Custodia presidencial: Cristina atajó a Ocaña en la puerta de salida

Custodia presidencial: Cristina atajó a Ocaña en la puerta de salida
Hugo Moyano quiere controlar una caja de $1.700 millones y embistió contra la ministra de Salud, con el aval de Néstor. La Presidenta enfureció con los rumores de renuncia y, a última hora, intervino para frenarlos.
-Salí a desmentir la renuncia –escuchó Graciela Ocaña del otro lado del teléfono.

Cristina Kirchner se alteró con una placa roja de Crónica TV que anunciaba la dimisión de la ministra de Salud.

–Desmentilo ya, es una locura –insistió la Presidenta.

La funcionaria estaba decidida a dejar el cargo en rechazo a las presiones de Hugo Moyano. El titular de la CGT, arrogándose el mandato de Néstor Kirchner, la había llamado para exigirle en malos términos el control del dinero de las obras sociales.

Ocaña insinuó las razones de su enojo apenas iniciada la jornada: “Lo que pasa es que se ve que hay gente que es bastante refractaria a los cambios”, se quejó en un reportaje a radio La Red.

Por la tarde, las especulaciones de su renuncia incluyeron el nombre de su eventual reemplazante: Graciela Rosso, actual intendenta de Luján, quien secundó a Ginés González García en el Ministerio de Salud durante el gobierno de Néstor Kirchner. En declaraciones a Radio Continental, Rosso jugó al misterio: no confirmó ni desmintió semejante rumor.

La “Hormiguita” tenía esta misma versión desde el jueves. Pero cansada de las presiones originadas en el seno del Gobierno, dejó entrever a su entorno la posibilidad de abandonar el cargo. Las radios rápidamente se hicieron eco de la versión. Ocaña decidió suspender una conferencia de prensa programada para las 16 en la que tenía pensado hablar sobre el dengue.

Cuando el tema llegó a la televisión, Cristina levantó el teléfono, le ordenó desmentirlo y la citó en la Casa Rosada. Ocaña debió negar su alejamiento ante TN y después se rindió al silencio.

POR UNA CABEZA. La semana pasada, la ministra y Moyano terminaron a los gritos una conversación telefónica. El titular de la CGT le había pedido con poca diplomacia la cabeza de Juan Rinaldi. El superintendente de Servicios de Salud (SSS) cumple al pie de la letra las órdenes de Ocaña a pesar de su pasado como abogado del gremio de camioneros.

Fue Rinaldi quien frenó un subsidio de 100 millones de pesos asignado por su antecesor, Héctor Capaccioli, a las obras sociales sindicales. Lo hizo porque una partida anterior de 48 millones de pesos, también destinada a una campaña de prevención de enfermedades, nunca fue rendida por la CGT, tal como informó en exclusiva Crítica de la Argentina.

Cuando Rinaldi reemplazó a Capaccioli en la SSS, retuvo en sus manos el control de la Administración de Programas Especiales (APE). Ambos organismos, a cargo de los fondos de las obras sociales sindicales, mueven 1.700 millones de pesos anuales.

Moyano tenía un excelente vínculo con Capaccioli, pero éste cayó en desgracia luego de las denuncias de la propia Ocaña. La ministra vinculó al recaudador de la campaña de Cristina con el negocio ilegal de los medicamentos.

Sin Capaccioli y con un Rinaldi díscolo, el titular de la CGT embistió a Ocaña. Y lo hizo asegurando tener detrás suyo el respaldo de Kirchner. El reproche implícito era que en un año electoral la ministra obstaculizaba el flujo de dinero entre los sindicatos que apoyan el proyecto oficial.

La propia Ocaña abonó al enojo del ex presidente al abordar el conflicto del campo con una postura diametralmente opuesta a la del Gobierno. En un reportaje con este diario, la ministra dijo el lunes que no consideraba a Julio Cobos como un traidor y que, a su entender, el vicepresidente no debía renunciar.

El ataque a Capaccioli y la mirada contemplativa hacia Cobos resultó un combo muy pesado para Kirchner, aun cuando la ministra buscó atenuar el impacto de sus palabras regando de elogios al ex presidente. “Kirchner sacó a la Argentina de la crisis. Todavía no sabemos si Obama va a sacar de la crisis a Estados Unidos. Por eso para mí Kirchner no es como Obama, es muchísimo mejor que Obama”, exageró.

Ocaña ya manifestó que no reniega de la posibilidad de ser candidata en una lista bonaerense que encabece el propio ex mandatario. Juntos compartieron un acto en Malvinas Argentinas hace dos días y se dispensaron un buen trato.

Anoche, en la Rosada, Cristina la alentó a seguir por el mismo camino y le aseguró que no hay una conjura en su contra. Después de analizar una agenda que incluyó los índices de mortalidad infantil y la rendición del trabajo realizado en Tartagal, la Presidenta volvió sobre el tema de la renuncia. Se mostró sorprendida por la manera en que circuló la información y le reiteró que Néstor, pese a lo que le dijo Moyano, no está detrás de ninguna maniobra desestabilizadora.

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