Un mea culpa a la italiana

La revista L’ Espresso, que publicó los diálogos íntimos del premier italiano con una prostituta de lujo, le inició un juicio por "abuso de poder".
Con risas y bromas Silvio Berlusconi respondió a la difusión de los diálogos íntimos que la prostituta de lujo Patrizia D’Addario grabó durante los encuentros amorosos con el premier en la residencia romana de Palazzo Grazioli. "No soy un santo. A esta altura ustedes ya lo sabían", declaró entre carcajadas el primer ministro italiano ante un auditorio compuesto por empresarios, políticos y "muchas chicas bonitas" que presenciaron la inauguración de las obras de una nueva autopista que conectará las ciudades de Brescia, Bérgamo y Milán. "Esperemos que en La Repubblica también lo comprendan", agregó al referirse al grupo propietario del semanario L’Espresso, que esta semana publicó las escandalosas grabaciones de D’Addario por las cuales el mundo supo que el hombre más rico y poderoso de Italia "no usa preservativo". En un nuevo capítulo de la guerra entre el magnate de los medios y el grupo editorial de izquierda -que alcanzó uno de sus picos el mes pasado cuando el Cavaliere "aconsejó" no publicitar en el diario La Repubblica-, L’Espresso presentó ayer una demanda ante un juzgado milanés por "infamia, abuso de poder y boicot" contra el premier, que había calificado a la publicación como "subversiva".

La revelación sobre las preferencias sexuales del mandatario integra el corpus de las grabaciones realizadas a escondidas por D’Addario durante sus visitas a Grazioli en octubre y noviembre de 2008. Allí y en la fastuosa Villa Certosa de Cerdeña Berlusconi solía hacer fiestas privadas con adolescentes velinas (azafatas televisivas) y acompañantes de lujo hasta que las imágenes tomadas por el fotógrafo Antonello Zappadu convirtieron a las tertulias privadas en el mayor escándalo público del país. Según revelan las grabaciones de D’Addario, el empresario Gianpaolo Tarantini le pagó mil euros para asistir a una fiesta del Cavaliere en octubre del año pasado. "Si decide que te quedes a pasar la noche, él te va a hacer otro regalo", se escucha decir al amigo del premier acusado judicialmente por "inducción a la prostitución".

Berlusconi negó semanas atrás haber pagado para tener relaciones sexuales y descalificó las denuncias como "basura". Niccolò Ghedini, abogado del premier y diputado del oficialista Popolo della Libertà, anunció el martes que iniciará acciones legales contra L’Espresso por publicar "material completamente inverosímil y fruto de la invención" de la dama que pasó la noche de la elección de Barack Obama en la "gran cama" que el primer ministro ruso, Vladimir Putin, le regaló a su amigo Silvio.

Hace un mes el premier desestimó el daño que los escándalos podrían causar a su investidura al asegurar: "No voy a cambiar. Los italianos me quieren como soy". Ayer dio otra señal de confianza en su sobrevivencia política al prometer que en 2012, el plazo de terminación de las autopistas, "seguiremos aquí. ¿Qué haría Italia sin nosotros?".

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