Ya cuentan los días para la paritaria municipal.

En la antesala de un mes en el que los impredecibles efectos de la crisis financiera global comenzarían a materializarse, funcionarios del Palacio de los Leones y los trabajadores municipales de Rosario ya precalientan para encarar una negociación paritaria clave, que incluirá el reclamo de mejora salarial con un piso del 15 por ciento.
A fines de 2008, y frente a los nubarrones de recesión, había quedado en claro que la puja pasaría por mantener salarios y puestos de trabajo. Y que no se trataría de una paritaria más en función de una crisis económica doméstica abonada por el inconcluso conflicto entre la Nación y el campo, cuyas secuelas (más la sequía) se palpan en toda la provincia e impactan en el régimen municipal.

Desde la vereda gremial advirtieron a La Capital que "todavía no se conformó la comisión paritaria" junto a los representantes de los municipios y las comunas, requisito esencial para poder avanzar con el llamado formal a la negociación conjunta.

No obstante, tanto sindicalistas como funcionarios confiaron en que la convocatoria por parte de la Secretaría de Regiones, Municipios y Comunas provincial se concretará durante la primera quincena de marzo.

Haciendo punta. El propio titular de la CGT Rosario y del Sindicato de Trabajadores Municipales, Néstor Ferrazza, se había encargado de instalar en enero el piso del 15 por ciento.

Lógicamente, el acuerdo alcanzado ayer con los docentes santafesinos, que aceptaron la propuesta surgida de la paritaria (entre 13 y 16 por ciento de incremento, según la antigüedad), guiará como un faro las tratativas entre intendentes, jefes comunales y sindicalistas.

Estos tres actores vienen de preparar el terreno durante un encuentro programado para desarrollar estrategias comunes destinadas a acelerar la reforma tributaria, en stand by luego del fallido paso por la Legislatura, y a obtener una mayor coparticipación.

Lo cierto es que el año electoral que despunta, junto a la crisis y su impacto social, parecen haber templado los ánimos: el discurso es unánime y alude a la necesidad de avanzar en acuerdos institucionales y a favor de los trabajadores. Los días por venir demostrarán si las señales de buena voluntad mutan en hechos. "Hay tranquilidad, pero nunca se sabe", deslizaron desde Buenos Aires 711.

En esa línea, el intendente Miguel Lifschitz acaba de anunciar que, al igual que la Casa Gris, se congelarán los sueldos políticos hasta el 31 de diciembre de 2009, además de un ajuste de gastos.

El último acuerdo data de noviembre pasado, cuando la fumata blanca entre intendentes y la Federación Santafesina de Trabajadores Municipales (Festram) puso fin a varias semanas conflictivas, signadas por los paros y las movilizaciones. "Somos conscientes de que hubo perjuicios", se sinceraron en el gremio.

Por entonces se acordó un aumento del 8 por ciento retroactivo a octubre, que aquietó las convulsionadas aguas.

En Rosario la suba fue de entre 8,2 y 8,4 por ciento (en base a antigüedad y jerarquía) por el arrastre de un atraso respecto de la escala paritaria. También pautaron apurar el pase a planta permanente de un importante número de empleados.

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