Con cuentas en rojo, las provincias le temen a la puja con los estatales

En medio del fragor que había desatado la estatización del sistema previsional privado y evidentemente para sumar a favor del Gobierno, el jefe de la ANSeS se adelantó a garantizar un aumento en las jubilaciones del 18 % para este año. Aunque la suba esté divida en dos partes y por lo mismo el efecto en el bolsillo resulte un porcentaje inferior a ése, lo cierto es que Amado Boudou instaló una pauta que puede jugar en las discusiones salariales.
Economistas del propio Gobierno dicen que el estado de la economía no tolera un aumento del 18 %: en su opinión, ni siquiera uno del 15 % y tal vez tampoco un 13 %. Más tajantes todavía son los ministros provinciales, enfrentados a apremios fiscales crecientes: en algunos, el número ronda el 12 %.

En la mayoría de los presupuestos provinciales, el incremento salarial de 2009 es un casillero vacío y sólo está contemplado el efecto arrastre de las subas dispuestas durante 2008. Pero es un dato cierto que para el grueso la cuenta sueldos significa la mitad del gasto total, o sea, que lo que haya pega fuerte en el balance fiscal.

Pronto asomará un test determinante: la puja con los gremios docentes, siempre previa al comienzo de las clases. ¿Será por cerca del 20 %, como auguran consultores privados que conocen el paño? Cualquiera sea el resultado final, es obvio que arrastrará demandas similares del resto de los empleados públicos provinciales: policía, sanidad, judiciales y otros.

Con las finanzas instaladas en la zona roja, nada casuales fueron los ajustes impositivos que brotaron en 2008 y otros que pueden venir. Este año, más que nunca, resultan medidas políticamente contraindicados. Pero a veces manda el apuro: en el promedio provincial se pasó de un superávit financiero de $ 4.452 millones, en 2004, a un déficit proyectado para este año de 4.200 millones.

El punto es que los ingresos provinciales están muy atados a la evolución de la economía, hace meses en franco retroceso. Eso pega en IVA y Ganancias, pilares en lo que les llega por la coparticipación. Y en Ingresos Brutos, de lejos la mayor fuente de recaudación propia. Con la brutal caída del precio del crudo, ni las petroleras consideradas ricas quedan afuera de la volteada.

Además, padecerán -igual o más que la Nación- por el bajón de la producción agropecuaria, que encima sacude al movimiento comercial en las ciudades del interior y a otras actividades ligadas al campo. Falta de políticas de mediano plazo para el sector o políticas de hecho, más sequía.

Desde ya, a las provincias les toca nada de los recursos que van al Estado Nacional por la estatización del sistema previsional privado. Lo mismo pasa con las retenciones a las exportaciones y los derechos de importación. O con el Impuesto al Cheque, de donde reciben 15 % y la Nación se queda con el 75 % restante. Pagan también por el costo fiscal de la emergencia agropecuaria, incluso más que la Nación. Y así contribuyan con mucho, su parte en la recaudación tributaria total se ha reducido a menos del 30 %.

Por donde se lo mire, relación desigual, plata, entre el poder central y los gobiernos provinciales. Y también mucha dependencia de la caja que se maneja desde Olivos, siempre valiosa y ahora jugada en el tiempo electoral.

En este combo también entra la cuantiosa deuda que las provincias mantienen con la Nación, por los bonos que ella les absorbió durante la crisis de 2002. Aquí la variable política aparece en el modo como este año será refinanciada esa carga, a quiénes mucho y a quiénes menos. Sería excesivamente sonoro que hubiese algún default.

Sin embargo, según un trabajo del diputado Claudio Lozano, las cuentas del Tesoro Nacional tampoco lucen holgadas.

Dice que el último día de 2008 el Gobierno le pidió al Banco Central un adelanto de 5.100 millones de pesos, con el compromiso de no gastarlo y devolverlo el primer día hábil de 2009: gracias a este maquillaje se evitó incumplir la Ley de Administración Financiera. Dice, también, que al 22 de enero la recaudación mensual de Ganancias caía 1,4 % respecto del mismo período del año pasado; el IVA Aduana que se cobra a las importaciones bajaba 22 % y naftas, 17 %.

Hecho en agosto y desactualizado por el repliegue de la economía interna y el desplome de los recursos del comercio exterior, el Presupuesto de 2009 habría sido corregido informalmente por el Gobierno. Desde luego, para abajo en los recursos tributarios; salvo los previsionales, que crecen porque las cifras de origen no habían computado los fondos de las AFJP. Y para abajo en el neto total.

Después del notoriamente fiscalista aumento en las tarifas eléctricas, entra ahora la apuesta grande al blanqueo y a la moratoria, que pronto arrancarán a pura publicitad. También queda maniobrar con los excedentes de la ANSeS, la AFIP y el mismísimo PAMI, con las cuentas del Banco Central y las del Nación o con los salarios. Lo que venga, para no tener que limar la herramienta electoral clave: pavimentos, cloacas, viviendas, alumbrado y todo aquello que resalte, especialmente en el crucial segundo cordón del conurbano bonaerense

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