Cuba ratifica que no vuelve a la OEA

Mientras en la Organización de los Estados Americanos (OEA) todavía se debate acerca de los próximos pasos a seguir para reincorporar a Cuba, ayer el gobierno de La Habana insistió en que no regresará al seno de la institución con sede en Washington. "Cuba ratifica una vez más que no volverá a la OEA. Se trata de una organización con un papel y una trayectoria que Cuba repudia", señalaron ayer las autoridades de la isla a través de un comunicado publicado en el diario oficial Granma
Y es que ayer, justamente, Albert Ramdin, secretario general adjunto del organismo interamericano, dijo durante un debate en la Universidad George Washington en la capital estadounidense que luego de que Cuba señale que desea volver, una comisión podría realizar una visita a la isla, e incluso establecer una oficina para dirigir las conversaciones. El funcionario señaló, además, que su organismo permanecía a la espera de un gesto de La Habana que señalara su deseo de volver. "La OEA se mantiene a la expectativa de recibir una carta o una señal por parte de Cuba mediante la cual manifieste si desea ser readmitida", expresó Ramdin en el transcurso de su intervención en Washington.

El comunicado emitido ayer por las autoridades de la isla quizás aclare, en este sentido, sus intenciones. El texto señala, para comenzar, que la derogación de la famosa resolución de 1962 por medio de la cual se la excluyó del organismo no altera en lo esencial sus relaciones con los países latinoamericanos. "Nuestro país hoy disfruta de relaciones diplomáticas con todos los países del hemisferio, excepto los Estados Unidos. Y con la mayoría de ellos ya desarrolla amplios vínculos de amistad y cooperación", precisó el comunicado.

Además, las autoridades en La Habana se encargaron de dejar en claro que sus ideales son incompatibles con los que sostiene el organismo que, según afirma el texto, todavía continúa dominado por los intereses estadounidenses. "Cuba comparte valores que son contrarios a los del capitalismo neoliberal y egoísta que promueve la OEA y se siente con el derecho y la autoridad para decir no a la idea de incorporarse a un organismo en el que todavía los Estados Unidos ejercen un control opresivo", explicó la nota. Pero además de señalar las incongruencias entre lo que Cuba representa y el organismo interamericano, el gobierno de la isla remarcó a su vez que la OEA es contraria a los intereses del conjunto de los países de la región. "Hoy puede entenderse con mayor claridad que en 1962 que la OEA resulta incompatible con los deseos más acuciantes de los pueblos de América latina y el Caribe, ya que es incapaz de representar sus valores, sus intereses y sus verdaderas ansias de democracia, sin poder dar solución a los problemas de la desigualdad, la disparidad en la riqueza, la corrupción, la injerencia extranjera y la acción depredadora del gran capital transnacional", remató el texto.

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