La cuota Hilton, en su peor momento desde la aftosa

Aunque la exportación de carne tuvo en los últimos meses el ritmo más alto de la década, los envíos del rentable cupo que compra la UE estuvieron parados por la falta de criterios para repartirlo
Desde diciembre pasado, tras unos meses en que el ritmo de las exportaciones de carne argentina se convirtió en el mayor de la década, el Gobierno empezó a administrar con cuentagotas los permisos para despachar al exterior (denominados ROE), un poco en función de la inclinación de los frigoríficos hacia la entrega de mercadería para la barata de los supermercados.

Pese a que la cuota Hilton quedó con onda verde por parte de la Secretaría de Comercio Interior (junto con las menudencias y, más recientemente, los productos termoprocesados), este cupo libre de aranceles que compra anualmente la Unión Europea –el mejor negocio del sector, por más de u$s 300 millones al año– afronta su peor momento desde el desastre que implicó el descubrimiento de la aftosa en el año 2001/2002.

La cuota Hilton, que comprende 28.000 toneladas de carne de alta calidad libre de aranceles, rige del 1º de julio al 30 de junio del año siguiente. El año agrícola 2001/02 se inauguró con el mercado europeo cerrado por la aftosa, y así siguió por siete meses. En lo que va de 2009/10, de acuerdo con las estadísticas oficiales del Senasa, entre julio y septiembre no se despachó una sola tonelada. En noviembre se enviaron 1.653, un 6% del cupo total. Es decir que queda poco más de la mitad del tiempo (en junio sólo se puede embarcar los primeros días para arribar a tiempo a puerto europeo) para enviar el 84% del cupo.

Esta vez, no medió ningún problema sanitario. Ocurrió que el Gobierno debía sustituir la resolución de distribución de la cuota hecha en tiempos de Roberto Lavagna en el Ministerio de Economía, Miguel Campos en la Secretaría de Agricultura y Marcelo Rossi como titular de la Oncca, que había resuelto el enorme grado de judicialización que había en este negocio. Decidió cambiar fuertemente los criterios de reparto, al punto que varias plantas quedaron fuera del negocio, y han apelado. Pero en concreto no se sabe bien cómo impactará, puesto que ahora los aspirantes deben presentarse a concurso público, el 20 de enero.

En tanto, la Oncca entregó lo que paradójicamente denomina "anticipos" o "adelantos", que ya alcanzaron el 40% del cupo total, sin que tampoco esté claro bajo qué criterio lo hizo. Lo adelantado debería descontarse de las alícuotas resultantes del reparto por concurso.

Si el análisis de las propuestas lleva un mes, es difícil que la distribución final se conozca antes de marzo. No deja de ser irónico que, en julio pasado, la Presidenta haya decretado la obligación de los frigoríficos de tener la mitad de su alícuota despachada al 1º de enero.

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