La cuestión de género no altera a las legisladoras.

La cuestión de género no altera a las legisladoras.
Solidaridad entre mujeres e interna entre varones. Se debatirá un proyecto de ley que lleva la firma de cinco de las 13 parlamentarias tucumanas. Revisión histórica del papel femenino en la política.
A dos jornadas de haber conmemorado el Día Internacional de la Mujer, Carolina Vargas Aignasse, Miriam Gallardo, Adriana del Valle Najar, Alejandra Cejas y Beatriz Bordinaro de Peluffo presentaron, en conjunto, un proyecto de ley. La iniciativa plantea una regulación general para el tratamiento de los residuos sólidos urbanos y será tratada hoy por la Comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable.

Aunque tres de ellas -consultadas por LA GACETA- afirmaron que se trataba de una casualidad, el hecho no ocurre todos los días. Las mujeres constituyen hoy el 26,5% de los integrantes de la Legislatura (13 sobre 49). Todas pertenecen al bloque oficialista. Integran la mayoría de las 22 comisiones, e incluso presiden algunas de ellas. Unas están dando sus primeros pasos en política; otras tienen una larga trayectoria. El trabajo codo a codo con los hombres no las perturba, ni sienten que deban pelear para ser respetadas. Sin embargo, algunas reconocen que se sienten más cómodas cuando los debates se dan entre colegas del mismo género.

Gallardo preside la comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable. En ese grupo es la única mujer, por lo que no tiene ocasión de interactuar con hombres en la discusión de los proyectos de ley que llegan a esa comisión. “Igualmente, entre nosotras, como mujeres, nos apreciamos mucho y tratamos de colaborarnos en lo que cada una pueda. Me siento muy bien entre ellas”, afirmó. La legisladora admitió que a veces debe pelear por un espacio; pero vinculó esa lucha a una cuestión de experiencia antes que de género. “Interactúo muy bien con ellos. En ocasiones debo imponerme, pero no sólo es por ser mujer sino porque muchas somos nuevas. Como en todo ámbito, cuesta ganar un lugar”, reconoció.

Cejas, en tanto, dijo que la afinidad que puede verse entre ellas no es porque sean mujeres sino por una cuestión de cercanía en los lugares que ocupan en la Cámara. La legisladora no admite que se diferencien hombres de mujeres, y afirmó que presentó proyectos en coautoría con unos y con otras. “Nos tratan igual que a los hombres. Con mis iniciativas, me han acompañado tanto mujeres como varones”, dijo.

Otros tiempos

Marta Zurita fue electa legisladora provincial -por primera vez- en 1995. No obstante, afirma que su carrera política se inició mucho antes. “Vengo de una época en la que no éramos tantas las mujeres que participábamos en política. Por ese motivo, estoy muy acostumbrada a trabajar con hombres”, manifestó. Sin embargo aclaró que esto no significa que no pueda trabajar con mujeres. “Me resulta cómodo trabajar con ambos. No siento que, a la hora del debate, sea discriminada o no pueda aportar”, agregó.

Zurita hizo referencia a la historia para graficar lo duro que resultó siempre a las mujeres ganarse los espacios, sobre todo en los ámbitos político y gremial. “Cuando arranqué en la militancia política, esta era mucho más difícil que ahora porque había que ganarse el lugar. De todos modos, lamentablemente, esa es la historia de la mujer, en cualquier espacio. Realmente es algo cruel; a la hora de hablar de esto debemos recordar la lucha de las mujeres obreras de izquierda, que han dado incluso su vida por sus derechos y por ganar un lugar”, recordó.

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