"Daniel quiere ser como Roberto Carlos pero no puede tener un millón de amigos"

Por FERNANDO GONZALEZ

La carrera política de Daniel Scioli, que ha sobrevivido a los apogeos y a las decadencias de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, difícilmente pueda resistir a esta dinámica de caricias y cachetazos a la que lo viene sometiendo Néstor Kirchner. Desde el 2003, cuando el ex presidente lo eligió aún a su pesar como su candidato a vicepresidente, la relación entre los dos ha ido de los abrazos estratégicos a las zancadillas más violentas de los Kirchner para que no quedaran dudas de la intención de golpearlo fuerte en su imagen.

Algo de éso es lo que pasó anoche en la Casa Rosada. Scioli llegó al encuentro después de reconstruir su espíritu maltrecho por la derrota del 28 de junio. Había soportado que Kirchner le dejara el presente griego de la presidencia del peronismo cuando ningun gobernador estaba con ánimo como para que uno de los derrotados le viniera a dar órdenes. Igual lo había visitado el martes último en la Quinta de Olivos para escuchar sus lamentos poselectorales. Y se había recompuesto en el fin de semana visitando a los dirigentes agropecuarios en la Exposición Rural.

El domingo a la tarde, incluso, había chequeado con un par de funcionarios kirchneristas la propuesta que le llevaría a Cristina para reconstruir la desgastada relación con el campo. Rebajas a las retenciones en el trigo y el maíz, y una suba en las compensaciones para la leche y la carne. ¿El número? Unos dos mil millones de pesos de estímulo fiscal para impulsar las alicaídas acciones del campo en este año de cosechas en baja. Pero algo no les gustó a Kirchner y a Cristina de lo que leyeron en los diarios del fin de semana que los llevó a cambiar los planes en forma drástica. Ayer por la mañana, Aníbal Fernández se apuró en confirmar el encuentro del Gobierno nacional con los ruralistas para el viernes y se silenciaron los teléfonos de los habituales interlocutores K del Gobernador. Unos minutos después de hablar con la Presidenta, Scioli llegó a responder un llamado telefónico relatando algún detalle de las medidas para el campo el campo que se habían barajado en la reunión.

Tal vez por eso se le transformó la cara cuando lo vió al Jefe de Gabinete negar enfáticamente cualquier mención a la cuestión agropecuaria durante la conferencia de prensa posterior. "Se fue muy enojado, no lo podía disimular...", admitía anoche uno de sus hombres de confianza. Sin embargo, Scioli se dio maña para intentar aclarar un rato después en el programa de Joaquín Morales Solá que él no es "ni intermediario ni mensajero del campo" ante el Gobierno.

"Néstor y Cristina no le perdonaron que quisiera anticiparse a las medidas", fue la liviana interpretación que anoche hacía un funcionario K. Entre risas recordaba incluso el sobrenombre que Kirchner utiliza para describir el estilo amistoso de Scioli. "Daniel es como Roberto Carlos, pero no se puede tener siempre un millón de amigos....", dice el ex presidente cuando busca justificar alguna de sus maniobras para cerrarle los caminos al gobernador. Anoche, Scioli comprobó una vez más que entre los muchos amigos que tiene seguramente no está Néstor Kirchner.

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