Cutral Có, la cuna de los piqueteros, reniega de D´Elía y los militantes K

Hay reproches para los movimientos actuales desde los manifestantes de Cutral Có del 96.
Nosotros eramos piqueteros con "p" de patriota, la verdad no sé con qué "p" son estos que se enganchan con los gobiernos y están al servicio de fuerzas políticas y no de la gente".

Carlos Miguel Riedberger, de 55 años -uno de los hombres que comandó la "primera pueblada" de Cutral Có y Plaza Huincul en 1996, un movimiento que sirvió de cuna de los piqueteros de esta época- marca claramente la diferencia entre aquella lucha y las actuales.

"No fuimos a la ruta para pelear soluciones personales o de un sector, queríamos que la zona volviera ser lo que había sido, que hubiera trabajo para todos", remarca Riedberger.

Ya hacía 4 años que se habían comenzado a desmantelar la central administrativa que la YPF estatal tenía en Plaza Huincul. Repsol la trasladó a la ciudad de Neuquén y detrás se fueron todas las empresas de servicios que tramitaban allí sus contratos.

Las ciudades de Cutral Có y Plaza Huincul -ubicadas en el desierto central neuquino- perdieron 20.000 puestos de trabajo de un plumazo.

"Cuando el 19 de junio de 1996 comenzaron a llamar para ir a la ruta para pedir trabajo, yo me fui con los chicos para ver qué pasaba. Yo había trabajado como mecánico de Gas del Estado, era jefe del sector y ya estaba sin trabajo para esa época. Había, eso sí, punteros de los partidos políticos, sobre todo del Movimiento Popular Neuquino, pero logramos controlarlos. Acordamos pedir obras públicas para que hubiera trabajo de inmediato y proyectos de desarrollo para el futuro", asegura Riedberger.

"Por eso cuando el 26 de junio llegó la jueza federal Margarita de Argüelles y detrás las fuerzas de Gendarmería para sacarnos de la ruta 22, medio pueblo salió a acompañarnos", recuerda. Cuando los piqueteros le plantearon a la jueza que querían que viniera el gobernador Felipe Sapag, para discutir un petitorio, ella se declaró incompetente para intervenir e hizo retroceder a las fuerzas de Gendarmería.

Rieberger dice que no todo fue en vano. Se reunieron ese mismo día con el gobernador Felipe Sapag y hubo un acuerdo. Luego se construyeron las cloacas, el nuevo hospital, consiguieron que el yacimiento de hidrocarburos El Mangrullo se entregara a los dos municipios, "pero nunca más la zona volvió a ser un lugar de progreso".

Todavía es un proyecto la central hidroeléctrica Chihuídos I, que debía traer agua de riego para desarrollar esa región. Riedberger trabajó incansablemente por este último proyecto, que llegó a licitarse en 1998 con el nombre de "Lolol Có". Actualmente volvió a licitarse y su realización depende de que haya financiamiento del estado nacional.

Rieberger no volvió nunca a cortar una ruta. "Lo que nosotros hicimos no tiene nada que ver con los movimientos piqueteros actuales. No avanzaron nada, los tienen con la cabeza pisada. Yo cuando lo escucho a Luis D´Elía me vuelvo loco, este tipo no puede decir que es piquetero".

Quien fue uno de los principales protagonistas de aquella pueblada, siente que lleva "12 años castigado por no entrar en ese juego de la política; y política debería ser una buena palabra pero la convirtieron en mala".

"Soy mecánico de maquinaria pesada y tres veces en estos años llegué hasta a recibir la vestimenta para entrar a empresas, pero de golpe el puesto no se cubrió", asegura con amargura.

Actualmente vive de un subsidio de $ 150 y sus changas. Su mujer está enferma del corazón, tiene 4 hijos que no puede mandar a estudiar con recursos propios y está enfermo de los pulmones. "Todavía no sé el diagnóstico, pero lo peor es que no puedo seguir arreglando máquinas de la municipalidad por lo que me daban un plus de $ 500 y como no soy empleado, si no trabajo no cobro", cuenta, "por eso cuando la presidenta habla de justicia social, no sé porqué sus palabras se me asemejan a los molinos de viento del gallardo caballero".

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