Cultivos bioenergéticos, viables en Río Negro

Concluyó un plan piloto sobre especies que permiten obtener biocombustibles.
ROCA (AR).- Y la experiencia dio la razón. La inquietud lanzada hace casi un año atrás: ¿Río Negro podría convertirse en productora de biodiésel? ya fue, en parte, contestada. ¿Por qué en parte? Porque pudo establecerse, nada más y nada menos, que el cultivo de colza y cártamo, dos especies que permiten lograr una valiosa producción con fines energéticos, es posible también por estos lares. El resto dependerá de decisiones, voluntades y políticas provinciales.

Pero lo cierto es que después de más de un año de intenso trabajo en tierras valletanas, en el cual se involucraron productores, emprendedores y expertos asesores con el apoyo y la coordinación provincial rionegrina, se pudo establecer que desde el punto de vista productivo el desarrollo de estos cultivos no sólo es posible sino que además es viable sobre el suelo valletano.

Se trató de un programa experimental que se hizo posible en el marco de un proyecto piloto que se comenzó a desarrollar en el 2008 y se finalizó en el 2009.

El ensayo se efectuó en las parcelas de los productores y a escala semicomercial, en distintas localidades del Alto Valle, desde Allen hasta Ingeniero Huergo "procurando cubrir el amplio abanico de diferentes condiciones edáficas, infraestructura y tipo de productor de manera de asegurar la máxima representatividad de las posibles futuras situaciones", se explicó.

Se establecieron siembras de colza en dos períodos, el otoñal y el primaveral y se probaron cuatro cultivares -dos híbridos y dos variedades-. Mientras que para el cártamo se usó un solo período de siembra y una sola variedad.

Los participantes en el proyecto fueron de sectores marginales al sector frutícola -forrajeros, ganaderos, etc.- y mayoritariamente productores frutícolas.

Dentro de estos se incluyó a quienes "ante la disponibilidad de tierra en blanco y la no inminente plantación o la no decisión de salirse de la escala actual, o como complemento de una actividad secundaria, decidieron sumarse a la experiencia".

Los pros y contras

El trabajo fue seguido palmo a palmo por técnicos y asesores y se lograron definir los principales pro y contras y las conclusiones que se depositaron en manos de las autoridades provinciales.

Según se informó desde la secretaría provincial de Fruticultura, que coordinó la experiencia piloto, el estudio puso de relieve que la principal complejidad que presentan los productores frutícolas es que en marzo/abril no han concluido la cosecha y se dificulta la preparación de suelos y siembras para una siembra otoñal "adaptándose más para esta actividad la siembra de primavera aún cuando en primavera están abocados por el cierre de tareas culturales y en la previa a las defensas contra las heladas primaverales".

En contrapartida a esto -se argumentó- los productores de alfalfa para corte, principal competidor a la hora de definir un aprovechamiento en tierras en blanco potencialmente aprovechables tienen gran interés en la alternativa.

"En esto seguramente juegan a favor aspectos particulares regionales como el uso de grupos de latencia inadecuados y la conceptualización equivocada de forrajera inequívocamente recuperadora de fertilidad de suelo entre otros que determinan una declinación del aprovechamiento del cultivo forrajero en forma acelerada", se indicó.

Los productores que llevaron adelante la experiencia en sus chacras se mostraron satisfechos con el emprendimiento y destacaron, en general, que es "fácil de hacer"; tiene un "bajo costo de producción"; y "resultan una fuente de ingresos adicionales" interesante.

No obstante, siempre se consideró esta alternativa como cultivos complementarios

Los responsables del proyecto concluyeron, de este modo, que los cultivos son posibles y viables, "aún con déficit de manejo y recursos, los rendimientos obtenidos fueron buenos y permiten confirmar la presunción de la factibilidad de desarrollo de estos cultivos. En particular el de cártamo".

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