La Ley de Cupo Femenino pone en apuros al PE.

El nombre de Roberto Jiménez fue el último en sumarse a la danza de candidatos del oficialismo y, quizás, sea el primero en bajarse. Esa hipótesis comenzó a barajarse anoche en la Casa de Gobierno, toda vez que la Ley de Cupo Femenino exige la presencia de dos mujeres en la lista de candidatos en el caso de que las bancas que se renueven sean cuatro.
Tanto el Código Electoral como la modificatoria Ley 24.012 (de Cupo Femenino) establecen que las listas que se presenten deberán tener mujeres en un mínimo del 30% de los postulantes a los cargos a elegir y aclara, también, que deberán estar ubicadas en lugares con posibilidades ciertas de resultar electas. “No será oficializada ninguna lista que no cumpla estos requisitos”, añade el artículo 60 del digesto electoral nacional.

Pero, a los efectos de disipar dudas, el decreto reglamentario de la norma (Nº 1.246 del 28 de diciembre de 2000) es más específico. En su artículo segundo, aclara que el 30% de los cargos a integrarse por mujeres, según lo prescripto por la ley, es una cantidad mínima. “En los casos en que la aplicación matemática de este porcentaje determinare fracciones menores a la unidad, el concepto de cantidad mínima será la unidad superior y se regirá por la tabla que, como Anexo I, forma parte integrante del presente decreto”, refuerza.

Puntualmente, la tabla a la que refiere el artículo plantea que, para el caso de que sean cuatro los cargos a renovar, dos mujeres será la cantidad mínima a incorporar en la lista. Con la composición extraoficial de la nómina que se ventila desde el Palacio Gubernamental, el alperovichismo no cumpliría con ese requisito, ya que la presencia de Stella Maris Córdoba en la lista cubre sólo el 25% del cupo, cuando la exigencia implica un mínimo del 30%. En ese caso, o el secretario de Trabajo, o bien el diputado Juan Salim, verían peligrar su lugar.

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