Es cuestión de negociar

Fue un mal negocio para la intendencia. Los dichos del diputado Germán Alfaro abrieron un cráter en las relaciones con el alperovichismo. Dijo que se hacen negocios con la política. Ni siquiera el más acérrimo enemigo se había atrevido a enrostrarlo con esas palabras. No fue un lapsus, sino un grito a los cuatro vientos.
Esas declaraciones del diputado Alfaro dejaron al intendente, Domingo Amaya, en un gran atolladero. Desde la Casa de Gobierno le exigen que se defina: o está con Alfaro o está con Alperovich. Es un problema serio para Amaya, porque si se despega del alperovichismo pone en riesgo el futuro de su carrera política. Pero sin Alfaro se siente desprotegido, indefenso y desarmado frente a sus potenciales rivales para el sillón de la intendencia. Por ahora, el jefe municipal intenta atemperar los ánimos con mensajes de pertenencia al proyecto político oficialista.

Mientras tanto, Alfaro quedó frente al pelotón de fusilamiento de los acólitos del alperovichismo, que salieron a atacarlo más rápido que inmediatamente. La interna recién comienza y se notará cada vez más. Sin embargo, el gobernador Alperovich también enfrenta un gran dilema: si le suelta el brazo a Amaya, el descontento se capitalizará en la plaza Independencia, pero si no toma medidas contra Alfaro perderá confianza entre sus fieles seguidores.

Alperovich sabe que al poder se lo ejerce y es consciente de que, hasta 2011, falta mucho por hacer. Por eso, no quiere que se adelanten las peleas internas. La cuestión es negociar un acuerdo hacia adentro o dar señales de liderazgo hacia afuera. A partir de su decisión se verá si logra hacer un negocio redondo.

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