Los cuerpos reales y los otros

Por: Osvaldo Pepe

En particular durante el verano (Mar del Plata vivió el mejor primer fin de semana de enero en 5 años) la tiranía de la delgadez y la presión social por el cuerpo perfecto llevan a confundir el cuidado obsesivo del cuerpo con la salud del mismo, una patología tan severa como el desapego a la prevención y el cuidado racional de nuestra vida.

Vivimos tiempos "líquidos", según término usado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman para graficar la era de lo efímero, la vacuidad de una forma de vida que extravía los verdaderos valores de la existencia. No se trata ya de la armonía del vivir, sino del "vivir para"...hacer dinero, acumular poder, tener éxito o...estar flaco. El cóctel perfecto de la felicidad ficticia: más dinero, más poder, más éxito, más delgadez. Si es todo junto, mejor. Me lo envuelven y me lo llevo.

Está fresco el caso de Solange Magnano, una mujer hermosísima, que veía con desagrado su bellísimo cuerpo. Eso la llevó a desafiar la naturaleza hasta dejar la vida en un quirófano. En otro orden, hace tres años entró en vigencia la "Ley de talles" bonaerense, que obliga a los textiles y a los comercios a la producción y venta de indumentaria femenina a ofrecer prendas del talle 38 al 48 Sin embargo, el 70% de los comercios no tiene talles grandes y en el 80% el etiquetado de las prendas no cumple con la ley, según el Ministerio de la Producción provincial. Una norma similar se votó en la Ciudad, pero no fue promulgada y no está vigente. La ropa, para las flacas.

¿Seremos un país que no piensa, ni siquiera en la ropa, en las personas reales, de carne y hueso? ¿Tendremos que resignarnos a eso? Nuestros antepasados soñaron una Argentina más grande y mejor: el desafío de estas generaciones es hacerla realidad. La felicidad, personal y colectiva, es mucho más que un cuerpo perfecto. Parece increíble, pero todavía es necesario recordarlo.

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