Curtarsa reiteró las promesas de siempre

Representantes de la empresa se reunieron ayer con concejales. Aseguraron que el incremento de los olores obedece a problemas en los sedimentadores, y prometieron que la semana que viene comenzarán los trabajos para solucionar el tema.
La historia es repetida. El guión se mantiene intacto a pasar de las reiteradas promesas que plantea el director de una película cuyas víctimas son, desde hace no menos de 15 años, los vecinos de la localidad de Jáuregui. Ayer, tuvo lugar un nuevo capítulo. Como los anteriores, resultó un plagio de otras escenas.

Ayer, Curtarsa volvió a insistir con promesas de mejoras en el proceso productivo. Fue en el marco de una reunión convocada por la Comisión de Salud del Concejo Deliberante, que también contó con la participación del secretario de Salud, Héctor Ruffinelli, como integrante del Departamento Ejecutivo.

En el recinto del cuerpo deliberativo se hizo presente una comitiva de la cuestionada curtiembre, que estuvo encabezada por el presidente de la firma, Atillio D´Apólito. Entre los miembros de la empresa se encontró el encargado de Gestión Ambiental, Raúl Sánchez, conocido por sus dichos sobre el inconveniente que genera la presencia de la compuerta ubicada sobre el río Luján a la altura del Club El Timón, construcción que impide a los elementos contaminantes ser arrastrados curso abajo.

El cónclave no estuvo abierto a los medios periodísticos por expreso pedido de las autoridades de Curtarsa, solicitud que se hizo evidente cuando, terminada la reunión, D´Apólito salió del recinto a pasos rápidos y tapándose su cara ante la presencia del fotógrafo de este bisemanario, como quien tiene algo que esconder y prefiere evitar la exposición pública.

El planteo central de los ediles estuvo orientado al incremento de los olores registrado en los últimos tiempos. Ese punto, sin embargo, es para los vecinos apenas una muestra del grave problema ambiental y social que los afecta.

Según Curtarsa, la situación obedece a inconvenientes generados en los sedimentadores. De acuerdo a esa explicación, como consecuencia de dos tormentas, la primera ocurrida en marzo, las coberturas de esas piletas se desplomaron y el depósito temporal de efluentes pasó a trabajar a cielo abierto.

Paso seguido, D´Apólito dijo que en los próximos días comenzarán las obras para solucionar el tema. El anuncio pareció a otra promesa que se llevará el viento, el mismo que diariamente arrastra el olor pútrido a distintos puntos de Jáuregui y zonas aledañas, donde la pestilencia torna insoportable la vida de los vecinos. De cualquier manera, el empresario italiano aclaró que la intensa proliferación de emanaciones nauseabundas recién se verá reducida en los primeros días de diciembre, cuando termine de ponerse a punto el supuesto nuevo sistema.

Los directivos de la curtiembre también volvieron a rechazar la posibilidad de trabajar en una relocalización, el eterno reclamo de las organizaciones ambientalistas de la localidad.

BUENA SENSACIÓN

En diálogo con EL CIVISMO, la presidenta de la Comisión de Salud, Susana Haurié, consideró positiva "la actitud de apertura" mostrada por la empresa.

"Nosotros explicamos nuestra motivación, que por primera vez queríamos mantener un acercamiento directo con el presidente de Curtarsa. Por eso esperamos todo este tiempo. Por encima de todas las cosas, planteamos la problemática del olor, esa es nuestra mayor preocupación, más allá de la contaminación en general.

"El problema se agravó desde que nosotros pedimos la reunión, hace dos meses. Nos explicaron los motivos. Nos dijeron que a raíz de una tormenta ocurrida en marzo, y luego otra, se venció la estructura que cubría a dos sedimentadores. Por eso quedó todo a cielo abierto, pero que están abocados a solucionar el tema prácticamente de inmediato, y que en la reconstrucción se van a utilizar tecnologías más nuevas", explicó Haurié.

La concejal marcó que el año pasado la presencia de olores fue menor, y que a eso aspira la empresa con la obra que comenzaría a realizarse en los próximos días.

-Justamente ese período coincidió con una baja en la producción por razones económicas.

-Sí, también, bueno. En estos momentos, cuando se haga esta adecuación que va a demandar una semana, van a haber días críticos de olores porque tienen que limpiar los barros que están depositados. Nos dijeron que lo iban a hacer con el máximo cuidado posible, pero que algún olor se iba a notar.

-La empresa les informa que en marzo se registró el inconveniente. Ahora, casualmente, dice que en los próximos días comenzarán las obras para mejorar eso, ¿ustedes le creen?

-Claro. D´Apólito dijo que él quería estar en la Argentina durante el período de los trabajos. Por eso quiere estar la semana que viene, que va a ser la semana crítica a partir de la limpieza de las piletas y la instalación de nuevos equipos. A partir de ahí empieza una etapa de mejoría. En todo momento nos dijo que no quiere mentir, y se comprometió a que en los primeros días de diciembre ya estaría listo este sistema.

-¿Qué otros planteos realizaron?

-También si existía la posibilidad de trasladar la empresa. Nos dijeron que no, que era imposible. Fue interesante la posibilidad de hacer un trabajo conjunto. Nos dijeron que estaban completamente abiertos a realizar un buen trabajo. Se habló también de establecer, dentro de la misma fábrica, un monitoreo permanente. Nos dijeron que no hay ningún inconveniente.

-¿Qué balance hace del encuentro?

-Nosotros percibimos una actitud de apertura, de participación. Nos dijeron que la situación del olor se normalizaría en los primeros días de diciembre. Porque si bien en una semana hacen las adecuaciones correspondientes, poner todo eso a punto lleva un tiempo, eso es así acá y en cualquier otra parte. D´Apólito dijo en todo momento que en cuanto a la contaminación los valores que se manejan son los pautados legalmente, y que no existe contaminación, sino impacto. En definitiva se vio una actitud de apertura de la empresa. Quedamos en mantener una nueva reunión.

LO DE SIEMPRE

Muy distinto fue el análisis realizado por el concejal oficialista, y vecino de Pueblo Nuevo, Mauricio Molinero. En concordancia con la sensación que dejó la reunión en la mayoría de los ediles, Molinero dijo que "las explicaciones son las mismas que la empresa viene dando desde hace 10 o 15 años, y la realidad para los vecinos no cambió en nada".

Por el contrario, el concejal evaluó que la problemática se vio agravada en los últimos dos meses, ya que los olores también comenzaron a perjudicar a Pueblo Nuevo: "En estos días, el olor fue insoportable dentro de mi casa, y eso que estoy a unos tres kilómetros de distancia de la empresa. Creo que más allá de que Curtarsa dijo que los análisis dan perfecto, para nosotros los análisis no dan para nada bien".

"No se ha dado solución a nada. Están hablando de implementar un nuevo sistema, pero les recordé que en la última década no cambió nada, la gente sigue viviendo igual de mal. Siempre dan una excusa distinta. Hay cosas que hay que preverlas. Si uno sabe que se oxidan las chapas por las sustancias corrosivas que emana la empresa, es obvio que se van a venir a bajo los techos. También hay que tener en cuenta a la gente que trabaja en la empresa. Creo que están en constante riesgo.

"No tenía grandes expectativas de la reunión, y creo que fue así: escuchar cosas que no modifican la realidad de los vecinos. En un momento se planteó la relocalización. Ni nosotros como bloque ni el Ejecutivo consideramos esa posibilidad. Porque la idea es que no contamine más. Basta de contaminación, y que la empresa de una vez por todas sea responsable de sus actos", sentenció Molinero.

Otra infracción

Durante la madrugada del jueves de la semana pasada, personal municipal efectuó una inspección en Curtarsa para constatar la veracidad de denuncias sobre intensos olores en las inmediaciones de la empresa.

En el transcurso de ese día, la Dirección de Medio Ambiente, con personal de Prevención Comunitaria a cargo de Sergio González, labró el acta Nº 1631, "donde se reflejó la constatación de la operación de un sedimentador integrante de la planta de tratamiento de efluentes, trabajando a plena capacidad, totalmente abierto a la atmósfera".

Desde Prensa Municipal se informó que "en el acto se constató que esa era la causa de los olores percibidos, ya que dicho sedimentador produce emanaciones del característico olor nauseabundo. Como consecuencia de ello se dio inmediata intervención al OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible) autoridad ambiental de la provincia de Buenos Aires".

Por otra parte, mañana tendrá lugar una nueva reunión en la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación entre los firmantes del acta suscripta el 17 de marzo pasado. Por esta razón, estarán presentes representantes de la Secretaría mencionada, del OPDS, la intendenta Rosso y directivos de Curtarsa.

Renunció la directora de Medio Ambiente

El viernes, Mariana Zaia dejó de ser la directora de Medio Ambiente de la comuna. Si bien aún no se realizó una comunicación oficial desde el Departamento Ejecutivo, fuentes del gobierno confirmaron a este medio que la renuncia fue aceptada por la intendenta Graciela Rosso.

Las razones: Zaia se encontraba agotada por las presiones propias de un área sumamente conflictiva, especialmente por la complejidad de las problemáticas de incumbencia directa.

Un funcionario de primera línea utilizó palabras menos rebuscadas y consideró que la ex directora "no se bancó las presiones". Zaia permanecía en el cargo desde diciembre de 2007. En todo este tiempo, fueron más las promesas que los resultados obtenidos en materia de Medio Ambiente.

A pesar del anuncio que compartió con Rosso de cerrar el basural en tres meses, la gestión que encabezó estuvo lejos de concretar ese propósito, y sólo pudo avanzar en mejoras mínimas en ese centro de disposición final a cielo abierto. Zaia dejó su cargo sin resolver el siempre problemático vuelco de los tanques atmosféricos, como así tampoco la recuperación de la planta depuradora, fuera de funcionamiento desde el mes de su asunción.

A ese marco se sumó la siempre vigente problemática ambiental de Jáuregui, tema que en las últimas semanas regresó a la agenda pública con gran fuerza. Desde el inicio de sus funciones, Zaia mostró intenciones de mantener un diálogo fluido con las organizaciones ambientalistas de la localidad. Sin embargo, meses enteros de completa incomunicación y documentaciones que nunca llegaron a las manos de los vecinos, fueron dinamitando una relación que pasó de cordial a tensa. Luego de una acalorada reunión que mantuvo con los ambientalistas, en la cual recibió fuertes cuestionamientos, la intendenta Rosso decidió apartarla del contacto directo con los vecinos, tarea que quedó en manos del secretario de Salud, Héctor Ruffinelli.

Dentro del gobierno siempre resaltaron la predisposición al trabajo mostrada por la ahora ex funcionaria y su honestidad, al tiempo que lamentaban su falta de carácter para afrontar situaciones tensas y el poco tacto a la hora de relacionarse con los medios periodísticos locales.

Por otra parte, el Departamento Ejecutivo tuvo la intención de otorgarle el rango de Secretaría a la Dirección de Medio Ambiente, algo que supuestamente iba a permitir lograr mayores fondos del nivel nacional. Los concejales de la oposición nunca estuvieron de acuerdo con esa iniciativa, especialmente por los magros resultados que en materia ambiental había alcanzado el gobierno.

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