El damasco destapó la grave crisis que hunde al agro mendocino

El Gobierno reconoció que para resolverla harían falta 300 millones de pesos.
Hace un año un productor de damasco que vendió a 70 centavos por kilo su producción obtuvo en promedio $5.250 por hectárea. Hoy a 15 centavos por kilo apenas obtiene $1.225 por hectárea. Tan terrible radiografía es el anticipo de lo que se viene. El conflicto del damasco (un pequeño sector de la agroindustria local) destapó la profunda crisis en la que se sumerge el agro mendocino y que el Gobierno reconoció ayer con un pronóstico sombrío de auxilio limitado y una proyección: para resolverlo harían falta $300 millones.

Así fue tras el encuentro que no sólo los productores de damasco sino los sectores frutícola, olivícola y del ajo tuvieron ayer por la tarde con el ministro de Economía, Guillermo Migliozzi y la subsecretaria de Promoción Agroalimentaria de la Nación, Carla Campos.

La funcionaria nacional firmó un convenio con la Provincia para aportar $1,5 millones para paliar a los productores de damasco -recibirán 10 centavos más en el precio que pagarán las industrias- y al resto le anticipó que en 2009 llegarían $50 millones de un programa especial que incluye a Mendoza.

Caída libre

Todos se retiraron con cara de que poco se llevaban entre manos y a la espera de anuncios que en unos días se harían desde la Nación.

Aun así el ministro Migliozzi fue crudo y frontal con lo que se avecina para el agro mendocino: "Esto ocurre en todo el país, no sólo en Mendoza. Son los efectos de una crisis global que impacta en la economía regional. Se nos han cerrado mercados, perdimos competitividad al devaluar otros países, de manera tal que ahora nos cuesta mucho más vender nuestras producciones".

El titular de Economía agregó que "hay algunos productos para los que directamente no hay precio y no hay contratos en firme, y frente a esta situación se produce una diferencia importante entre los costos y el precio que recibe el productor".

Ante esto Migliozzi concluyó, para disgusto de los productores, que "esto no se resuelve con más devaluación", y confirmó que "el pronóstico de cosecha para la fruta viene con aumento de la producción", situación que podría hundir aún más los precios que ya vienen en baja.

Cuando se le preguntó al subsecretario de Programación Alimentaria de la provincia, Pablo Gómez Riera, cuánto dinero hacía falta para resolver la crisis del sector frutícola, ajero y olivícola respondió: "El cálculo que hemos sacado es que necesitaríamos $300 millones, sin contar el sector del vino".

La cifra impresionó y además tuvo entre algunos productores un eco insuficiente: "Eso basta sólo para pasar el año saldando los costos".

Como sea, la mala noticia es que no hay $300 millones disponibles ni desde las arcas provinciales y tampoco desde las nacionales.

"La magnitud de la crisis hace que la Provincia no tenga recursos suficientes para enfrentarla", afirmó Gómez Riera, quien destacó que "el problema no es sólo el damasco, que apenas tiene algo más de 2 mil hectáreas. Después vendrá el sector de la ciruela, que son 23 mil hectáreas, y el del durazno, industria (en lata y para jugo) que cubre 20 mil hectáreas".

El funcionario explicó que "la crisis afecta a todos los sectores no sólo al campo". Y agregó que "es una actividad de riesgo. Todo productor sabe que hay dos cosas que no controla: el precio y el clima".

Explicó que la caída del damasco ocurrió porque "con estas y otras frutas se hace pulpa (jugo) que se exporta. El año pasado y hasta hace unos meses pagaban en el exterior U$S1.890 la tonelada de pulpa, pero hoy se están pagando U$S760 (una baja de más del 100%), y esto provoca que todos los valores de la cadena bajen".

Dijo además que "la retracción del consumo que se está viviendo es muy grande y es muy difícil que las industrias reciban la fruta para pulpa a cualquier precio".

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