La cumbre que alteró a los K

La cumbre que alteró a los K
Néstor Kirchner resolvió echar al funcionario de la autoridad monetaria al enterarse de que recibiría en su despacho a los líderes del radicalismo.
"Martín, la Presidenta dice que te acepta la renuncia que le ofreciste en el último viaje que hicieron a Nueva York". El llamado que Aníbal Fernández le hizo al presidente del Banco Central el martes a la noche, por encargo de Cristina Fernández de Kirchner, no obtuvo la respuesta que esperaba. El matrimonio presidencial venía discutiendo la necesidad de desprenderse de Redrado desde que el joven que asomó a la fama en los noventa con el mote de Golden Boy comenzó a plantear objeciones a la creación del Fondo del Bicentenario que el kirchnerismo pretende financiar con 6.569 millones de dólares de reservas del Central.

Pero la noticia de que Redrado se reuniría con el titular de la UCR, Ernesto Sanz, y el senador Gerardo Morales fue lo que sacó de quicio a Néstor Kirchner y lo llevó a romper con su prédica a favor de conservar al ex titular de la Fundación Capital en su cargo. Según reconocieron a este diario fuentes oficiales, el ex presidente siempre defendió a Redrado y valoró su buena llegada a los organismos de crédito internacional y a los acreedores externos en general.

Ayer por la mañana, el jefe de Gabinete intentó convencer a Redrado nuevamente pero el funcionario se mantuvo firme en su negativa. "Quiero que la Presidenta me pida la renuncia", habría exigido. Después, desde el entorno de los Kirchner le hicieron saber al ex titular de la Comisión Nacional de Valores que dar un paso al costado sería lo más conveniente. En la residencia de Olivos agitan informes con datos sobre su actuación al frente del Banco Central y sobre el crecimiento de la Fundación Capital desde que el Golden Boy se sumó al kirchnerismo, primero como secretario de Comercio y Relaciones Exteriores de la Cancillería durante la gestión de Rafael Bielsa y después en su función actual.

El distanciamiento lleva por lo menos tres semanas y tuvo un capítulo especial la noche del 22 de diciembre, cuando los Kirchner convocaron a más de setenta empresarios a la residencia de Olivos. Según pudo reconstruir este diario de fuentes oficiales, esa noche después de la cena un reducido núcleo de hombres de negocios y banqueros se quedó en un aparte con la pareja gobernante. En la ronda de whisky que siguió al encuentro público, el nombre del jefe del Central habría sido mencionado varias veces por el sector privado. Para muestra, el Gobierno ofrece un botón: el comunicado que difundió ayer ADEBA reclamando la renuncia del funcionario.

Cerca del ex presidente insistían ayer con que Redrado llegó a su puesto por recomendación del santacruceño, tras la salida de Alfonso Prat Gay. El Gobierno le endilga haber difundido sus objeciones al DNU de Cristina entre periodistas y empresarios críticos del oficialismo. Incluso Kirchner especula con la posibilidad de que busque integrar una fórmula presidencial de cara a 2011, pero enseguida lo devalúa. Sostiene que sólo cuenta con un grupo de jóvenes economistas que desconocen las reglas de la política.

El candidato preferido por Cristina Fernández de Kirchner para reemplazar a Redrado es Mario Blejer, quien ya desempeñó ese rol durante el gobierno de Eduardo Duhalde. Anoche en el oficialismo reconocían que la resistencia del funcionario le generaba un problema adicional al Gobierno y ponía en duda el viaje que en dos días debería iniciar Amado Boudou para negociar con los holdouts la reapertura del canje de deuda

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