La cuenta clave de las coimas de Siemens

PERFIL descubrió en Lugano, Suiza, la cuenta bancaria que tendría acreditados 15 de los 80 millones de dólares que pagó Siemens a funcionarios argentinos por el negocio de los DNI, que dio de baja Fernando de la Rúa a instancias del por entonces síndico Rafael Bielsa. Los presuntos beneficiados de las coimas fueron Carlos Menem, Carlos Corach y Hugo Franco. En la cuenta helvética se registraron pagos en 1998 y 1999. El juez federal Ariel Lijo aún no incorporó a su investigación a este eslabón esencial de una compleja trama que se extiende por Uruguay, Dominicana y otros países.
Está radicada en el Credit Suisse de Lugano con la cifra 0456-690079-52 y su dueño permanece aún protegido por el secreto bancario, aseguran fuentes cercanas a la investigación judicial. La cuenta hasta hoy secreta, tendría acreditados 15 de los 80 millones de dólares que la empresa alemana Siemens desembolsó en sobornos durante entre 1998 y 1999, por el fallido contrato de la digitalización de los DNI en la Argentina.

El Ministerio Público de la Confederación Helvética podría bloquear la cuenta, revelar la identidad de su propietario y examinar sus movimientos para resolver si hay indicios de delito. Pero en Berna, la capital suiza, no han recibido todavía ningún exhorto que lo requiera.

Alemania y Estados Unidos, que descubrieran pagos de 2000 millones de dólares en comisiones ocultas distribuidas por Siemens en todo el mundo, no parecen interesadas en solicitarlo. Para neutralizar los sumarios penales en esos dos países la empresa pactó hacer un mea culpa y pagar cuantiosas multas. Falta saber qué va a pasar en la Argentina, donde el juez federal Ariel Lijo, que entiende en la causa, se aprestaría a lanzar varias comisiones rogatorias internacionales para esclarecer el caso.

El negocio de los DNI y la informatización de los controles fronterizos protocolizado por Siemens y el gobierno de Carlos Menem se fijó en 1.260 millones de dólares. Pero en 2001 quedó sin efecto bajo la presidencia de Fernando de la Rúa, a instancias de Rafael Bielsa, entonces síndico General de la Nación. Alegando incumplimiento del contrato, Siemens querelló luego al Estado argentino ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), institución del Banco Mundial encargada de litigios entre inversores extranjeros y Estados nacionales.

Siemens consiguió un fallo favorable que condenó a la Argentina a sufragar una indemnización de 217 millones de dólares. Para dar vuelta la página y despejar el futuro de 3.400 millones de dólares en nuevos contratos por emprendimientos de electroingeniería, adquisición de centrales térmicas y pertrechamiento ferroviario, Siemens acaba de retirar su demanda.

En presunto beneficio de Carlos Menem, de dos de sus acólitos, Carlos Corach y Hugo Franco, y del directivo argentino de la compañía, Carlos Raúl Sergi, Siemens habría vehiculizado los 80 millones del cohecho mediante una intrincada operación multinacional. La cuenta del Credit Suisse de Lugano recibió dos remesas: 10 millones de dólares el 23 de noviembre de 1998, y cinco millones de dólares el 1 de octubre de 1999. El resto del botín hay que buscarlo en una trama que se extiende por la República Dominicana, Uruguay y las Islas Vírgenes, donde surjen tres sociedades instrumentales: Pepcon de Costa Rica, y otras dos cuyas sedes quedan todavía por verificar: Mirror Development y Finli Advisors. Las pistas se vincularían con un intermediario residente en Suiza: Miguel Alejandro Czysch, nacido en Alemania el 29 de enero de 1932, titular de la helvética, Mfast Consulting, aparentemente otra sociedad de fantasía. Czysch deplora la "desgraciada coincidencia que nos relaciona sin razón alguna" con este escándalo. Sin embargo, sus datos figuran en el sumario porteño como director suplente de la sociedad argentina Mailfast, propuesta por Siemens para encargarse de la logística en el ensobrado y entrega a domicilio de los DNI.

Czysch representaba en Buenos Aires a la compañía Invercasa –que tenía acciones de Mailfast y se asociaba con la empresa Vanguardia para ganatizar el servicio ofrecido– y cuyo fundador fue el antes citado Sergi, cerrando así el círculo áulico de la sospechada corrupción.

Como en una especie de continuidad de los prontuarios por encima de los gobiernos, ese mismo Sergi de los DNI con Siemens, reaparece en la sociedad intermediaria Traktel, en nombre de la estadounidense Northrop, interesada en quedarse con la radarización del territorio nacional, una licitación de 2.000 millones de dólares lanzada por Néstor Kirchner en 2004.

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