Los curas criticaron a los políticos y los fieles volvieron a pedir trabajo

En la celebración de San Cayetano, la gente ya no fue a agradecer los favores sino a buscar ayuda del santo. Los sacerdotes coincidieron en que la solución debe partir de la dirigencia. Las historias del desempleo.

Pese al frío y al peligro de la gripe A, la gente concurrió ayer en gran número al santuario de San Cayetano, en Junín. Esta vez, la necesidad se hizo sentir con claridad y la balanza entre aquellos que van a agradecer y los que van a pedir, se inclinó para el lado de estos últimos.

"La gente no le tuvo miedo a la gripe y está viniendo a dar gracias al Santo, pero también a pedirle trabajo y mayor seguridad en esta situación tan crítica y difícil como la que nos toca vivir", señaló ayer por la mañana el padre Marcelo Castro, cura párroco de Junín.

La larga jornada de San Cayetano arrancó con la tradicional misa de los trabajadores, que todos los años se celebra en Orfila a la cero hora y que el padre Marcelo aprovechó para dirigir un duro mensaje a la clase dirigente:

"Ojalá que las autoridades puedan mirar y comprender el sentido de esta peregrinación popular, porque los que no tenemos la posibilidad de un micrófono sólo podemos manifestarnos de algunas pocas maneras: una de ellas son las urnas y otra son estas procesiones multitudinarias, que tienen que servir para ver las necesidades del pueblo", dijo el sacerdote.

Castro profundizó su discurso crítico y agregó: "Sólo veo seriedad en algunos pocos políticos y el resto, perdonen la expresión, se la pasa mirándose el ombligo y pensando en las elecciones que vienen y nunca en trabajar para el pueblo". Los fieles, reunidos a esa hora de la madrugada, desbordaban la iglesia y aplaudieron largo rato las palabras del cura.

Según la Policía, ayer hubo en el santuario de Junín un poco menos de gente que el año pasado; de todos modos, hablar de unas 140.000 personas pidiendo pan, paz y trabajo no es chiste.

"La necesidad de la gente la podés medir también en función de las donaciones que hace. Cuanto más necesitan más abierto tienen el corazón para dar", contaba ayer uno de los más de 50 jóvenes que estuvieron dedicados a ordenar miles de kilos de alimentos y de ropa que la gente llevó y que será distribuida por Cáritas a toda la región.

"Vengo a agradecer el trabajo que tengo y a pedir para que mi señora encuentre algo, porque se hace difícil vivir con una sola entrada", decía Raúl Muñoz y agregaba: "Mi esposa tuvo trabajo hasta el mes pasado en una fábrica, pero redujeron el personal y ella se quedó afuera".

Otra de las homilías críticas fue la del padre Luis Scaccabarozzi, que a eso de las 10 y media de la mañana decía en el santuario de Orfila: "El Papa ha dicho que la pobreza en la Argentina es un escándalo y tiene mucha razón. No puede ser que en un país rico como éste, haya un 40 por ciento de pobres. Eso no puede ser y de alguna manera todos somos responsables y los gobernantes en primer lugar. Tenemos que aprender a abrir más el corazón".

Además de los sacerdotes, hubo en Orfila un grupo de 26 seminaristas atendiendo las necesidades de fe del pueblo. Leonardo es uno de ellos: "Los seminaristas ayudamos dando la bendición del Señor y escuchando a la gente. La mayoría llega pidiendo muy poco, se conforma con no perder el trabajo y que no les falte lo indispensable".

El padre Marcelo dijo, al analizar las palabras del Santo Padre que instó a los argentinos a un "esfuerzo solidario" que permita reducir "el escándalo" de la pobreza y la inequidad social en el país, que "el Papa hace su evaluación con muchos fundamentos y surge de una charla previa que tiene con los obispos. Yo decía en misa que me preocupa sobremanera una expresión de Diego Maradona que dijo hace poco que a él le parecía que un país sin fútbol era un horror, que un país sin fútbol es desesperanzador y un drama".

"Yo digo que habría que ampliar esa visión. Un país donde hay jubilados que cobran 700 pesos y reciben boletas por servicios, de 400 pesos, es un país en drama; un país donde hay gente sin un trabajo fijo o en negro, donde muchos pueden ser despedidos en cualquier momento, eso es un horror; un país que vive a diario distintas inseguridades, la de que no alcanza el dinero, la de que pueden violar a tu hija, la de perder el trabajo, la de ser asaltado, eso es un horror y ése es un drama"

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