El curioso silencio de los oficialistas a ultranza

Por: Jorge Oviedo.

Mercedes Marcó del Pont tuvo un cargo en el Poder Ejecutivo nacional antes que cualquiera de los dos integrantes de matrimonio Kirchner. Luego de ese periplo en la función pública, con un paso por el Congreso, la designada presidenta del Banco Central cuenta con un privilegio que es raro entre quienes acumulan casi una década de carrera en esos cargos: nadie pone en duda su honestidad. No es poca cosa.

Extrañamente, entre las asociaciones de bancos que apoyaron desde el primer momento la destitución de Redrado no hubo la misma velocidad para respaldar la designación de la reemplazante. Es verdad que una de esas asociaciones era presidida en aquel momento por la propia Marcó del Pont, pero no es menos cierto que seguramente no era la única persona que podía emitir un comunicado.

La designación de la economista causó sorpresa y sólo una entidad, ADE, criticó no su persona ni su solvencia técnica sino lo que consideró un avance del Poder Ejecutivo sobre la autoridad monetaria.

Es verdad, sin embargo, que tampoco es demasiado bueno que un regulador reciba aplausos, halagos y recomendaciones por parte de aquellos a quienes debe controlar.

El ascenso de Marcó del Pont le asigna también funciones más allá de las muy importantes que tendrá como presidenta del BCRA. La creación de un consejo de coordinación de la política macroeconómica la pone en pie de igualdad con Amado Boudou a la hora de diseñar medidas.

El Ministerio de Economía, en todo caso, ya no es lo que era. En tiempos de gran poder de Domingo Cavallo, en la primera presidencia de Menem, absorbió la cartera de Obras Públicas. Ese "superministerio" fue luego devaluado y finalmente desmembrado.

Hoy la cartera económica no tiene las áreas de Industria y Agricultura. Durante el kirchnerismo nunca tuvo la de obras y servicios públicos. Y la Secretaría de Hacienda está en manos del imperturbable y lacónico Juan Carlos Pezoa, que conoce bien el ministerio desde los tiempos en que era un incondicional de Cavallo, y que hoy tiene línea directa con Néstor Kirchner.

En todo caso, el matrimonio presidencial parece estar decidido a que tampoco en el área económica haya figuras que puedan brillar más que ellos mismos.

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