Daniel Pérez implicado en una causa por robo

El dirigente de ATE La Pampa e integrante del directorio del Instituto de Seguridad Social, Daniel Pérez, quedó involucrado en un hecho policial luego de una investigación del Juzgado Federal por el robo de dos monitores de computadoras de las oficinas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) ¿Qué pasó? Uno de esos elementos apareció en la casa de Pérez, en el barrio Aeropuerto, quien supuestamente lo había comprado a un vecino.
El funcionario le explicó a LA ARENA que había adquirido el monitor de buena fe a un vecino que se lo ofreció, pero de todas maneras quedó implicado en la causa que se sustancia en el Juzgado Federal de Santa Rosa y podrían acusarlo de encubrimiento.

El hecho investigado ocurrió durante el pasado fin de semana. De las oficinas del Senasa que están ubicadas detrás de la Terminal de Omnibus, dentro del mismo predio que ocupan la Legislatura Provincial y el Centro Cívico, faltaron dos monitores LCD de sus respectivas computadoras. Al ser un organismo nacional, la investigación recayó en el fuero federal y el juez Pedro Vicente Zabala ordenó una investigación. El miércoles, allanaron el domicilio de Pérez en el barrio Aeropuerto donde recuperaron uno de los monitores robados. Y ese mismo día, según fuentes cercanas a la causa, quedó detenido el supuesto autor del hecho.

Explicación.

"Ni me lo imaginaba, lo hice de buena fe", le dijo Pérez ayer a LA ARENA. Según su versión de los hechos, el monitor se lo compró a un vecino del barrio que él conocía y que después del allanamiento no volvió a ver. "Vino a decirme que se desprendía de algunas cosas por un problema de salud de un familiar, al que tenían que operar y él no tenía un mango; me ofreció a 900 pesos un monitor que vale 1500", relató. Pérez le pidió un recibo pero el vecino adujo no era necesario: "me dijo que me quede tranquilo y que cualquier cosa lo vaya a ver".

"Yo no necesito hacer una cosa así, soy director del Instituto y no tengo necesidad", se excusó Pérez sobre la compra del elemento robado. "Lo hice para poder ayudarlo, y terminé con un allanamiento en mi casa con diez policías, testigos, de todo", se lamentó.

-¿Se podría decir que pecó de inocente?

-(se toma unos segundos antes de responder) Mirá, lo que sé es que 900 mangos de mi sueldo se me fueron para atrás. Te repito que no tengo necesidad de hacer eso, porque es seguir fomentando la delincuencia. Pensé que estaba en precio y que podía ayudar. Pero cuando vino la policía no me escondí ni nada, eh.

-¿Lo volvió a ver a su vecino?

-No lo encontré más. ¡Lo fui a buscar para matarlo! (sic) Es una persona que anda siempre por el barrio y ni me imaginaba que me podía hacer esto. No sé a costa de qué o a través de quién lo hizo.

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