El ARI cumple un año de gestión frente al gobierno fueguino

Contra el vaticinio de muchos que descreyeron de una capacidad para gobernar, el ARI cumple el primer año de gestión que no fue para nada sencillo concretar. Fabiana Ríos, como primera mujer electa como gobernadora, concretó la meta de llevar las riendas durante un año. Lejos de festejar, el Gobierno ahora debe reflexionar cómo encarar los próximos doce meses, que se avecinan más difíciles que los ya superados.
El ARI llegó a cumplir su primer año al frente de una gestión de gobierno contra todos los vaticinios y pronósticos que daban escasa capacidad para poder llegar siquiera a los seis meses de gestión. Y esto se cumple a pesar de haber sufrido una profunda crisis política a mitad de camino, con la renuncia del vicegobernador electo por la ciudadanía fueguina, el doctor Carlos Bassanetti, ocurrida el 16 de julio.

Fabiana Ríos, la primera mujer electa para gobernar una provincia, concreta hoy los primeros doce meses administrando una provincia difícil económica y socialmente hablando. Primero, por haber heredado un fuerte déficit en las finanzas públicas y segundo por la enorme explosión demográfica ocurrida en los dos últimos años, ante el auge de las industrias amparadas bajo la ley 19640.

Al evaluar el déficit, la Gobernadora comenzó su gestión con la premisa de ajustar las cuentas públicas, aminorando el gasto; pero esa meta está aún lejos de cumplirse, sobre todo porque su gestión debió poner fin a conflictos sindicales accediendo a dar incrementos de sueldos con limitados recursos que acrecientan el rojo de las cuentas públicas.

Al comienzo de la gestión la masa salarial ascendía a alrededor de 73 millones de pesos. Ahora, para pagar los sueldos de noviembre, debe juntar nada más y nada menos que casi 90 millones de pesos. Mes a mes el Gobierno pudo cumplir con el pago de haberes fraccionándolo en dos cuotas, modalidad que no podrá revertirse en lo inmediato.

En lo político, Ríos no pudo tejer alianzas fuertes con el intendente Jorge Martín, de la ciudad de Río Grande. Si bien al comienzo hubo algunos acercamientos y todo parecía que se encarrilaba a una buena relación, en la actualidad las grietas que separan a ambos se hacen más grandes y es remota una reconciliación.

Con quienes la Gobernadora, sí tiene un buen trato institucional, es con los intendentes Federico Sciurano y Claudio Queno; de Ushuaia y Tolhuin, respectivamente.

En cuanto a la relación con el Gobierno nacional de Cristina Fernández de Kirchner; la gobernadora Ríos admitió en más de una ocasión que está en una suerte de «freezer», aunque en estas últimas semanas hubo gestos desde el ARI fueguino hacia la administración nacional que podrían morigerar algunas diferencias.

La falta de un acompañamiento a Cristina en medio del conflicto del campo sumado a la ratificación de una denuncia contra Julio De Vido, hombre fuerte de Kirchner; hicieron que el gobierno central tomara distancia de Ríos y decidiera no acceder a los múltiples pedidos de auxilio financiero para poder afrontar los gastos corrientes o, al menos, flexibilizar la devolución del adelanto de coparticipación que fue suministrada al principio de la gestión.

Diálogo político

Desatada la crisis del Gobierno, Ríos intentó abrir el diálogo con los partidos políticos que tienen representación parlamentaria provincial y nacional. Las rondas de conversaciones se sucedieron pero sólo quedaron ahí y no se avanzó más.

La puesta en marcha del Consejo Económico y Social no logró los objetivos esperados, ante la expectativa generada. Así se pudo apreciar que ese organismo está muy bien delineado en la letra fría, pero en la práctica sólo alcanza a ser un espacio más de debates sin que sea de mayor productividad en la concreción de medidas que ayuden a la gobernabilidad.

La transparencia

En donde ha ganado notoriedad el gobierno de Ríos, es en los esfuerzos por ser transparentes en la gestión, usando la herramienta de «internet» para que la gente pueda acceder a algunas acciones de gobierno y seguir de cerca el desarrollo de las finanzas públicas.

Sin embargo, la administración del ARI se olvida de cumplir con los informes trimestrales que debe remitir a la Legislatura sobre la ejecución del presupuesto, tal como lo exigían cuando estaban en el rol de oposición.

Para colmo, durante este primer año de gestión no logró que se aprobara el presupuesto que remitió a la Cámara, por lo tanto se tuvo que conformar con el reconducido del año pasado y ahora está con cifradas expectativas de ver que sucede con el proyecto de presupuesto para gestionar en 2009.

Así, lejos de los vaticinios, Ríos inicia hoy el segundo año de gestión de gobierno y los meses que se avecinan serán mucho más difíciles que los ya superados, por lo tanto el desafío demandará mayores sacrificios.

La renuncia de Carlos Bassanetti, fue el más duro revés político que sufrió.

La Gobernadora se impuso la meta de ajustar los gastos, pero eso está aún lejos de cumplirse.

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