"Por fin voy a cumplir el sueño de mi mamá".

SELECCION / FRANCIA - ARGENTINA: La madre extrañada dejó el piletón y el pibe le dijo, riendo y llorando... Tango en Marsella: "Hacete dueño del equipo", le pidió Diego a Messi. Sí, para vos, vieja.
Cuál será la mejor escena para el principio de la historia? ¿Cuál la más conmovedora para el final? Como si se tratara de la edición de una película, de una megaproducciòn, uno puede elegir. ¿Será el día en que la ilusión afloró? ¿Será la frase cargada de emoción? ¿Será la "orden" del ídolo más admirado? Que cada uno elija...

Optemos por el orden cronológico. Lo primero es situarse en cualquier tarde de Rosario, mamá Celia y la abuela Celia, como siempre a un costado de la canchita del Grandoli viendo como Leo la rompía, una vez más, en el equipo dirigido por Don Apa. Entonces, la madre habrá tenido una visión, un deseo, un sueño revestido de locura: que el nene jugara alguna vez en la Selección dirigido por Diego Maradona...

Después hay que viajar una pila de años hacia adelante. Y pucha que pasaron cosas... Entonces Lionel, que hace rato ya que juega en el Barcelona de España y con la Selección Argentina, está sentadito en el anfiteatro del Pullman Palm Beach, en Marsella, y contesta las preguntas de los periodistas. "Creo que es al revés de como todos dicen, que yo tengo que ayudar a la Selección, y no mis compañeros a mí. Acá estamos todos para llevar a la Selección al lugar donde debe estar, por lo que es Argentina y por lo que son los jugadores que hay", cuenta la Pulga. Y como a todos, le toca hablar de Diego, al que él, justo el motor de las comparaciones, pone en un pedestal: "La verdad es que no vivimos la etapa de Diego en la Selección, pero vimos por videos y seguimos viendo las cosas que hizo. Fue el más grande de la historia y lo va a seguir siendo: nadie va a poder imitar lo que él hizo". Habla de que el grupo se va uniendo cada día más para tratar de conseguir el objetivo, que no es otro que el Mundial; se anima a una pincelada de táctica: "Yo siempre dije que con esta camiseta jugaba en cualquier lado del campo, pero puede ser que hacerlo en la misma posición que en el Barcelona me favorezca para rendir bien" y transmite seguridad: "¿Cómo me tomo todo esto que me está pasando en estos tiempos? Con tranquilidad, agradeciendo a todas las personas que hablan bien de mí, porque eso me hace estar bien y contento".

No es Messi la persona más locuaz del mundo ni tampoco demasiado extrovertido ante las cámaras, micrófonos y grabadores. El gesto es adusto, las facciones del rostro casi ni se le mueven. Y eso que está a horas de su debut en la era Maradona contra Francia. Hasta que la pregunta de Olé le saca una sonrisa: "Es algo muy lindo poder jugar con Diego de técnico, es algo especial. Y sí, por fin le voy a poder cumplir el sueño a mi mamá". Mientras los años de espera se reducen a horas para Celia, en Marsella, Maradona quiere que el estreno sea con todas las luces.

Atrás quedaron los tiempos, no tan lejanos en hojitas de calendario, en los que Diego lo aconsejaba por los medios y se advertían coletazos del otro lado del Atlántico tras sus palabras... Ahora, en Francia, están uno al lado de otro, DT y crack. Diego es uno de los que va sentado en el asiento delantero del micro, y Leo uno de los 23 que van cantando atrás. Y ya los mensajes se dan cara a cara. Hay líneas que el Diez dispara sobre el campo de entrenamiento, otros conceptos que se desgranan en largas sobremesas, como la de anteanoche, en la que el entrenador lo semblantea y le palpa "la motivación para salir y demostrar de una vez por todas en la Selección". Y hay mensajes que se transmiten entre cuatro paredes, por caso las de la habitación 113 que Leo comparte con su amigo Kun Agüero, a solas. Para algunos muchachos, se requiere un discurso, líneas varias, feedback... Pero Diego sabe que con su estrella tiene que ser breve y contundente para conmover. "Hacete dueño del equipo", le dice entonces Maradona a Messi. Son sólo cuatro palabras. Pero la frase vaya si tiene peso. El sueño de mamá Celia. El sueño de todos...

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