El cuestionado jefe de la Policía porteña se defendió de las críticas

Jorge Palacios, investigado por su accionar en la causa AMIA, dijo que fue "sobreseído" en la causa por la represión del 20 de diciembre de 2001 y desmintió su vinculación con el caso Blumberg. Fue en un acto de presentación de la fuerza.
El flamante jefe de la Policía porteña, Jorge "El Fino" Palacios, cuestionado por su desempeño en la investigación del atentado de la AMIA, se defendió hoy de las críticas desatadas tras su nombramiento al frente de la nueva fuerza. Explicó que fue "sobreseído" en la causa por la represión del 20 de diciembre de 2001 y desmintió su vinculación con el caso Blumberg.

Tras el acto de presentación de la Policía Metropolitana, Palacios (60) se refirió por primera vez a su situación judicial, que le valió numerosas críticas de parte del Gobierno Nacional y de instituciones como la AMIA y la DAIA.

El funcionario policial es duramente cuestionado por tres motivos: por su accionar en la represión del 20 de diciembre de 2001, por su desempeño en la investigación del atentado a la mutual israelita y por su vinculación con el secuestro de Axel Blumberg.

Esta mañana, Palacios aseguró que fue "sobreseído" de la causa del 20 de diciembre de 2001 y negó que lo hubieran investigado por el caso Blumberg. En este sentido, remarcó que fue el propio padre de la víctima, Juan Carlos Blumberg, quien "desmintió" que el jefe policial estuviera involucrado en el secuestro de su hijo.

"Lo único que tengo es la vinculación al atentado a la AMIA. Y eso me duele porque trabajé muy bien" en el caso, dijo. Y agregó: "Me llama la atención que se me haga una imputación por encubrimiento, porque dicen que encubrí a una persona que nunca fue procesada" en la causa.

Palacios, quien tendrá a su cargo 850 policías que comenzarán a trabajar el primero de octubre próximo, consideró que "todos están en su derecho de reclamar", pero destacó que "lo más importante es que se expida la Justicia" al respecto.

"Yo ya asumí em la Policía Metropolitana sin ningún impedimento judicial", remarcó, ya que –explicó- para tener algún impedimento tendría que haber sido condenado y no procesado.

"El Fino" es un ex comisario general de la Federal. En la Fuerza lo consideran un líder y es el referente de toda una línea de oficiales. Hizo toda su carrera en el área de Investigaciones, donde se convirtió en uno de los especialistas en secuestros extorsivos. De allí surgió su relación con Macri, quien estuvo cautivo durante 15 días en 1991 y fue liberado por su gente.

En los 90 se convirtió en jefe de la División Operaciones Federales de Drogas Peligrosas y se transformó en el comisario de confianza de la mayoría de los jueces y fiscales federales.

En 1994, el entonces juez Juan José Galeano lo puso a investigar el atentado contra la AMIA. Allí surgió una de sus complicaciones judiciales más reciente: en 2008 fue indagado por el juez federal Ariel Lijo por su presunta participación en maniobras para obstruir la investigación en relación a un ciudadano sirio.

El 20 de diciembre de 2001 estuvo en la Plaza de Mayo durante los incidentes que derivarían en la caída del gobierno de Fernando De la Rúa. Ese día la jueza federal María Servini de Cubría le pidió que "parara la represión" policial. Pero eso no ocurrió y la misma magistrada, cinco años después, pidió que se lo investigara por "homicidio imprudente" en relación a las muertes de cinco manifestantes ocurridas aquel día. La causa nunca avanzó.

Tres años después, en abril de 2004, Palacios dejó la Policía Federal. Fue en el marco de la investigación del secuestro de Axel Blumberg, cuando se descubrió que había tenido al menos una conversación telefónica con un reducidor que era un contacto de los secuestradores y terminó condenado junto a ellos.

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