"Hay una cultura de construir canales"

"Hay una cultura de construir canales"
Miguel Fertonani, del Ministerio de Aguas, dijo que "los problemas hidrológicos son un invento del hombre". Y afirmó que en el norte provincial el Estado apoyó un plan para producir en zonas no aptas. Ahora se ven las consecuencias.
Hace poco más de un mes en el norte santafesino los productores lloraban por la feroz sequía –una de las más importantes de los últimos 50 años– que había eliminado más de 500 mil cabezas de ganado. En Tostado, los chacareros amenazaban que si Santiago del Estero no liberaba el río Salado en la represa de Colonia Dora iban a cortar la ruta. Las imágenes de vacas muertas de sed era repetida por los noticieros.

Ahora, los mismos productores que rogaban agua para su hacienda temen por las lluvias y las inundaciones. ¿Qué ocurre en esa región donde la naturaleza siempre aparece como un enemigo? Por lo pronto, el gobierno provincial declaró esta semana la emergencia hídrica en toda la provincia, donde las lluvias se incrementaron notablemente y se espera un pico de la crecida del Paraná para la primer semana de enero.

"En la provincia de Santa Fe hay una cultura de la canalización que lleva tres décadas, sobre todo en la zona de los Bajos Submeridionales, una región que el Estado debe recuperar después de muchos años en los que avaló y apoyó la expansión de la frontera agropecuaria en un territorio que no es apto", aseguró Miguel Fertonani, director de Programas Estratégicos del Ministerio de Aguas y Medio Ambiente, en diálogo con Crítica de la Argentina. "Muchos productores tienen la idea errónea de que las obras van a dar soluciones a la naturaleza. Y se equivocan, como ahora cuando empiezan a cargarle todas las culpas al cambio climático. Todos los problemas hidrológicos son un invento del hombre ", afirmó el funcionario.

La inundación en San Antonio de Areco despertó nuevos interrogantes sobre la posibilidad de que este fenómeno se pueda repetir en la provincia de Santa Fe, donde el agua provocó una tragedia en la capital provincial en 2003. Marisa Mottura, directora de Protección Urbana contra Inundaciones, calculó que hay al menos 150 localidades que corren peligro de inundación. "No se puede generalizar, porque la provincia es muy variada pero lo que se puede afirmar es que hay zonas que aún no cuentan con los sistemas de insfraestructura para evacuación", expresó Marisa Mottura a Radio Dos.

La zona donde más intervino el Estado con obras para generar territorios aptos para la producción agropecuaria fue el de los Bajos Submeridionales, donde a excepción de la sequía de los últimos años siempre fueron terrenos inundables.

La idea de secar los Bajos Submeridionales se remonta a la década del 70, cuando ingresó en la Legislatura una ley que autorizaba a la construcción de canales. Pero las obras las inició Carlos Reutemann, quien requirió de créditos internacionales para la construcción de las obras. Este paradigma quedó plasmado en la ley de enero de 1992 que creó el Consejo Regional de Obras de Saneamiento de los Bajos Submeridionales. La ley coincidió en el tiempo con la revolución sojera, la multiplicación del polo agroexportador del Gran Rosario, mayor influencia de las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe en el Estado provincial, la hidrovía, concentración de tierras y expansión de la frontera agrícola. Los gobiernos santafesinos de la democracia fueron aliados de esa estrategia, y sus funcionarios repitieron un discurso hegemónico que relegó a segundo plano la desaparición de productores y el impacto ambiental.

Desde entonces, aumentaron las presiones sobre los Bajos Submeridionales. Empezaron a llegar jugadores de peso a la zona para combinar agricultura de alta tecnología y ganadería, como la familia Werthein (dueña de la aseguradora La Caja) en el departamento 9 de Julio, en cuya estancia de 12 mil hectáreas, donde trabajan 12 personas, Eduardo Duhalde intentó convencer a Carlos Reutemann de que fuera candidato. Y a medida que los precios aumentaban, la soja desplazó a la ganadería, que se refugió en las islas del Paraná y recargó los Bajos Submeridionales.

"Toda la provincia está canalizada y la naturaleza no reconoce canales clandestinos de oficiales", reconoció Fertonani. "El daño ecológico es terrible. El modelo de producción agropecuaria se tiene que empezar a discutir independientemente de la pelea entre el gobierno nacional y el sector rural", agregó.

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