Daniel Barboza sostuvo que "al Municipio no le interesa el Cervantes" y tampoco "la cultura"

Presentó un proyecto, junto a Manuel Martínez Martínez y Eduardo Ferrer, para reunir fondos que impulsen la restauración del teatro. Ante la resistencia del bloque radical, acusó que "Morando sabe de restauración de teatros públicos lo mismo que yo de recuperación del arroyo Maldonado".
Daniel Barboza fue uno de los protagonistas centrales en la revuelta por la recuperación del teatro Cervantes. En 2001 fue pieza clave, junto a Rubén Betbeder, en la reinauguración del Teatro del Fuerte y en el posterior proyecto del Teatro de La Confraternidad. Inteligente, versátil, irónico y en plena discusión por la suerte del Cervantes, El Eco de Tandil dialogó con este sanisidrense nacido el 9 de julio de 1962 y que peregrinó por América Latina, vivió en Buenos Aires y en La Plata, para radicarse en Tandil 6 años atrás, donde a través de su programa radial y su compromiso con el teatro público se insertó en la ciudad.

Recorrer su historia genera -cuanto menos- curiosidad: estudioso del ajedrez, amante de las artes marciales, director de teatro, hombre de radio, con vínculos variados en la vida política; el tesorero de la Asociación Cine Tandil, conductor de La Fragua y actual funcionario de Radio Provincia de Buenos Aires fue conocido años atrás en esta ciudad en sus viajes como director artístico de la Comedia Provincial y secretario general del teatro Argentino de La Plata. De excelente humor, se predispone al diálogo.

-Recientemente, usted presentó junto al presidente de la Sociedad Española, Manuel Martínez Martínez, y al concejal Tony Ferrer, un proyecto para el teatro Cervantes.

-Sí. Lo principal es que se crea una ordenanza para que los 20 mil contribuyentes de mayores ingresos y durante 2 años, aporten 2 pesos al mes cada uno a través de la Tasa Retributiva. Se obtendría, entonces, un fondo de alrededor de 1 millón de pesos para la restauración del Cervantes. Se administraría a través de una comisión monitoreada por el Concejo Deliberante y con una cuenta pública especial para tal fin.

-El proyecto recibió tantos apoyos como cuestionamientos.

-Hay quienes opinan que el Municipio no debe poner un peso en la restauración, dado que se trata de una ONG. Es un pensamiento, al menos, equivocado: todos los estados municipales del mundo invierten dinero en sus ONG. Incluso, claro, el Municipio de Tandil. El concejal Gastón Morando (presidente del bloque de concejales de la UCR) sostuvo que ‘antes de recaudar dinero se debía formar la comisión’. Algo así como una comisión sin fondos, digo. Como un bote para navegar en la arena. Con todo respeto, Morando sabe de restauración de teatros públicos lo mismo que yo de recuperación del arroyo Maldonado. Es una manera de dilatar el tema. Pero la finalidad está cumplida: se instaló en la agenda el tema de la inversión.

-¿Por qué piensa que se busca dilatar el tema?

-El Ejecutivo no quiere poner un peso en el Cervantes. Meses atrás, sostuve que ‘a la comuna no le interesa el Cervantes’. Hoy sabemos que a la comuna no le interesa la cultura. Está a la vista: no se puede hacer el Festival de Cine, no se puede hacer la Feria del Libro, no se puede invertir en el Cervantes, en suma... deberíamos preguntarnos ‘qué’ se puede hacer en la materia. De todas formas, lo saben, tarde o temprano deberán involucrarse en el asunto: el interés social los llevará hasta allí.

Los tres votos

-Luego de la asamblea de la Sociedad Española que recuperó el teatro, surgieron cuestionamientos desde un sector de la entidad.

-Algo así. En la asamblea, la oposición a Martínez Martínez sacó 3 votos: el voto de Calvo, su hermano y alguien más. Luego, las declaraciones de Calvo que, sin quererlo, le hacen mucho daño al proyecto de recuperación del teatro y ponen en duda alguna actuación de Martínez Martínez, quien nos merece el mayor respeto y cariño. De hecho, desde la Asociación Cine Tandil le entregamos un reconocimiento público por su lucha en defensa del Cervantes.

-¿Tiene usted alguna idea de cuánto cuesta la recuperación del teatro?

-Son dos etapas: la edilicia, que deberían definirla los arquitectos y la técnica teatral. Pero hasta que no se realice un estudio serio, es aventurado opinar. Por lo demás, no hay razón para hacer todo en una sola etapa: ¿qué importa si se tardan 15 años en restaurarlo?

-¿Usted habló con la directora de Cultura, Claudia Castro, al respecto de estos temas?

-Sobre el Cervantes, no. Y acerca de la suspensión del Festival de Cine y la Feria del Libro no me sorprendió tanto el hecho: me sorprendieron los argumentos de la suspensión. Alguien dijo que ‘no debían hacerse eventos de este tipo en medio de la crisis económica actual’, es un argumento tan brutal que no merece un solo comentario. Siguiendo ese criterio, deberíamos cerrar los museos.

-No dé ideas, por favor.

-Haga de cuenta que no dije nada (risas). Castro es una dirigente de sólida formación profesional y que logró la reinauguración de La Confraternidad. Tal vez, es rehén de decisiones de su propio gobierno.

-Siguiendo ese razonamiento y ante la suspensión, ¿usted cree que debería haber renunciado?

-No. No lo sé (piensa). De todas formas, renunciar, en la Argentina, no sirve. Las renuncias épicas, denuncia mediante y qué se yo, no le importan a nadie ni son un valor ejemplar a seguir.

-Es su opinión…

-Mire, en 2003, lo experimenté al irme del teatro Argentino de La Plata. En nuestra cultura, renunciar está asociado más bien a rendirse.

-Puede vérselo también como una actitud ética.

-No nos felicitan, nos dan las condolencias.

Municipio autista

-Usted es tesorero de la Asociación Cine Tandil y en ese contexto llamó la atención que el Festival de Cortometrajes se realizara con absoluta normalidad, algo que se destacó desde este Diario.

-Claro. Porque Tandil Cortos cuesta alrededor de 40 mil pesos. El Festival se puede llevar a cabo porque las empresas privadas de la ciudad y los organismos públicos provinciales y nacionales nos acompañan; porque la estrategia de recaudación, comunicación y puesta en valor del producto funciona. Algo más: la sede de la Asociación con su videoteca está creciendo a pasos agigantados, hoy tenemos ¡300 socios! Y presentaremos, en breve, la cinemateca.

-Entonces, cuando hay voluntad y entusiasmo se pueden lograr grandes cosas; en fin, no es lo que pasó con el Festival de Cine y la Feria del Libro. Por otro lado, ¿por qué piensa que el Municipio no acompaña el Festival que ustedes realizan? Les dio la espalda, nunca existió.

-Mire, su pregunta tiene que ver con el control del festival. Así de simple. Meses atrás, nos propusieron unificar los festivales de cine: dijimos, taxativamente, que no. ¿Imagínese usted si hubiéramos aceptado? ¿Todo se hubiera suspendido?

-¿Por qué habla usted del ‘control’ del evento?

-Nosotros somos una pequeña ONG conducida por una mayoría de personas que no responde al oficialismo.

Peronista "no convencional"

-¿Es ésa la razón? Pero no es novedad: usted es hombre del peronismo.

-Del peronismo ‘no convencional’, sí. Imagínese: no soy alguien convencional en casi nada en esta vida; ¿por qué iba yo a ser un peronista ‘convencional’? (risas).

-Disculpe: ¿Y qué sería ser un peronista ‘no convencional’?

-Como Sinatra, en la canción, ‘a mi manera’. Uno debe hacer ‘a su manera’ las cosas. Al principio, de joven, no actuaba como alguien convencional, desde la rebeldía. Hoy, no soy convencional, desde la prescindencia. No suelo involucrarme en lo que piensan los demás. Mi mujer, el otro día, entre risueña y constatando la situación, me dijo: ‘Daniel, ¿no te importa, no?’. En verdad, sólo debe importarnos la probidad profesional de las personas. Pero volviendo a la pregunta, lo que enriquece al peronismo es -justamente- su diversidad. Su capacidad para asimilar corrientes divergentes y épocas históricas distintas, transformarse, discutirse, refutarse. Es una fuerza en permanente mutación. Por ello, sobrevive. Y genera condiciones de gobernabilidad, en medio de esta Argentina ciclotímica, fragmentaria y anárquica. Es sin dudas, para un debate rico y extenso.

-Aprovecho y le pregunto, ¿cómo anda el peronismo de Tandil?

-En la última interna, acompañamos a Raúl Escudero. El único reordenamiento posible debe darlo la legitimidad interna. Sin reglas de juego, no hay juego: hay jungla. Sin cambios, el peronismo de Tandil será derrotado nuevamente en 2011. Los errores se barren bajo la alfombra. Un maestro de ajedrez me dijo una vez: ‘La diferencia entre el ajedrez y la vida es que la vida oculta, fatalmente, nuestros errores y nos permite seguir. El ajedrez, no: y cuesta la vida del rey’.*

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