boleta única no es una solución mágica ni un instrumento perfecto, pero es muy superior a la boleta múltiple. Es más moderna, transparente, económica y segura. Además, es sencilla de utilizar, facilita el escrutinio y reduce de manera importante muchas de las principales manipulaciones que caracterizan al sistema actual, como el robo de boletas, la confusión del elector al entrar en un cuarto lleno de boletas y la presión de los partidos (especialmente, de los punteros) sobre el elector. Presupone, además, el fin de las listas colectoras, del voto cadena y de las listas espejo.

-No sería tan importante la presencia de fiscales, que tanto le cuesta a la oposición...

-No, cuidado... La boleta única no elimina la necesidad de que los partidos políticos cuenten con fiscales en las mesas de votación. Ellos son fundamentales para supervisar que las autoridades de mesa hagan un manejo correcto de la boleta única, al igual que los votantes, y para garantizar la transparencia en el recuento.

-¿Qué otros aspectos deben, a su juicio, ser incorporados en una eventual reforma?

-Es importante que la reforma sea sistémica e integral. Para ello, hay que modernizar el sistema electoral y discutir temas más gruesos, como el futuro de las listas sábana y la necesidad de corregir las distorsiones. Pero, por sobre todo, hay que fortalecer el sistema de partidos, dar mayor transparencia a su financiamiento y depurar los padrones partidarios, porque están inflados. El nivel de fragmentación de los partidos políticos es absurdo: hay 41 partidos nacionales y 650 distritales, pero sólo dos con representación en todo el país. Así, ninguna democracia puede funcionar adecuadamente.

-¿No será que en nuestro país el problema real no es que haya nuevas leyes sino que se cumplan las ya existentes?

-Creo que ambos objetivos son importantes: tener nuevas y mejores regulaciones y cumplir al mismo tiempo con las leyes existentes. En una encuesta sobre cultura constitucional que elaboramos en 2005 con Mora y Araujo y Antonio María Hernández concluimos que el 77% de los argentinos conoce poco o nada la Constitución nacional, el 85% considera que no se respetan ni su texto ni las restantes leyes, el 86% considera que somos un país que vive al margen de la ley y el 74% considera que los principales responsables de violar las normas son los políticos. Para rematar, un 41% considera que hay momentos en que es necesario violar la ley... Estas cifras reflejan la gran paradoja que caracteriza a nuestra sociedad: por un lado, una gran demanda de legalidad y de líderes que muestren apego a las leyes, y por el otro, una sociedad que conoce y respeta muy poco su Constitución y sus leyes.

El personaje

DANIEL ZOVATTO

Experto en política electoral

Edad: tiene 52 años. Nació el 23 de enero de 1957.

Títulos: se graduó de licenciado en Ciencias Políticas y de abogado en Córdoba. Es doctor en Derecho Internacional por la Universidad Complutense de Madrid.

Cargo: dirige el Instituto para el Desarrollo de la Democracia.

Escritos: es autor de seis libros y decenas de artículos.

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