No hay cuerda para rato

Por: Ricardo Roa

No es la primera vez ni tampoco será la última: Cobos se mueve como si fuera el vice de otro gobierno. Y el kirchnerismo lo trata como si no fuera parte del Gobierno.

Siempre hubo aquí ninguneos y zancadillas entre presidentes y vices. Pero nunca como ahora se ventilan todo el tiempo y a la luz del día. Cobos sólo ocupa su oficina en la Rosada cuando Cristina está de viaje. Y hasta lo han hecho desaparecer de los medios oficiales.

Sobran las anécdotas. Y todo sería muy entretenido si no fuese una anomalía institucional seria. Kirchner confesó que fue él y no Cristina quien puso a Cobos y que ahora ella se lo reprocha cada vez que puede.

Que no hay cuidado alguno en ocultar la pelea se vio estos días, cuando el vice se enteró por los diarios de la crisis de salud de Cristina. Y antes, cuando ella le pidió a la Iglesia que los mantuviese bien alejados en una misa en recuerdo de la mediación papal por el Beagle.

Cobos no se inmuta. Trata de sacar partido de esta situación. Ensaya alianzas con opositores, le abre las puertas a los ruralistas que ningún funcionario recibe por orden de Olivos y volvió a sorprender ayer, invitando por separado a su despacho del Senado a diplomáticos de países árabes y de Israel (ver Cobos volvió y entrevistó a embajadores ).

A todos les pidió encontrar una salida a la guerra en Gaza ¿En carácter de qué y en representación de quién hizo ese pedido? Seguro que no fue en nombre del gobierno de Cristina.

De este mismo mundo son los cortes en Gualeguaychú. Los asambleístas van por más bloqueos en Colón y Concordia. Y los comerciantes de esas ciudades contestan que le harán un piquete al carnaval de Gualeguaychú. Otra cuerda que se estira absurdamente.

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