La cuestión social, en el centro de la escena

Este martes, cuando se vuelva a reunir el Consejo de Emergencia, el área que conduce Patricia Seijo quedará en el centro de la escena. Varios sectores le apuntan a la funcionaria. Hubo renuncias en el Consejo Local del Menor, y desde varios sectores quieren una política de contención más activa y precisa.
Saldo de lo que fue la reunión del martes del Consejo de Emergencia, remanente de la elección, previa del martes que viene o resultado de un estilo que está entre paréntesis. Cualquiera de esos contextos sirven para encuadrar y darle alcance a los sucesos, movidas y diagnósticos que se cuecen por estos días en lo que debiera ser tema central de la política de Gobierno de los próximos tiempos: la cuestión social.

Algunos de los ecos de la reunión del Consejo de Emergencia (versión local de la mesa de dialogo K después del traspié del 28 de junio) todavía quedan replicando, y amagan con volver a instalarse el martes que viene en una nueva reunión.

Revisemos algunos antecedentes políticos del peso central, y crítico, que adquiere el área en estos tiempos. La crisis incipiente, ahora declarada, ha puesto a Desarrollo Social en el centro de una escena donde se combinan por igual tensiones y ausencias, demandas e influencias en el resultado electoral.

Varias razones operan en ese sentido, y varias también indicen sobre la directora de Desarrollo Social, Patricia Seijo, una licenciada en Trabajo Social que llegó al cargo para reemplazar a un especialista en clientelismo político, Juan Aranzábal, mano derecha de Helios Eseverri en el área social.

A pesar de que Seijo no tiene parecido alguno con Aranzábal, ni físico ni de manejo político-partidario, estaba a gusto en el mandato de un intendente que la representaba en pensamiento, y con quien coincidía en el manejo del área. Ambos, Seijo y Helios Eseverri, siempre fueron de manejo duro con el pobrerío, y la licenciada fue una herramienta óptima cuando el caudillo, a la salida de la crisis, decidió reordenar la ayuda social, "limpiar" el padrón de beneficiarios y bajar la cantidad de asistencia directa que se le daba a los pobres.

Pero los tiempos cambiaron. Primero, Helios Eseverri no está, y Seijo padece del mismo síndrome de ausencia que complica a Margarita Arregui ante el imaginario local: una cosa eran ambas, con su trato filoso con la gente, cuando "El Viejo" estaba detrás. Y otra ahora, cuando Don Helios no está.

Seijo tiene otro problema: las alianzas políticas cambiaron. De lleno en el kirchnerismo, José Eseverri articula a grupos que su padre apenas frecuentaba: la Federación Tierra y Vivienda, la Apdh, el peronismo de Alicia Tabarés. Unido esto a una reformulación de plantilla laboral, con menos asistentes sociales experimentados y una creciente demanda de ayuda directa.

Así las cosas, Seijo queda de tanto en tanto en medio de la crítica, un punto donde su coraza es cada vez menos resistente a fuerza de enfrentarse con funcionarios del mismo equipo: Pablo Palazzolo, Cristian Delpiani, Horacio Hohl, Gabriel Rosatto, tal vez alguno más. Alicia Tabarés, figura central de la alianza de Gobierno, la tolera poco y nada.

La capacidad técnica de Seijo, de la que nadie duda, no alcanza para tapar esos baches. El resultado electoral en los barrios, mucho más flojo de lo que puede admitir un Gobierno municipal con recursos e integración peronista, volvió a poner el foco sobre la funcionaria: es ya inocultable que cuando Julio Alem le pide a José Eseverri recambios en el Gabinete habla de ella.

¿Es la responsable de los problemas del área social? ¿José Eseverri la desplazará? ¿Harán cambios?

Dos datos se refuerzan y complementan a medida que pasa el tiempo. Uno, José no la sacará del cargo en medio de los pedidos internos para que lo haga. Sin que nadie en el área se lo diga, Eseverri sabe que todos los que apoyan la tarea de Rosatto en Deportes esperan que Seijo se vaya, y no son pocos. Otro, Seijo no es autónoma, y ejecuta lo que desde el Ejecutivo le indican.

Algunas críticas se pusieron en escena este martes. Algunos fueron más o menos duros con la licenciada, pero entre la reunión pasada y la futura hubo varios movimientos, que tendrán impacto en la próxima charla por la emergencia social.

1) Los aliados que quieren mayor intervención. Sin pararse ni por asomo en la vereda de enfrente del Gobierno local, la FTV tiene, por lo menos, otra mirada de las políticas sociales que no termina de cerrar con la oficial. En la Federación no hay ánimo de confrontación ("para el Ejecutivo no debe haber sido sencillo trabajar con nosotros", conceden a puertas cerradas) pero determinados episodios críticos obligaron al grupo aliado al kirchnerismo a exigir definiciones de procedimientos. Tal vez los centrales sean el duro procedimiento policial en el Facundo Quiroga, el 21 de marzo, y la más reciente guardia de infantería en el barrio Independencia, que rompió con una política de promoción de empleo y becas, previa y muy diferente. "Lo que nosotros reclamamos es que haya definiciones políticas claras y que no nos pasemos todo el tiempo hablando", han dicho en reuniones internas. Para la FTV no sirve hacer políticas de contención o intervención en el 10% de los problemas "y dejar el 90%, como adicciones o abusos" sin tratar. "Hay un 15% de pibes de entre 15 a 21 años, sin escolarización, que obviamente está haciendo cagadas, no es ningún descubrimiento pero ¿qué hacemos con ellos?", de preguntan.

2) Los que se van del Consejo del Menor. A partir de la nueva Ley del Menor, los consejos locales deben atender también casos de menores en riesgos con problemas penales. De acuerdo a la ley, esos consejos deben actuar junto a "representantes gubernamentales, municipales, entidades sociales inscriptas en el Registro Único de Entidades no gubernamentales, organizaciones de defensa de los derechos humanos y de estudios sociales, universidades, colegios de profesionales, representantes de niños, adolescentes y familias". Hoy, y por lo mismo que lo anterior, esa integración flaquea, y la semana que viene, incluso antes de la reunión puede haber novedades.

Hubo bajas. La licenciada Claudia Lajud, que representa en ese grupo a la autoridad educativa regional, renunció hace días "a título personal" y no se sabe si lo dará a conocer en forma pública. Pero no es la única. La filial local de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (Apdh) que conduce Mirta Millán dará a conocer en breve, tras una reunión interna, su decisión de retirarse del Consejo. Las razones de ambas dimisiones tienen que ver con distintas formas de lo anterior: mucho debate, bastante aporte pero muy pocas decisiones que se lleven a la práctica en un terreno más que delicado.

3) Los que quieren entrar. Es probable que sectores como el del fomentista José Grande (y tal vez la Multisectorial) pidan este martes ingresar en el Consejo Local que se conformó por la nueva Ley del Menor. La salida de la Apdh y de profesionales como Lajud puede abrirles la parte de entrada a un grupo de trabajo que, al menos por lo que se sabe hasta ahora, no delibera en la secretaría de Desarrollo Social sino en una sede externa. Grandi y otros referentes de la Multisectorial, tras la reunión del martes pasado, comenzaron a preguntarse cómo podían hacer para participar. Probablemente intenten un desembarco allí.

Como fuere, de este domingo al martes sucederán cosas alrededor del área de Seijo, que en el caso del Consejo Local están en manos de Silvia Díaz. El probable anuncio publico de la Apdh, renunciando a ese consejo, será apenas un capítulo. El otro se pondrá en juego el martes a la noche.

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