Cuenta regresiva para un nuevo paro docente.

En ATECa, sólo esperan el final de la conciliación obligatoria para retomar las medidas de fuerza.
En diálogo con Catamarcactual su apoderado legal, Sergio Guillamondegui, trató de falaces a las declaraciones de Galera sobre la inconstitucionalidad del paro.

En la monótona y predecible pulseada entre los gremios docentes y el gobierno provincial, otra vez perdieron los chicos.

En el caso de ATECa, al igual que UDA y SADOP, las negociaciones fueron completamente infructuosas. Al pedido salarial de aumento del punto índice a seis pesos, el gobierno no le dio ni bolilla.

El típico argumento oficial es que, tomando como referencia los sueldos de los docentes de la nación, los docentes provinciales (que cobran los mismos haberes), no les pueden pedir más a Eduardo Galera ni a Mamerto Acuña, (ministros de Educación y Hacienda, respectivamente), porque "no hay plata".

Sergio Guillamondegui, apoderado legal de ATECa, anticipó a Catamarcactual que ya no quieren negociar más con el gobierno, pues no le ven una salida a sus reclamos.

Por lo tanto, es ésta una crónica de un fracaso anunciado: vuelven nuestros cotidianos paros. El ministro Galera, le confió a un medio local que el derecho a la educación de los chicos "bajo ningún aspecto puede ser diferido o vulnerado" en virtud del Artículo 14 de la Constitución Nacional. Guillamondegui sale al cruce de las declaraciones del ministro y asegura que Galera se olvidó de leer el Artículo 14 bis "que garantiza un salario digno y condiciones dignas de labor. Es más, se estaría vulnerando el 14 bis en el sentido que tendríamos que tener un salario mínimo, vital y móvil". Concluyó que los dichos del ministro constituían una "falacia".

Si el gobierno y los gremios no llegan algún día a un acuerdo, el efecto negativo en los chicos provocará que hescrivan hasi de mal; y lo peor, que su falta de cultura y sentido crítico los encuentre mucho más vulnerables ante los engaños de los políticos y menos preparados para el mundo laboral; llevándolos a tomar caminos errados que luego todos lamentamos.

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