El Dakar, una aventura que ya es cuestión de Estado

No sólo en lo deportivo será difícil la prueba; para recibirla, la Argentina deberá extremar y multiplicar sus sistemas de seguridad; los detalles
Las máquinas participantes del Dakar estarán celosamente custodiadas en todo el recorrido

Una aventura siempre tiene su precio. Promocionar a un país también. Por eso, el rally Dakar tomó forma de cuestión de Estado en la Argentina. El 3 de enero de 2009 partirá desde Buenos Aires esa expedición automovilística, que dejó su tradicional paso por el desierto africano al preferir el sol local, que no es acompañado por la sombra del terrorismo. Y con más reserva que el secreto sobre las no rutas por transitar, siete ministerios argentinos coordinan una carrera de resistencia que tendrá el mayor despliegue de fuerzas militares y de seguridad para una reunión deportiva en nuestro país en los últimos treinta años.

La organización es francesa, privada y con claros objetivos comerciales. Unos 77 millones de euros están involucrados en los derechos televisivos. Pero el Gobierno sostendrá la logística de la travesía con aviones militares, regimientos a disposición de los vehículos, más de 1500 gendarmes, cientos de policías provinciales, derechos aduaneros y de migraciones especiales y el aparato de inteligencia estatal puesto al servicio de evitar incidentes inesperados. Y de conservar, junto con Chile, la ruta del rally en 2010.

En París, se presentó anteayer a los participantes: 188 automóviles, 230 motos, 82 camiones y 30 cuatriciclos. En Buenos Aires se trazan todavía los parámetros de la organización en el terreno. Fuentes oficiales bien informadas aseguran que la empresa Amaury Sport Organisation dispondrá de 33 millones de euros para la logística de la carrera. El Gobierno, de excelentes lazos con Francia y con las oportunidades comerciales que nacen en París, aportará su cuota de inversión en el proyecto, aunque la cifra real queda difusa en la cantidad de oficinas gubernamentales involucradas.

Sí se conoce que mediante un convenio con Líneas Aéreas del Estado (LADE), la organización tendrá a su disposición dos aviones de transporte Hércules y tres aeronaves Fokker de la dotación habitual de la Fuerza Aérea. En cada una de las diez etapas que tendrá el rally en el territorio argentino, el traslado del staff de la organización le demandará tres vuelos a cada avión. Cada día deberán ser trasladados un mínimo de 500 personas entre los puntos de verificación.

También el Ejército aportará tres helicópteros Bell UH-1H de transporte de tropas para ser usados como aeronaves de búsqueda y rescate. Un trabajo no menor les espera a los pilotos militares, ya que las estadísticas africanas del rally son duras: más de 70 evacuaciones de urgencia en las dos semanas de competencia.

La organización alquiló, además, ocho helicópteros chilenos que serán utilizados como traslados VIP y para obtener las imágenes aéreas de la carrera. Claro que frente a la suma que significan los derechos televisivos, los organizadores reclaman exclusividad. Y la Argentina aceptará restringir las operaciones de vuelo en los lugares por el que pasen los vehículos. Sólo podrán estar en el aire las aeronaves afectadas a la competencia.

En Chile, los organizadores contarán con el apoyo de un avión Hércules y un Boeing 737. Se trabaja de urgencia en aeropuertos locales para acondicionarlos para un movimiento mayor al habitual.

Por los caminos y pueblos que atraviese el rally se desplegarán más de 1500 gendarmes, sumados a las fuerzas policiales. La mayor parte del tiempo no habrá espectadores en los tramos de velocidad, ya que se hicieron acuerdos con dueños de campos para derribar sus alambrados y dar paso a campo traviesa por Buenos Aires, La Pampa, Chubut, Neuquén, Mendoza, La Rioja y Córdoba.

En Buenos Aires la empresa será de mayor envergadura. El 3 de enero, la Ciudad quedará paralizada por el rally. No sólo por la atracción de las máquinas. Todas las calles serán para los competidores. Una imagen de lo dispuesto para la largada ayudará a comprender la magnitud del evento. El parque cerrado estará instalado en el Regimiento de Patricios, en Santa Fe y Juan B. Justo. Varias unidades militares serán usadas en el interior para albergar a los vehículos. De la concentración en ese regimiento porteño se pasará a los boxes instalados en la cercanía al Monumento a los Españoles. Libertador y 9 de Julio serán las avenidas que llevarán a los participantes hasta la largada oficial en el Obelisco. De allí a Luján. Existe la posibilidad, analizada en la Casa Rosada, de decretar feriado el viernes 2 de enero, con la excusa de empezar el año con un fin de semana largo tras las fiestas y, de paso, descomprimir más las calles porteñas el sábado de la largada. El domingo 18 los 530 vehículos -o los que aún resistan- regresarán a la Capital Federal. Ese día sí será interesante ver cómo reaccionará el tránsito porteño.

No sería ese el único decreto estudiado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. También la organización requiere una habilitación especial para que los vehículos ingresen en la Argentina, crucen a Chile y regresen con el menor papelerío posible. La Presidenta quedó entusiasmadísima con la carrera, por lo que dio luz verde a solucionar todo problema a la organización. Trabajan para la competencia la Cancillería y los ministerios de Planificación, del Interior, de Defensa, de Justicia y Seguridad, de Desarrollo Social y de Salud. Un cruce de información ministerial que no se vio en ningún otro tema durante el kirchnerismo, cuya característica de gobierno se aleja de las reuniones de gabinete para tratar los asuntos de Estado. En este caso, un emprendimiento privado extranjero unió a todos los funcionarios, que aseguran haber encontrado en esta competencia una vidriera internacional que no tenía la Argentina. Una aventura extrema. Para todos.

Comentá la nota