Cumbre del PJ anti K: un asado para cocinar al cordero patagónico

Cumbre del PJ anti K: un asado para cocinar al cordero patagónico
Eduardo Duhalde fue el principal orador del encuentro convocado por el mandamás de la CGT Azul y Blanca. “Hay que sacar al loco”, dijo el ex presidente ante unos doscientos comensales. Faltaron Solá y De Narváez.
Fue Eduardo Duhalde el que mejor resumió el sentido del encuentro, uno de esos típicos asados multitudinarios del peronismo donde los jefes territoriales aumentan un poco su nivel de colesterol a la vez que hacen catarsis por sus ansias de poder. El ex presidente tomó la palabra frente a los 200 dirigentes del PJ opositor convocados ayer por Luis Barrionuevo en el Hotel Sasso, de Mar del Plata, y contó una anécdota que hizo estallar de risa al salón: “Una vez di una charla en Santa Fe. Hablé de mi gestión. La gente elogiaba, hasta que saltó un tipo del fondo y me gritó: ‘Todo bien Duhalde, ¡pero el que puso al loco tiene que sacarlo!”.

El “loco”, para Duhalde y para el resto de los presentes, es Néstor Kirchner. El anfitrión Barrionuevo golpeó la mesa con la mano, se rió con la humorada, que pareció más bien un análisis político crudo del bonaerense, y aprovechó para lamentarse también él por la coyuntura: “Te entiendo, Eduardo, a mí también me piden que saque a un loco que puse: ¡Moyano!”.

La audiencia, en su mayoría sindicalistas de la CGT Azul y Blanca que rozaban con sus barrigas el filo de las mesas, celebraron este almuerzo para ratificar un objetivo común: sacarles el poder a los Kirchner y a todos sus aliados. “Los tiempos se aceleran”, arengó Barrionuevo. La foto de ayer es el incio de la campaña electoral del PJ anti-K.

Además de Duhalde y Barrionuevo, estaban el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá; el ex gobernador de Misiones y ex presidente Ramón Puerta; el ex jefe de la SIDE Miguel Ángel Toma; el ex senador Héctor Maya (nexo peronista con el chacarero Alfredo De Angeli); y los legisladores macristas Cristian Ritondo y Daniel Amoroso, entre muchísimos otros dirigentes. Una ausencia llamativa fue la del diputado Francisco De Narváez, quien faltó después de discutir por política con Duhalde (ver recuadro). Duhalde y sus muchachos creen que las elecciones legislativas de octubre serán el principio del fin del kirchnerismo. Más allá de quienes finalmente sean los candidatos opositores, el bonaerense está convencido de que los Kirchner no podrán “vender” el resultado de los comicios como una victoria, incluso si efectivamente triunfan: “A lo sumo sacan el 30 por ciento en todo el país. Eso es perder porque tienen el 70 por ciento en contra”, le dijo a Crítica de la Argentina (ver entrevista).

Para limar el poder K, el PJ disidente reunido en Mar del Plata se alió a la dirigencia rural. En el asado en el Hotel Sasso (que Barrionuevo acaba de adquirir para su gremio, con licencia para explotar un casino incluida), fue invitado el vicepresidente de Carbap, Jorge Srodek, quien dio un discurso muy crítico de las medidas para el agro implementadas por el Gobierno: “La emergencia agropecuaria nos permite no pagar impuestos este año, pero lo tenemos que hacer el que viene”, dijo. También castigó al gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Srodek transmitió el apoyo al asado barrionuevista del titular de CRA, Mario Llambías. Puerta y Saá cerraron la lista de oradores. Al final del almuerzo, las camareras sirvieron Barón B, los comensales se dispersaron y armaron minirreuniones conspirativas. Duhalde hacía chistes: “Ya no hay doble comando, hay uno solo” (por Néstor). Barrionuevo reía y tomaba varios teléfonos al mismo tiempo para hablar por las radios, a la vez que comía con las manos una torta de chocolate. Media hora antes, esos doscientos peronistas hambrientos de poder habían cantado su marcha. A cappella, gritando bien fuerte.

Duhalde: “Son burros que no saben gobernar”

La habitación que Eduardo Duhalde ocupó en el Hotel Sasso (la preferida de Barrionuevo) es simple pero contundente: una cama doble, una bandeja con frutas apoyada en una mesa caoba y dos ventanales enormes con vista al mar. El ex presidente está en campaña contra sus ex delfines, los Kirchner, algo que ya no oculta, como en otros tiempos: “Son burros”, se enojó ante Crítica de la Argentina.

–¿Por qué burros?

–Las personas mayores les decimos así a los que no entienden las cosas.

–¿Qué cosa no entienden los Kirchner?

–Que la democracia es consenso y diálogo, que no se pueden imponer las cosas.

–Su mensaje parece una queja porque no le abren el juego al peronismo.

–No, si ellos lo abren. Presiden el partido, aunque eso a la gente cada vez le importa menos. A mí no me preocupa. A mí me preocupa el Gobierno. Yo estaba convencido que él tenía capacidad de gestión. Pero no tuvo la inteligencia de darse cuenta que no es lo mismo gobernar Santa Cruz que gobernar la Argentina. Uno tiene que tener más asesores y hacerlos trabajar, y sobre todo tener ministros que discutan y sepan. En el Gabinete el que no piensa como Kirchner tiene que irse o directamente no le atienden el teléfono. Es un disparate. ¡Son burros!. La ministra Alicia Kirchner, de Desarrollo Social, por ejemplo, está desaparecida. Dicen que ella está peleada con la cuñada (por Cristina).

–¿Cómo analiza la estrategia de Kirchner en el conurbano, sobre todo el reparto de obra pública entre los intendentes?

–Hace eso porque no entiende nada. Eso no funciona. Funciona sólo cuando el intendente va también a elecciones de candidato, porque el tipo tira la lista nacional para arriba. Pero si los intendentes no van en la lista, no tienen fuerza. Por supuesto, si Kirchner vuelca obras en los distritos, en algún porcentaje le puede servir. Pero la cosa es que viene viento en contra muy fuerte. A mí me pasó en las elecciones del 97: la gente estaba enojada y cuando pasa eso no hay aparato ni nada para enfrentar ese escenario.

–¿Cree que Néstor Kirchner se puede presentar como candidato por la provincia de Buenos Aires?

–Nooo. No es zonzo. Él sabe que su presentación equivale a decirles a todos “júntense”. Tenemos que ver la experiencia. A mí me pasó: mi mujer quería ser candidata, los intendentes me pedían que ella fuera, la puse y los que no se podían juntar antes contra ella se juntaron. Y perdimos.

De Narváez se ofendió y no fue

Empezaron los celos en el peronismo. El dirigente Francisco de Narváez, uno de los más entusiastas probables candidatos a legislador por el PJ disidente, faltó al asado de Luis Barrionuevo porque discutió el día anterior con Eduardo Duhalde. En un almuerzo que mantuvo con el ex presidente, se quejó porque éste mandó a varios dirigentes de su confianza –el sindicalista Gerónimo Venegas y el ex diputado Carlos Borwn– a trabajar para la candidatura de Felipe Solá, según contaron a este diario fuentes del duhalsimo.

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