Cumbre en París sobre Afganistán

Afganistán y sus vecinos y las potencias, con la excepción de Irán, acordaron ayer en París cooperar de forma más estrecha en cuestiones de seguridad, en particular el control sus fronteras.
El encuentro internacional organizado por Francia en La Celle Saint Cloud, cerca de la capital parisina, reunió a políticos y expertos de Pakistán, Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, China, India, Rusia, Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea. Irán, cuya asistencia estaba prevista, sorprendió dejando vacío su asiento. Su ministro de Relaciones Exteriores, Manuchehr Mottaki, no acudió ni permitió que lo representara su embajador en Francia.

La ausencia iraní se produce tras el aumento de las tensiones con el país anfitrión la semana pasada, por las negativas declaraciones del presidente francés, Nicolas Sarkozy, sobre su homólogo iraní, Mahmud Ahmadinejad.

“Ahmadinejad no representa al pueblo iraní”, dijo Sarkozy el domingo pasado, para explicar por qué no le interesaba tener conversaciones directas con su par iraní sobre la disputa acerca del programa nuclear en ese país. “Yo no me sentaría a la mesa con un hombre que pide que se borre a Israel del mapa”, agregó.

En la reunión se plantearon deliberaciones sobre la cooperación económica y la lucha contra el terrorismo y el tráfico de drogas. Los Estados que participan en la Tropa Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) quieren lograr que los soldados y policías afganos puedan garantizar la seguridad de su país lo antes posible.

La semana pasada, el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el envío de un refuerzo de 20.000 tropas a Afganistán. Se especula que el Reino Unido podría enviar a Afganistán otros 3000 soldados tras la retirada prevista de unos 4000 efectivos de Irak.

Por otro lado, el primer ministro británico, Gordon Brown, condenó durante una visita sorpresa en Afganistán el ataque suicida de un niño de 13 años contra una patrulla militar de Reino Unido el pasado viernes, por el que perdieron la vida tres soldados.

Brown, de visita en varios países de la región, calificó el acto de “cobarde y horrible” por utilizar a un niño para el atentado. El primer ministro británico aseguró su apoyo al gobierno de Hamid Karzai para continuar la lucha contra los rebeldes talibán.

Mientras tanto, tres soldados canadienses murieron en la madrugada de ayer al estallar una bomba colocada en una carretera de Kandahar, en el sur de Afganistán. Los ataques durante el pasado fin de semana dejaron un saldo de nueve combatientes talibán, tres civiles y cinco policías afganos muertos.

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