Las cuentas urgentes del banco central

Sea quien sea el presidente de la autoridad monetaria, no sólo deberá lidiar con la presión del Gobierno por las reservas, sino también con los precios, el dólar y la banca.
La Argentina no deja de producir hechos sorprendentes. ¿Qué ha pasado ahora? Pues que el Banco Central (BCRA), sus funciones, los alcances de su autonomía, su forma de gobierno y hasta las políticas que allí se desarrollan han pasado a ser tema de conversación en la mesa de miles de hogares argentinos. ¿Cómo es posible que un organismo eminentemente técnico, quizá uno de los más específicos que tiene el Estado, se haya convertido en comidilla de las tertulias criollas? La pelea entre el Poder Ejecutivo, que pidió renuncias por radio y que finalmente despidió por decreto, y la posición del presidente de la entidad, Martín Redrado, de apegarse a una institucionalidad arrasada desde la Casa Rosada, que sólo se mantiene a flote por un par de fallos judiciales, lo han hecho posible.

Pero más allá de las graves escaramuzas que tiñeron de negro los últimos días del BCRA, quien se siente en el sillón de mandamás de la entidad monetaria tiene, y tendrá, varios desafíos que van más allá de la relación con la presidenta Cristina Kirchner, y con todo el gabinete, y que impactan de lleno en los bolsillos de los argentinos. Inflación, tipo de cambio, créditos bancarios y, ahora, control del gasto público son algunos de los temas que dependen directa o indirectamente de cómo se delimiten las prioridades del hombre que tenga las riendas de la entidad.

"¿Los desafíos del presidente del Banco Central?", preguntó el ex titular del organismo en épocas de Carlos Menem, Roque Fernández. "En principio, lo que es imperioso es hacer respetar la institucionalidad de la entidad; y se debe cumplir con la Carta Orgánica. No importa quién esté", contestó.

Por allí andan las respuestas de la mayoría de los ex presidentes del organismo que fueron consultados por LA NACION, que conocen los vericuetos de la gestión en el edificio ubicado en plena City porteña. También tienen una opinión similar varios economistas. Primero se deberá resolver la cuestión de la independencia, y después sí, tratar de abocarse a los problemas que cada vez cobran mayor importancia. Por un lado, la inflación, que asoma en 2010 algo desbordada, y por otro, la contención del tipo de cambio y el aumento de la oferta de créditos al sector privado son otras de las prioridades sobre las que habrá que trabajar.

El predecesor de Redrado, Alfonso Prat-Gay, ahora diputado nacional por la Coalición Cívica, prefiere hablar los desafíos del BCRA. "No se puede hablar de una nueva gestión, porque eso significaría asumir que Redrado ya no está. Prefiero decir que los desafíos son los mismos. El principal es defender el valor de la moneda. Y en ese tema no se ha hecho mucho desde el Banco Central. En los últimos cinco años, la inflación real estuvo en torno al 16 por ciento anual. Esa es una de las prioridades sobre las que se debe trabajar, más aún este año en el que el gasto público podría ejercer una mayor presión inflacionaria", dice el economista.

Entre junio de 2002 y diciembre de ese año, Aldo Pignanelli completó el mandato que dejó Pedro Pou cuando fue destituido. Pignanelli dice que la inflación y el crédito son las grandes deudas sobre las que debe trabajar el titular de la entidad. "El principal objetivo es defender el valor de la moneda. Y en ese tema, no hemos tenido éxito. Le digo más -desafía-, la inflación de la Argentina es tres veces más que el promedio de América latina y cinco veces el promedio del mundo."

Rodolfo Rossi también fue presidente del BCRA durante un período entre 1989 y 1990. Sus palabras van por el mismo lado: "El principal desafío que tendrá será adecuarse a las exigencias del Poder Ejecutivo, no pudiendo ejercitar una autónoma política monetaria, financiera, cambiaria sin el ?consejo´ y la sugerencia del gobierno nacional", cuenta. Además, prevé que la Argentina asistirá a modificaciones de la Carta Orgánica, la constitución que rige la vida del banco, que se adecuará a este nuevo esquema de poderes, vinculada más a una política de "crecimiento", que de estabilidad monetaria.

Otro que pasó por ese sillón fue Javier González Fraga (1990-1991). Dice que cuando Miguel Roig -ministro de Economía en el inicio del gobierno de Menem- lo vino a ver para asumir el cargo le pidió dos cosas: avanzar en la autonomía y un tipo de cambio flotante. "Ese fue el primer paso de la actual autonomía", recuerda.

Independencia o autonomía

Su actual visión respecto del rol del Banco Central no ha variado demasiado. "El Banco debe ser autónomo. Eso no es lo mismo que ser independiente, ya no es la entidad la que debe definir las políticas económicas de un país, para eso está el ministro y el presidente. El Banco debe ser una entidad autónoma cuya independencia es necesaria para un sólo momento: decir que no cuando el Poder Ejecutivo pretenda financiarse con las reservas. Como sucede ahora. En eso tendrá que trabajar cualquiera que detente el cargo, en recuperar la independencia perdida", dice. "¿Cómo se logra esa independencia?", preguntó LA NACION. "Con dos cosas: con períodos escalonados que abarquen parte de dos mandatos presidenciales y con el nombramiento y la remoción en cabeza del Congreso", contesta.

Algo más allá en el tiempo, durante el mandato de Raúl Alfonsín, José Luis Machinea también fue el titular de la entidad monetaria. El también apunta a la fortaleza institucional del organismo. Luego sí, se podrá avanzar en otras materias. "La Carta Orgánica es muy sabia cuando dice que el Congreso es el único que puede ordenar al directorio. Por lo tanto, hay que pasar por el Congreso. Además, ya hemos liquidado demasiadas instituciones, con lo cual la discusión trasciende al Banco Central", contesta, desde el exterior, donde reside, el también ex ministro de Economía.

Rossi va un poco más allá en el asunto de las medidas que seguramente tomará el jefe del Banco Central en el futuro. Y arriesga: "No se modificará la actual política cambiaria, se mantendrá la flotación administrada entre el peso y el dólar, y el Banco no vacilará en vender una fuerte posición en dólares para atender eventuales demandas de esa moneda".

La relación cambiaria tampoco preocupa a Prat-Gay. Dice que en 2010 la oferta de dólares en el mercado aumentará y eso le quitará presión a la moneda. "De la mano de una cosecha abundante, las exportaciones crecerán y habrá entrada de dólares", dice.

Con el acento en el crédito

Finalmente, hay otro punto que se destaca como necesidad para anotar en la agenda del mandamás de la entidad monetaria: el crédito al sector privado.

Pignanelli resume la necesidad de fomentar el crédito con algunos números. "La Argentina es uno de los países del mundo que menos préstamos al sector privado otorga -dice, y ejemplifica-. Sólo el 10 por ciento del producto bruto interno se presta al sector privado. En Chile, por ejemplo, ese porcentaje sube al 75 por ciento y en Brasil al 30 por ciento."

El ex presidente, además, se lamenta de que no se hayan seguido los pasos institucionales para la creación del discutido Fondo del Bicentenario. "Si se hubiese hecho bien, y si el dinero efectivamente se usa como garantía de pago, habría apoyo a la medida. Es más, seguramente hubiese redundado en una baja de la tasa de interés, que luego se ve reflejada en los bolsillos de la gente", insiste.

Respecto de la tasa de interés, otra de las variables que puede manejar el Banco Central, Rossi dice que es muy probable que se asista a la pronta elevación de la tasa de interés de los pases pasivos, del actual 9,50% anual al 11,50 por ciento.

¿Qué se buscará con esto? "Absorber la liquidez de la plaza y también de atraer, por arbitraje, capitales del exterior, frente a un clima de desconfianza que existirá en el país", explica Rossi.

Y como si todo este combo fuera fácil de resolver, las secuelas de la pelea podrían traer un efecto más: una nueva salida de capitales, que en los últimos meses se había frenado después de ver cómo salieron 40.000 millones de dólares.

Ex presidentes de la autoridad monetaria

El único presidente que completó el mandato ERNESTO BOSCH

Período: 1935/1945

* Fue el primer presidente del Banco Central y el único en la historia que completó un mandato entero. Asumió el cargo con la presidencia de Agustín P. Justo y fueron ministros de Hacienda en ese período Federico Pinedo, Roberto M. Ortiz y Carlos A. Acevedo.

JOSE LUIS MACHINEA

Período: 1986/1989

* "La Carta Orgánica es muy sabia cuando dice que el Congreso es el único que puede ordenar al Directorio. Por lo tanto hay que pasar por el Congreso."

JAVIER GONZALEZ FRAGA

Período: 1989

* "El Fondo del Bicentenario le abre la puerta a un financiamiento de mediano plazo al sector público. Esto es gravísimo porque se consagra un mecanismo inflacionario."

ROQUE FERNANDEZ

Período: 1991/1996

* "No es verdad que nadie pueda tener injerencia en la política económica. El Congreso puede y debe sancionar leyes económicas y Economía debe cumplirlas."

ALDO PIGNANELLI

Período: 2002

* "Esta vez, la política es más importante que la economía. Estamos frente a un señor [Néstor Kirchner], que fue presidente y que toma decisiones inconsultas."

ALFONSO PRAT-GAY

Período: 2002/2004

* "Los ataques a la institución cada vez van a ser más grandes. Objetivamente, el Gobierno va cada vez por más. Eso pasó con las AFJP, la Anses, el PAMI y el Banco Nación."

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