Cuestionan el uso de la aspirina Para el tratamiento de la malaria

Un estudio realizado en ratones sugiere que las plaquetas sanguíneas pueden destruir los parásitos mortales de la malaria, pero una única dosis de aspirina puede interferir con las plaquetas de forma suficiente como para impedir su poder letal. Los resultados del trabajo, llevado a cabo por investigadores del Instituto Médico Howard Hughes (HHMI, según sus siglas en inglés), fueron publicados en la edición del 6 de febrero en la revista Science.
La información que surge a partir de este estudio podría tener implicaciones importantes para el tratamiento de la malaria que en muchos casos incluye el uso de la aspirina para aliviar la fiebre alta que acompaña la enfermedad. “Si nuestros resultados tienen éxito y tienen realmente cierta relevancia en seres humanos, el uso de aspirina para tratar la malaria podría no ser acertado”, señaló Simon Foote, investigador del HHMI.

La función de las plaquetas en la coagulación de la sangre y reparación de vasos sanguíneos es bien conocida. Además de estas funciones, los expertos del HHMI indicaron que estudios previos han demostrado que las plaquetas están activas en el sistema inmune innato del cuerpo y que responden rápidamente a patógenos invasores.

Cuando Foote y sus colegas comenzaron sus experimentos, no estaban interesados en las plaquetas. El objetivo inicial era averiguar si determinadas mutaciones genéticas podían volver vulnerables a ratones que eran resistentes a la malaria. Durante el curso de esos estudios, descubrieron que los ratones que presentaban plaquetas deficientes eran mucho más propensos a morir de malaria que ratones con plaquetas normales.

ATENCIÓN CON LA ASPIRINA

Los investigadores del HHMI emplearon un tipo específico de ratón al que le faltaba el gen Mpl. Como consecuencia de esa mutación, el ratón producía apenas un décimo de la cantidad normal de plaquetas. Cuando estos ratones deficientes en plaquetas fueron infectados con Plasmodium chabaudi, una versión roedora del parásito de la malaria, la mitad de las hembras y todos los machos murieron de malaria.

En otros grupos de ratones, Foote y sus colegas observaron que era mucho más probable que los ratones tratados con aspirina murieran de malaria, pero no pudieron ver directamente cómo interaccionaban las plaquetas con los parásitos. Así que condujeron experimentos similares en una placa de Petri (recipiente circular de vidrio o de plástico) en la que agregaron plaquetas humanas a células sanguíneas rojas infectadas con Plasmodium falciparum, el parásito humano de la malaria más mortal. Esos estudios demostraron que las plaquetas de hecho mataban a los parásitos. Y cuando se agregó aspirina, éstas no fueron capaces de controlar a los parásitos.

“Pienso que es probable que este descubrimiento sea muy importante para entender la respuesta del huésped a la infección por los parásitos de la malaria. Creemos que las plaquetas son uno de los factores principales que evitan que las personas mueran al inicio de una infección de malaria”, comentó Foote. Y agregó: “Lo que pensamos que está sucediendo durante esos primeros días de la infección de malaria es que las plaquetas actúan realmente como un amortiguador contra el rápido crecimiento de los parásitos de la malaria. Definitivamente, eso es lo que vemos en los experimentos con ratones.”

Desde el punto de vista del investigador, la forma en la que las plaquetas realmente pueden matar a los parásitos sigue siendo confusa y será tema de futuras investigaciones. “Todavía hay bastante para hacer en el campo para demostrar que esto realmente podría tener cierto efecto en seres humanos”, concluyó. (Agencia CyTA-Instituto Leloir)

Hacer gimnasia alivia los signos del estres

Las contracturas que sufren las mujeres y el malestar gástrico en los hombres pueden ser signos de estrés, para los cuales la “gimnasia filáctica” o preventiva es efectiva para aliviar las tensiones, explica un especialista del Hospital Universitario Austral.

“La ansiedad y el estrés -un mal de la época- hacen estragos en la salud”, afirma el kinesiólogo Jorge Mastrángelo, jefe del Area de Entrenamiento y Rehabilitación Deportiva en ese centro médico de Buenos Aires, y propone realizar actividad física para prevenir el problema.

“Hacer ejercicio está de moda”, dice, tal como lo demuestra el creciente número de adeptos en calles, parques y gimnasios, una tendencia que tiene “más ventajas de lo que parece”: además de ampliar la expectativa de vida mejora su calidad pues las personas liberan “la tensión y el estrés de la vida social y laboral”.

Si esas tensiones no son eliminadas a tiempo, el cuerpo y la relación con el medio que nos rodea sufren las consecuencias, advierte el especialista en un informe sobre el estrés.

Entre las patologías más frecuentes que atiende a diario en su consultorio, las contracturas musculares ocupan el primer lugar.

“Se producen a lo largo de la columna vertebral, comienzan por el cuello y se trasladan hacia abajo. Los pacientes llegan con cefaleas, vértigos, mareos, adormecimiento en dedos y manos, y otros síntomas”, describe.

Cerca del 80% de sus pacientes “son mujeres jóvenes, de entre 20 y 45 años”, lo que a su criterio revela “las tensiones propias de una etapa vital cargada de responsabilidades laborales”.

En los hombres, esa carga se revela con otras manifestaciones: bruxismo -apretar dientes y muelas en forma inconsciente durante el sueño-, y problemas como malestar estomacal, acidez, gastritis y hasta úlceras gastrointestinales.

Para uno y otro sexo el diagnóstico es el mismo: estrés y acumulación de tensiones.

“Una vez que estas patologías se han instalado cuesta mucho más eliminar sus secuelas, que, en muchos casos resultan irreversibles”, expresa el doctor, que propone adelantarse al problema con actividad física preventiva o filáctica.

El primer paso es la terapia kinésica porque “la actividad física no elimina el problema”, sino que servirá en una segunda fase ‘para que el mismo dolor no regrese’, explica.

“El resultado de las terapias es positivo desde los síntomas, pero terminará siendo paliativo ya que como la causa que lo provocó es otra, la afección regresará y va a generar los mismos problemas. Por eso, una vez resueltos los síntomas se comienzan los ejercicios”, señala el especialista.

Una vez descartado el dolor, Matrángelo recomienda realizar actividades o deportes que reúnan dos condiciones fundamentales: “contenido físico intenso’ y ‘componente lúdico o recreativo”.

“Es sumamente importante que la actividad resulte divertida, que la persona se sienta realizada al practicarla -explica- para liberar las tensiones y el estrés que dispararon los problemas orgánicos”.

Por eso recomienda para los hombres “deportes de contacto como el fútbol o el básquet, o actividades con alto gasto calórico, como spinning, boxeo y otras artes marciales”. En cambio, a las mujeres les sienta mejor la gimnasia y el baile.

Las empresas dan, destaca, “una importancia creciente al ejercicio físico para elevar el rendimiento de los empleados” y por eso destinan espacios a clases grupales, gimnasios con algunos aparatos y profesores, dan becas o bonos para clubes o gimnasios y organizan torneos para el personal.

Mastrángelo señala que esa tendencia no se da “sólo con un fin recreativo, sino por el cuidado de la salud y de la eficiencia”, porque “está probado que realizar ejercicio en forma preventiva reduce el ausentismo en el trabajo”.

“Hace falta que cada persona entienda que hacer actividad física que evacúe las tensiones cotidianas redundará en la efectividad laboral, personal y social” y la alejará del estrés, plantea el especialista del Hospital Universitario Austral.

Comentá la nota