Se cumplieron los horarios de cierre de los boliches bailables

Una sola clausura fue el saldo, durante el fin de semana, de los controles municipales. Los empresarios adelantan un impacto negativo de la medida durante la temporada veraniega.
El fin de semana que culminó fue el primero en que los locales nocturnos de la ciudad trabajaron con la nueva Ley de Nocturnidad, que determina entre otras cosas que los mismos cierren a las 5.30 de la madrugada, la venta de alcohol termine a las 4.30 y se suspenda el expendio de bebidas energizantes. Si bien reconocieron la existencia de controles municipales, los comerciantes se quejaron por la dificultad a la hora de aplicar los mismos ante la inminente llegada del verano.

La ley 14.050 entró en vigencia el lunes en todo el territorio de la provincia de Buenos Aires y a través de la misma se obliga a los boliches (ya sean discos o bares) a cerrar a las 5.30 de la mañana, no pueden admitir ingresos desde las 2 ni vender bebidas energizantes, entre otras medidas.

La norma comprende a comercios nocturnos como bares, confiterías bailables, discotecas, discos, salas y salones de baile, clubes, dancings y cabarets. Además, los kioscos, almacenes y supermercados no pueden comercializar alcohol de 21 a 10 del día siguiente.

Y contempla multas de entre 30 mil y 100 mil pesos y clausuras de 30 a 180 días para los que infrinjan esta ley y arresto para quienes vendan bebidas alcohólicas a menores de edad, con agravamiento de las penas.

Así las cosas, los controles municipales se desarrollaron tanto viernes como sábado en distintos corredores nocturnos de la ciudad, como los bares de la zona de Playa Grande y los boliches de la avenida Constitución. Los mismos fueron protagonizados por personal de Inspección General, a cargo de José María Lopetegui, que calificó como "bueno" al balance del trabajo realizado.

"De todos los controles que hicimos -dijo a LA CAPITAL- sólo tuvimos que clausurar un local bailable, ubicado en Moreno y Salta, que esta madrugada (por la de ayer) seguía abierto después del horario permitido, por eso procedimos a desalojarlo y clausurarlo".

De hecho, la semana pasada la dependencia municipal había realizado "controles de prevención" en todo el sector anunciando "que íbamos a controlar los horarios marcados por la nueva ley, básicamente el ingreso en las confiterías bailables hasta las 2 y el cierre de todos los establecimientos a las 5.30".

Notificación

Viernes y sábado, en los bares ubicados en la zona de Alem y Bernardo de Irigoyen hubo "un importante operativo por parte de Inspección General, en el que nos notificaron verbalmente acerca del cese de venta de bebidas alcohólicas a las 4.30, pero el horario de cierre sigue siendo el mismo", explicó el titular de la Cámara de Restaurantes, Bares y Afines de Playa Grande (Carba), Pablo Villar.

En ese sentido, destacó que "todos los bares de la zona dejamos de vender alcohol a las 4.30, incluso bajamos las botellas de las barras porque no se puede ni regalar".

Y, sobre la prohibición de vender bebidas energizantes, detalló que "una marca muy reconocida que modificó la fórmula y ya no incluye cafeína, por lo que no es una sustancia prohibida" y por lo tanto se sigue comercializando.

Por su parte, en la disco Esperanto -que desde el incendio funciona en la zona de Cabo Corrientes- aseguraron que "cumplimos a rajatabla los horarios, tanto como de ingreso como de cierre, y alguna gente se adaptó a salir más temprano pero muchos quedaron afuera por llegar después de ese horario", señaló uno de los responsables del lugar, Milton Carballo.

Sin embargo, se quejó porque a su entender "hace falta una comunicación más clara de los topes horarios, porque mucha gente no está ni enterada y se ofuscan al enterarse que no pueden pasar. Y en verano va a ser peor".

"En la temporada -agregó- la segunda función de teatro termina las 2 de la mañana, así que la gente va a tener que elegir entre ir al teatro a bailar y no es justo".

Villar opinó en el mismo sentido: "Personalmente, creo que en municipios como el nuestro deberían implementarse los controles después de Semana Santa, porque en la actividad gatronómica va a generar un impacto negativo. Es difícil de aplicar porque la gente sigue saliendo a la misma hora".

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