Daniel el terrible

Y un día volvió Katz. Bueno, en realidad sigue ocupando su banca legislativa, pero volvió a ser noticia. ¿El motivo? Criticar al otrora magnánimo Néstor Kirchner, apuntalar a su nuevo caudillo político, Julio Cobos, y dar su visión de la actualidad política.
El arquitecto Víctor Daniel Katz Jora, ex concejal, ex intendente, ex niño mimado de Mar del Plata, ex radical k… ha captado el ojo mediático nacional. Al menos obtuvo sus quince minutos de fama en el revuelo preelectoral.

Katz ha estado haciendo gala de su simpatía y carisma y nuevamente le está dando frutos. Adjetivado en los medios como “uno de los principales referentes del cobismo”, sus palabras sonaron en pleno conflicto por la fallida resolución 125, mutando ahora en vocero del vicepresidente. Sus afirmaciones hablan por sí solas, tanto que hasta propuso fecha de renuncia, o al menos licencia, para Cobos. Vayamos por partes.

Antes del 2001, lo realizado por Katz no había alcanzado ribetes mediáticos. Tras el “Que se vayan todos”, el arquitecto reemplazó a Elio Aprile. Muchos se preguntaron quién era, aunque acciones como recorrer las zonas inundadas o ir a dar la cara en situaciones de emergencia, fueron generándole réditos en el sentir popular, tanto que debió retractarse de su intención original de no presentarse para nuevos períodos. Su imán era tal que cuando enfrentó campañas legislativas, los afiches en los que se veían los candidatos lo mostraban muchísimo más a él que a los postulantes al Concejo.

Mucho más cerca en el tiempo, propuso como delfín a Sergio Fares, un candidato que venía por fuera de los carriles tradicionales de la política. Segundo puesto local, aunque una banca como diputado para el ex jefe comunal. El buen concepto que el matrimonio tenía de Katz, lo colocaba como posible candidato a vice de Scioli y, luego, rumoreado como ministro de Obras bonaerense. Desmentidas, tejes y manejes, un acuerdo político sostenido con clips y un divorcio que no sorprendió a muchos. ¿O sí?

Con el frente marchito

Las visitas, anuncios conjuntos, las sonrisas son cosa del pasado entre el matrimonio presidencial y el legislador cobista. Así como era cada vez más notorio que el arquitecto se iba alejando del centenario partido, cada día era más kirchnerista. Sí, el ex y la actual Presidenta muestran cierta preferencia con nuestra ciudad, pero no dude de que la historia hubiera sido muy distinta si el jefe comunal hubiera sido otro. Como las loas que Pulti despliega hacia el actual gobernador: pareciera que fuera su padrino político o su ídolo de la infancia más que intendente y gobernador. ¿Exceso de amiguismo o estrategia política para obtener subsidios? ¿Devolución de favores u oportunidad marketinera redituable?

Definitivamente, la política es el arte de lo imposible. Tras mostrarse como compañeros de colegio ahora, por ejemplo, Kirchner es “inseguro”. O al menos ése es el nuevo diagnóstico que hizo Daniel sobre su ahora ex caudillo (Ndr: el 7 de enero). Conviene ser sinceros: aunque para las cámaras ambos se mostraban muy sonrientes, los altivos anuncios no siempre tenían correlato con la realidad. La ferroautomotora fue proclamada tantas veces, que yo ya conté seis estaciones reinauguradas. Otro punto: Katz llamaba a, y era atendido por, Alberto Fernández. El ex jefe de Gabinete era un interlocutor, un contacto. ¿Habrá influido su salida en el rumbo katziano?

Sube y baja

En el remolino de definiciones que nos ha ido brindando el ex jefe comunal, usa una sola línea para destrozar al Gobierno nacional y provincial. Consultado sobre la administración de Daniel Scioli, el diputado cobista la ve “inocua”, que “ha tenido la suerte de la mala gestión nacional que ocupa el centro de los medios y nadie se ocupa demasiado en analizar lo que hace Scioli”. Como quien dice, un tiro por elevación con una onda expansiva nada despreciable…

Claro, Daniel Katz es, según los medios nacionales, uno de los principales referentes del cobismo. Ganó espacio mediático durante los albores de la “guerra gaucha”, y ahora está teniendo más prensa que nunca. ¿Más poder?

Podríamos estar hablando horas de la administración Katz, de sus puntos altos y bajos. Lo que creo que no admite discusión es que Daniel sabía y sabe manejar muy bien los medios. Es más: hasta cuesta agarrarlo mal parado. El ruso no esquiva las preguntas difíciles, y si le molesta alguna consulta maneja muy bien su disgusto. Es más, hasta era poco afecto a hacer declaraciones que marcaran una distancia casi insalvable (no existen las diferencias irreconciliables en política), lo que sí ocurre con sus declaraciones sobre los Kirchner y Scioli.

Por tal motivo, que hoy reconozca y abrace a figuras como Margarita Stolbizer, Elisa Carrió o López Murphy no es tan descabellado. Es un ejemplo de diplomacia como, en un mismo párrafo, abre la puerta para un acuerdo con el ex ministro de Defensa y de Economía y, a la vez, expresa que él “no lo buscaría”. Sí pero no, como quien dice.

¿A qué está jugando Daniel Katz? ¿Habla por conveniencia política, como una estrategia electoral, para sumar apoyos en la población o para acomodarse en lo que él cree que marca el humor social hoy por hoy?

La cuestión es que muchos lo habían dado por muerto, pero unas palabras y un oportuno posicionamiento con la figura del momento hace que hoy hablemos de él.

Objetivo cumplido.

T.E.G.

El eterno juego de mesa, cuya sigla es Plan Táctico y Estratégico de la Guerra es una forma muy simple y didáctica de analizar los movimientos políticos. Poner fichas en un país no siempre significa atacar al territorio limítrofe, puede ser una defensa o millones de variables más. En la política pasa lo mismo.

Ahora se está poniendo de moda el término postkirchnerismo. Si es posterior, es que se terminó. A menos que en las elecciones de octubre se plebiscite la gestión de Cristina, Fernández seguirá siendo jefa de Estado hasta el 2011. Y hasta puede postularse para un nuevo período. Asimismo, aun si pierden terreno frente a la oposición, continuarán manteniendo un caudal nada despreciable en todas las cámaras legislativas del país.

Como chicana, para aquellos que están en la vereda de enfrente, es muy lógico. Es como cuando Ruckauf (otro que verás volver) hablaba de acefalía en las postrimerías de la gestión de Fernando De la Rúa.

Respecto a que se hable de postkirchnerismo, afirmar que es el fin del período K es apresurarse. Insisto, quedan más de dos años de gestión nacional en el Ejecutivo y sendas legislaciones. Por más mal que le pueda ir al oficialismo, meterá diputados y senadores, y así como muchos gobernadores e intendentes seguirán acompañando la gestión. Si hasta algunos de los que se fueron ya prestaron nuevamente la derecha a acompañar al Frente para la Victoria. Subsidios mediante, pero apoyos al fin.

Aún con la resolución 125, las dudosas acciones contra la prensa y una forma de hacer política cuyas expresiones rozan la ilegalidad, sigue siendo una administración validada por las urnas. Eso sí, las elecciones sirven para medir el ánimo popular. Ninguna encuesta es más exacta que ese diagnóstico…

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