El cuidadoso operativo para evitar errores de comunicación.

El Gobierno buscó cortar las especulaciones y dio información por escrito.
Apenas se propagó dentro del Gobierno la noticia de que la presidenta Cristina Kirchner había sufrido una descompensación, se abrió un debate interno decisivo: ¿se debía dar a conocer el suceso y, en caso afirmativo, cómo?

La propia Presidenta terció en la discusión, el mismo jueves, cuando pasó el momento de mayor susto. Ella prefirió quedarse en la residencia de Olivos y evitar una internación. Y pidió que se diera un parte oficial que "no fuera alarmista", según relataron dos fuentes de la Casa Rosada.

El matrimonio presidencial tenía fresco el recuerdo de la internación que sufrió Néstor Kirchner en 2004 por problemas digestivos y las especulaciones que se tejieron sobre la gravedad de su afección debido a la inusual veda informativa que se había dispuesto en aquella ocasión.

Entonces se dispuso que toda la información oficial saliera de la Casa Rosada, por escrito y firmada por el jefe de la Unidad Médica Presidencial, Luis Buonomo. Nadie más podía hacer declaraciones sobre el tema. En la antología política reciente figura la desafortunada frase del ex ministro Héctor Lombardo en el año 2000, cuando dijo que el entonces presidente, Fernando de la Rúa, había sido intervenido porque sufría ateroesclerosis.

El primer parte oficial, el jueves por la noche, hablaba de una "leve descompensación", debido a una lipotimia. Y que el diagnóstico requería 48 horas de reposo. Como refuerzo, Néstor Kirchner decidió participar del acto en Florencio Varela al que faltó la Presidenta y minimizó el problema de salud de su esposa. "Somos pingüinos y sufrimos el calor", dijo.

Al día siguiente empezó a deslizarse que la descompensación había sido un poco más seria. Aun así se mantuvo el misterio sobre si iba a ir o no a Cuba (debía partir anoche). El médico Buonomo se negó terminantemente a darle el alta tan rápidamente.

Entonces se comunicó oficialmente a los gobiernos de Cuba y de Venezuela que se postergaría la visita presidencial. Y minutos después Buonomo firmó otro parte médico que difundió la oficina de prensa de la Casa Rosada. La Presidenta y el jefe de Gabinete, Sergio Massa, supervisaron ese texto, en el que se mencionaba la necesidad de un reposo más prolongado para garantizar la recuperación y se deban detalles del tratamiento al que se sometía a Cristina Kirchner.

Ayer se decidió cortar los partes médicos para no magnificar el cuadro de situación, dijeron fuentes oficiales. La Presidenta les había dicho a los ministros que la llamaron que mantuvieran su actividad normal (varios de ellos se fueron el fin de semana a la costa atlántica) y pidió que le organizaran la agenda para el martes.

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