DAMIAN DIAZ / EL AMIGO DEL 10 - "Román me pide que no tire tanto firulete"

El diestro de 22 años, talentoso, será por primera vez titular. Cuenta su relación con Riquelme, cómo fue su debut con Gorosito, cuando estudió periodismo y más: "Quiero demostrar".
Yo siempre jugué así, siempre me gustó hacer cosas raras. Pero Román habla mucho conmigo, me dice que haga las cosas simples, que no tire tantos firuletes. Y tiene razón porque a veces por hacer algo así, complico al resto del equipo. Y yo quiero hacer lo mejor".

Damián Díaz está mentalizado. Hace varios días que se prepara para esta chance. Sabe que, como dice Carlos Bianchi, el fútbol es muy rápido y debe aprovecharla para que no se lo coman los que vienen detrás, que son varios y también se mueren por estar en el 11 titular. Esta nochecita se probará el traje que dejó colgado en el vestuario Jesús Dátolo, el mismo que ya se puso Nico Gaitán en el arranque del torneo y que debió devolver, al menos por ahora. El rosarino repasa cada una de las indicaciones que le dio su amigo, compinche y confidente, nada menos que Juan Román Riquelme, para no "fallarle a él y al resto". "No sé si es la chance de mi vida, es un partido. Y yo quiero hacer las cosas bien, pero no intentar hacer todo junto como Patoruzú", le aclara a Olé el volante, que ante Huracán debutará en torneos locales con Boca.

-¿Qué más te dijo el 10?

-No son cosas difíciles de entender. Me dice que haga las cosas como sé hacerlas, pero que entienda que es mejor si las hago más simples. Por ahí tiene razón: yo quiero meter un firulete y no da. Me abre mucho la cabeza hablar con Román.

-Y si no le hacés caso...

-Me va a retar como cualquiera, porque lo hace por el bien del equipo. A mí me gusta que me rete, él y todos. Me gusta meter cosas lindas, y mientras pueda lo voy a seguir intentando. Pero tengo que saber que hay compañeros que juegan al lado mío y si hago cosas raras y se viene una contra, no les va a gustar. Yo quiero hacer lo mejor y que el equipo gane.

-¿Y el resto qué te dijo?

-Todos tratan de ayudarme, la verdad es que es un grupo muy bueno, me hacen reír mucho. Siempre esperé esta posibilidad y espero que todos estén contentos de que me haya llegado. Quiero que mis compañeros sepan que pueden contar conmigo.

-¿Por qué se dio esa relación con Riquelme?

-Se dio. Quizá cuando uno llega a un club siempre se hace amigo de los más pibes o de los que no juegan tanto. Pero somos muy amigos, hablamos de todo, además del fútbol. Y le gusta cómo juego, se ríe mucho cuando tiro cosas extrañas y se divierte...

Llegó a la Primera habiendo jugado apenas un puñado de partidos en la Cuarta de Rosario Central. Pasó de las ligas rosarinas a jugar en Brasil (ver aparte). Había arrancado como lateral izquierdo (aunque en esa posición no lo ficharon) y luego como volante. Hasta que llegó su chance en el fútbol grande. "Me hizo debutar Pipo Gorosito, en el 06, ante Godoy Cruz. No me citaron más hasta que Ischia me volvió a citar para enfrentar al mismo equipo, pero en Mendoza. Tuve la suerte de convertir un gol y repetí en la fecha siguiente contra Chicago. A partir de ahí no me sacó más", cuenta el volante de 22 años. Pero en esos tiempos no sólo se lucía en la cancha. "Mi viejo (César) tiene una carnicería y mi vieja una pollería. Así que carne comía seguido. Cuando empecé a jugar en Primera pude ayudar a poner la pollería en mi casa. Atiende mi vieja y mi abuela hace supremas".

-¿Ayudabas?

-Yo nací el 1° de mayo, por lo tanto no me gusta mucho laburar. Pero sí colaboraba en el local cortando los pollos.

-¿Y el estudio?

-Ahí no tuve problemas. Jamás me llevé una materia. Si tenía inconvenientes con alguna, el castigo era no dejarme jugar al fútbol. Imaginate cómo estudiaba. Terminé la secundaria y hasta empecé periodismo en la facultad. Después tuve que dejar cuando me fui a jugar a Brasil.

Claro, la única materia pendiente era jugar en Boca. Porque hasta fue campeón con la azul y oro sin siquiera jugar un minuto. Arribó al club en una negociación que incluyó el pase de Andrés Franzoia a Central y fue uno de los pocos refuerzos del equipo en el 2008, junto con Luciano Figueroa, que llegó después de la lesión de Palermo. Pero no tuvo chances. Apenas un tiempo en el amistoso ante Barcelona, en el Camp Nou, y siete minutos por la Sudamericana, ante Liga de Quito. Sin embargo, se colgó dos medallas: la de la Recopa ante Arsenal y la del Clausura 08. "Yo me sentí parte de cada título. Y si los perdíamos, también me iba a sentir frustrado como el resto", aclara. Claro, fueron las dos primeras vueltas olímpicas de su carrera, las disfrutó como tales y las medallas descansan en su hogar. Sobre todo, después de haber tenido que superar tantos meses sin poder debutar y jugando sólo en la Reserva. "Fue durísimo. Por suerte estuve muy cerca de mi familia y de mis amigos. Yo sabía que acá en Boca no iba a jugar como enganche, pero esperar tanto fue complicado", explica.

En el verano, este diestro técnico y con talento, sin tanta marca, tuvo su oportunidad por izquierda, posición que también ocupará hoy. Y esta semana, en la práctica formal de fútbol del jueves, le tocó jugar compartiendo el mediocampo con Román ("Me encantó jugar con él", dijo). Metió un gol (golazo, la picó por encima del arquero luego de eludir a tres rivales) y se entusiasmó con la chance que finalmente se concretará. Su larga espera dio sus frutos. "En el verano se lo dije a todos, que no me quería ir ni loco. Sabía que me iba a tocar, esto era una cuenta pendiente. No quiero estar de paso en Boca, quiero demostrar que vine acá a hacer las cosas bien". Hoy, entonces, tendrá su primera chance. Y, por qué no, también la oportunidad de quedarse con un puesto que, aún, no tiene dueño.

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