Los cuchillos Tramontina, otro motivo de discordia con Brasil.

Los cuchillos Tramontina, otro motivo de discordia con Brasil.
El Gobierno de Lula se queja por una tasa de importación que impuso Argentina.
El gobierno de Lula da Silva anticipó que si Argentina no levanta las barreras arancelarias adoptadas contra la empresa Tramontina, fabricante de cubiertos e implementos de cocina, llevará el caso hasta la Organización Mundial del Comercio. El secretario de Comercio brasileño Welber Barral decidió "acompañar bien de cerca" otros procesos antidumping iniciados en Buenos Aires, en este caso afecta a 5 compañías.

Tramontina, que exporta a la Argentina unos 10 millones de dólares al año, es una marca impuesta en el mercado nacional por la calidad del acero inoxidable y de los diseños. Pero en el mundo policial la fama le viene del filo: dicen que las víctimas de crímenes practicados sus cuchillos son los que mayor sufrimiento produjeron en las víctimas, por causa de su terminación en serrucho.

Para proteger a los fabricantes nacionales, el Ministerio de la Producción argentino fijó una sobretasa extraordinaria para la firma: se le impuso un derecho de más de 413%. A Tramontina le queda como consuelo saber que a los cubiertos chinos le pusieron un derecho arancelario de 1.450%. El pedido de investigación de dumping contra la brasileña llegó a la ministra Débora Giorgi de manos de empresa Iteca S.A., fabricante de los cubiertos Perel.

En cuanto a los otros procesos antidumping que Argentina mueve contra Brasil, el Ministerio de Desarrollo e Industria brasileño sostuvo que están en la fase de la investigación y afectan a hilos acrílicos para la industria textil, a ruedas de bicicletas, tejidos poliéster, multiprocesadoras y sanitarios. Tramontina, sin embargo, parece ser un caso emblemático ya que el gobierno de Lula dispuso que defenderá la empresa con todas las herramientas a mano. Primero tratará el tema en la comisión bilateral que discute el comercio entre ambos países y si en ese marco no hay respuesta positiva entonces llevará la pelea a la OMC.

Con el estallido de la crisis internacional, en septiembre pasado, hubo un deterioro creciente de las relaciones comerciales. Pero las quejas del gobierno de Cristina Kirchner vienen desde mucho antes. Débora Giorgi les recordó a los funcionarios brasileños, en la reunión bipartita de 10 días atrás en Brasilia, que durante los últimos 70 meses Argentina sólo tuvo fuertes déficits comerciales con Brasil. Y les recordó que había un instrumento preventivo de desequilibrios que nunca pudo ponerse en marcha. Se trata del Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC) destinado a evitar fuertes desfasajes en el comercio mutuo. Giorgi mencionó esto al canciller Celso Amorim y al ministro de Hacienda Guido Mantega. Ambos respondieron a coro: "Ese mecanismo no pasa la votación en el Congreso brasileño".

A todo esto, como resultado de las crecientes fricciones, la reunión de trabajo que debía realizarse en Buenos Aires el miércoles próximo conducida por los embajadores Alfredo Chiaradía y Samuel Pinheiro, fue postergada para el 11 de marzo.

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