Daniel Scioli minimiza las amenazas y se preocupa por el armado electoral.

Daniel Scioli minimiza las amenazas y se preocupa por el armado electoral.
El gobernador bonaerense dice no temer por su vida pese a los llamados anónimos y las advertencias de bombas. A ocho meses de las elecciones, a Scioli le preocupan más los comicios y puso a su equipo a trabajar sobre todo el territorio de la provincia de Buenos Aires. Además, sigue de cerca los movimientos de Mauricio Macri, Felipe Solá y Carlos Reutemann.
“Nada de esto me va a amedrentar”, dijo Daniel Scioli al admitir que recibió amenazas telefónicas, y pese a que el jueves se sumó una advertencia de bomba en la Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. El mandatario bonaerense minimizó estos episodios y, por el contrario, en los últimos días otro tema lo desvela: los comicios de octubre.

A la lectura de diarios, el ejercicio, el desayuno con asesores, los almuerzos con funcionarios, los quince minutos de siesta, las visitas a los municipios y a los actos con Cristina Fernández de Kirchner, en 2009 Scioli sumó otra actividad: comenzó a ocupar parte de su tiempo en seguir de cerca los movimientos y alianzas electorales, no sólo en su territorio, sino también de los futuros candidatos presidenciables.

Todo sigue igual. El jueves al mediodía, después de la amenaza de bomba en la gobernación, Scioli decidió seguir con las reuniones programadas. Pese a las amenazas, nada cambió a su alrededor. “La custodia es la misma de siempre, aunque ahora el pedido es que estemos más atentos”, explican quienes se encargan de cuidar al gobernador. Scioli buscó minimizar las amenazas, y, aunque habló nuevamente del narcotráfico, abrió ayer la posibilidad de que se trate de algún efectivo descontento con las exoneraciones en la fuerza policial: “Este tipo de mensajes son a veces la reacción de las decisiones que tomamos, seguramente en la lucha contra el narcotráfico y también las luchas internas que estamos dando. También tenemos que garantizar que las fuerzas de seguridad no estén involucradas en delitos, ni sean cómplices de los delincuentes”. El gobernador no presentó ninguna denuncia por las amenazas y prefirió dejar todo en manos del secretario de Seguridad, Carlos Stornelli.

Pensando en las elecciones. “No es tiempo de hablar de elecciones”, sostuvo Scioli, pero no sólo la gestión lo desvela. Desde enero, en La Plata, comenzaron a verse los primeros movimientos de cara a los comicios.

Lo primero fue ampliar su equipo. Para esto, de acuerdo al presupuesto 2009, Scioli decidió contar desde enero con más de 7 mil nuevos cargos. Una de las áreas más beneficiadas fue la Jefatura de Gabinete, conducida por Alberto Pérez. Esta cartera de perfil político cuenta con 400 nuevos cargos administrativos (contra 24 cargos administrativos en el área de seguridad), y desde allí comenzarán a manejar la campaña de la provincia e impulsar los candidatos sciolistas.

El interés de Scioli hoy está puesto en la posible alianza Macri-Solá, y se mantiene alerta ante sus movimientos. Escucha y lee cada noticia que los involucre y proyecta el escenario de octubre. Aunque en las mediciones su imagen positiva no mostró bajas, sabe que con un peronismo disidente unido la más perjudicada será la provincia que comanda.

La carrera del jefe de Gobierno porteño es una de las que más despabilan a Scioli. El gobernador también piensa en 2011 y sabe que Macri es una de las figuras presidenciables. Carlos Reutemann también está en la mira del gobernador, desde que el santafesino deslizó su posible candidatura. “Yo no tengo la necesidad que tienen otros de hablar ya de las elecciones”, dijo el gobernador que, aunque no hable sobre los comicios, sigue de cerca cada movimiento.

Comentá la nota