Dani Alves salvó sobre la hora a un Brasil sin luces.

Dunga había puesto al lateral 5 minutos antes. Sudáfrica hizo un buen partido y pudo haberlo ganado.
Brasil logró el pasaje a la final cuando faltaban dos minutos. Un gol de tiro libre de Dani Alves selló las ilusiones de Sudáfrica, que había hecho un buen partido.

El potente remate del lateral del Barcelona, que desde el vértice izquierdo del área rival se clavó en el palo del arquero Itumeleng Khune, dejó a los sudafricanos sin oportunidades de emular a Estados Unidos, que había vencido el miércoles al favorito España. Argumentos para repetir la hazaña no les faltaron.

Los dirigidos por el brasileño Joel Santana se pararon para jugar de contraataque e intentar aprovechar los espacios generados por las subidas de los volantes y laterales de Brasil. En el primer tiempo, prácticamente cada avance de la Selección brasileña, fue replicado por una jugada de riesgo de los locales. Primero apareció Sibonisio Gaxa, cuyo tiro al arco se fue desviado. Después, Aaron Mokoena encendió la alarma verdeamarela con un cabezazo que pasó cerca, y por último Siphiwe Tshabalala, de tiro libre, obligó al arquero Julio César a esforzarse para evitar la apertura del marcador.

En Brasil, las posibilidades de gol fueron generadas casi exclusivamente por Kaká durante la primera parte. El flamante jugador del Real Madrid se las ingenió para acercarse al área rival de forma individual. Uno de sus disparos pasó muy cerca de un ángulo superior del arco rival y otro fue bien contenido por el arquero Khune.

En el segundo tiempo, la tónica del partido se mantuvo y Sudáfrica casi rompió el cero en los primeros minutos del complemento, pero Julio César volvió evitarlo. Con el correr de los minutos, el cansancio acumulado del torneo y de la temporada recién terminada se hizo notar. Los jugadores de ambos equipos bajaron la intensidad y las situaciones de gol disminuyeron.

En los minutos finales, Brasil acercó la pelota hasta al área rival pero le costó demasiado traducir ese adelantamiento en jugadas peligrosas. En cambio, los sudafricanos se animaron a jugar más sueltos, pero demostraron que técnicamente aún les falta progresar bastante.

Cuando todo parecía que se jugaría el alargue, Dunga hizo un cambio. Sacó a André Santos por Dani Alves. Iban 38 minutos de la segunda parte. A los 43, Alves clavó el derechazo. Fue el undecimo gol de Brasil en la Copa, el octavo triunfo consecutivo y el decimoquinto partido sin derrotas. Sus méritos tiene.

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