Un cura dice que la gente se tomará revancha con Jaque

Un cura dice que la gente se tomará revancha con Jaque
El padre "Lalo" asegura que los vecinos están irritados por los delitos. "Después de las promesas, la ciudadanía exige".
La Iglesia mendocina volvió a hacer un llamado de atención sobre la inseguridad y la violencia que vive la sociedad. Pero lo hizo, esta vez, de un modo más descarnado. "Lo que pasa con la inseguridad es una pequeña bomba de tiempo. Ojalá no pase nada, pero es una situación difícil. El Gobierno dice siempre lo mismo, pero no sé qué van a hacer", lanzó el padre Eduardo "Lalo" Carreras, el párroco del templo Sagrada Familia, de Villa Nueva.

Para el cura, "la situación de inseguridad puede complicar al Gobierno, porque la gente está molesta; no sé si es por eso de la promesa de los seis meses (que hizo el Gobernador en campaña, de bajar el delito) o qué. Después de las promesas la gente se toma revancha y exige", sostuvo el sacerdote.

Las palabras del párroco golpearon al Gobierno provincial, quien igualmente se mostró cauto. Coincidieron además con el duro documento que emitieron ayer los obispos de todo el país en el que advirtieron que la paz social está en peligro por el conflicto del Gobierno con el campo, la ola de delitos y el crecimiento de la pobreza.

A diferencia de la administración de Jaque, la Casa Rosada salió a responder a la Iglesia con los tapones de punta y mucha ironía. "¿Saben qué? No nos ayuden más?", esgrimió el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández (ver aparte).

El padre "Lalo" comenzó a militar por una mejor seguridad hace casi dos años, en junio de 2007, cuando asesinaron a Carlos Passetti, un joven repartidor de medicamentos en Villa Nueva.

Se puso al frente de los reclamos vecinales y fue muy crítico con las autoridades, que demoraron en dar respuestas. Desde su templo, además, propició la participación de la Iglesia Católica en el Acuerdo Social por la Seguridad de los Mendocinos, que firmaron el año pasado todos los sectores con el Gobierno, aunque hoy es muy crítico de los resultados.

"Yo me metí en esto porque la gente comenzó a demandar ayuda, desde hace dos años con la muerte de Carlitos (Passetti)", contó ayer el párroco a Los Andes, tras hacer una dura crítica al Gobierno por las radios durante la mañana.

"Lo que he notado es que cuando aparece la urgencia vienen las soluciones, pero duran menos que un pelado en la nieve. A los seis meses todo vuelve a ser como antes. Acá pasó, con los reclamos hubo ayuda de la Comisaría, pero después todo desapareció".

El sacerdote cree que el Gobierno sentirá las consecuencias del mal humor social sobre la inseguridad, pero a través de los mecanismos democráticos.

"El que decepciona pierde. La gente se expresa en las elecciones, por ejemplo, no votando (al oficialismo). Esto afecta a todos, al Gobernador, a los intendentes, a la Presidenta. Ojalá no pase nada y esté todo tranquilo. Hay que buscar un mensaje pacificador, como el que dieron los obispos", terminó el padre "Lalo".

Desde el Ejecutivo provincial se mostraron cautos. El subsecretario de Relaciones Institucionales y Municipales del Ministerio de Gobierno, Leonardo Giacomelli, salió a defender los avances conseguidos gracias al Acuerdo Social que firmaron incluso los distintos credos.

"La seguridad es una responsabilidad indelegable del Estado, pero todos los sectores están involucrados. Nos parece bien que los distintos actores se expresen. Lo que no sé es si este sacerdote habla por toda la Iglesia", dijo el funcionario, quien recordó que a diferencia de otros sectores, los credos no quisieron firmar el Acuerdo Social y en cambio emitieron una declaración unilateral.

"Todos los sectores están aportando, esperamos que la Iglesia Católica lo siga haciendo", finalizó Giacomelli.

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