Cuestionan la validez de la aprobación del blanqueo

La oposición dice que faltó un voto y presentará una denuncia; el oficialismo igual lo giró al Senado
Una ley polémica, debatida a las apuradas y votada a los gritos en plena madrugada, suele desembocar en un conflicto. Eso fue lo que ocurrió anteanoche en la Cámara de Diputados, donde hubo un escándalo de magnitud después de votarse el proyecto de ley de blanqueo de divisas alentado por el Gobierno.

La confusión fue tal que, cuando el tablero marcó 128 votos positivos contra 100 negativos, todos, oficialistas y opositores, festejaron. La oposición, porque a su juicio se requerían 129 voluntades (mayoría agravada) para que esta medida, incluida en el megaplán anticrisis del Gobierno, fuese aprobada. El oficialismo, porque consideraba que los votos afirmativos eran más que suficientes, ya que sólo se necesitaba una simple mayoría.

Resultado: la oposición hará un planteo ante la Justicia al considerar que el blanqueo no ha sido aprobado. El oficialismo, que sostiene lo contrario, giró rápidamente el proyecto al Senado, donde en cuestión de horas el kirchnerismo le dio dictamen favorable y espera convertirlo en ley la semana próxima.

La polémica aprobación del proyecto desnudó, además, la extrema fragilidad del oficialismo para aprobar proyectos cuestionados; según la oposición, especialistas y jueces en lo penal tributario, el blanqueo de divisas propuesto podría abrir la puerta al lavado de dinero y a la caída de importantes causas judiciales por evasión impositiva y otros delitos más complejos. Esto llevó a que algunos legisladores kirchneristas se ausentaran de la sesión y a que quienes antes eran aliados, como Vilma Ibarra y Miguel Bonasso, votaran en contra.

"La oposición nos armó un escándalo gratuito, sin fundamentos -protestó, visiblemente nervioso y molesto, el jefe del bloque oficialista, Agustín Rossi (Santa Fe)-. La oposición miente: el capítulo 3 sobre el blanqueo de capitales no necesitaba una mayoría agravada, pues las tasas que se cobrarán para quienes blanqueen su capital (que van del 1 al 8%) no crean una asignación específica, es decir, no modifican el reparto de la coparticipación. Todo lo recaudado va a las provincias."

Buena parte de la oposición -liderada por la Coalición Cívica, Pro, Socialismo y Unión Peronista- cree lo contrario y asevera que estas tasas constituyen un "impuesto especial", por lo que deberían aprobarse con una mayoría agravada, tal cual lo exige el artículo 75, inciso 3, de la Constitución nacional. Además, advierte que indirectamente la norma afecta los fondos coparticipables de las provincias, partiendo del hecho de que, si el blanqueo no se aplicara, debería gravarse al capital declarado en la AFIP con el 35% del impuesto a las ganancias, que es coparticipable. "El blanqueo sustrae recursos de las provincias", planteó el diputado Julián Obliglio (Pro-Capital).

El escándalo que coronó la media sanción del megaplán anticrisis fue el final previsible de un debate que arrancó con fórceps, con un oficialismo que apenas arañó el quórum, y terminó, después de más de doce horas de discusión, con dos votaciones polémicas y cuestionadas: la que definió la aprobación en general del megaplán y, luego, en la madrugada, la del capítulo 3, sobre blanqueo de capitales.

Acusaciones cruzadas

La obtención del quórum estuvo signada por el dramatismo hasta la llegada del siempre fiel Eduardo Lorenzo Borocotó, que marcó el número 129. Las caras largas del oficialismo se convirtieron en exultantes y revanchistas a tal punto que el presidente del cuerpo, Eduardo Fellner (FPV-Jujuy), dispuso cerrar la lista de oradores, con lo que la oposición, que corría desesperada a sus bancas, quedaba fuera del debate. Después de alguna discusión, el kirchnerismo volvió sobre sus pasos.

La tensión no aflojó allí. En la votación en general del paquete anticrisis, el tablero arrojó como primer resultado 131 votos a favor, 75 negativos. Nueve diputados se abstuvieron y veinte no estaban identificados; estos últimos eran todos opositores y habían amagado irse del recinto. La diputada Elsa Quiroz (Coalición Cívica-Capital) protestaba porque su voto había aparecido como positivo cuando era en realidad negativo. Tras media hora de gritos y amenazas cruzadas, el resultado final fue 131 votos positivos contra 104 negativos.

Pero la frutilla del postre llegó pasadas las dos de la madrugada, cuando se votó el polémico capítulo 3. Antes, Oscar Aguad (UCR-Córdoba) y Adrián Pérez (Coalición Cívica-Buenos Aires) habían advertido que era necesaria una mayoría agravada. Pero el oficialismo desechó el planteo, sin imaginar que sus 128 votos iban a quedar tan estrechos como para dar margen a la duda.

"¡No tuvieron 129 votos!", exclamó Marcela Rodríguez (Coalición Cívica-Buenos Aires). Desencajado, Agustín Rossi pidió la palabra, mientras los ultraoficialistas Carlos Kunkel, Luis Cicogna y Edgardo Depetri se levantaban de sus bancas, acusando de desestabilizadora a la oposición.

"Señor presidente -siguió el líder de la bancada oficialista-, nosotros no consideramos que se necesitan 129 votos. Ahora, si la cámara así lo cree, entonces voy a pedir que el presidente vote."

Los gritos dominaron el recinto. Todos pedían la palabra y Fellner sentía que la sesión se le iba de las manos. Su sentencia fue categórica: "Esta presidencia entiende que no se necesita la mayoría especial que requiere la Constitución", sostuvo. El blanqueo se dio, así, por aprobado, pero el escándalo recién comenzaba.

Advertencia de AEA por el blanqueo

La Asociación Empresaria Argentina, que agrupa a los dueños de las compañías más grandes del país, advirtió ayer sobre los alcances del proyecto de blanqueo. "La AEA considera que debe impedirse el ingreso de fondos de origen ilegal y respetarse plenamente los compromisos internacionales en materia de lavado de dinero", dijo el director ejecutivo de la organización, Jaime Campos.

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