Cuba no es ajena a la crisis

Cuba redujo drásticamente su estimación de crecimiento para 2009, al ubicarla como la peor en siete años, nueva señal de retroceso económico que se unió al aviso de que pueden reaparecer los apagones que simbolizaron la crisis de la década pasada.
El Producto Bruto Interno (PBI) de este año estará "por encima del 2 por ciento", no en el 6 por ciento previsto, informó el vicepresidente del gobierno y ministro de Economía, Marino Alberto Murillo. "La contracción mundial repercute en los renglones exportables del país y en una disminución de los ingresos por visitante del turismo", dijo el funcionario, citado por el diario Juventud Rebelde.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), la importación de bienes, sobre todo petróleo y alimentos, se disparó el año pasado hasta los 14.249 millones de dólares (un aumento de 41%), contra 3679 millones de dólares de exportaciones, principalmente níquel, una caída de 0,6 por ciento, para un déficit de 10.570 millones.

El desequilibrio no logró compensarse con el comercio de servicios, con un valor total de 8682 millones de dólares. En este caso, la ONE no ha precisado los valores de importaciones y exportaciones, pero es sabido que el peso principal es de las ventas de servicios médicos, seguidas del turismo. Adicionalmente, los tres huracanes del año pasado causaron pérdidas por 10 mil millones de dólares, según estimación oficial. Debido a su impacto, la producción agrícola cayó un 7,3 por ciento en el pasado trimestre, mientras más de medio millón de viviendas está pendiente de reparación.

La declaración de Murillo confirma el decrecimiento de la economía cubana de los últimos tres años, tras la expansión entre 2005 y 2006, impulsada por el disparo de los precios del níquel y la venta de servicios médicos a Venezuela.

En términos generales, la crisis mundial ha llevado a una caída en la demanda de productos y servicios y a que se pongan en duda proyectos de inversión, en medio de condiciones de financiación más duras, aspectos que también afectan a la isla, además del embargo norteamericano. El vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura, anticipó "dificultades" por la crisis, pero consideró que "si algún país está preparado para enfrentarla, ése es Cuba", y que no se llegará a despidos masivos como en países capitalistas.

Eduardo Bencomo, presidente de Cimex, una de las mayores corporaciones estatales cubanas, reconoció que se están retrasando los pagos de determinados productos, pero precisó: "El país va a seguir pagando. Sin lugar a dudas, van a demorarse algunas cosas".

Cuba no tenía un crecimiento tan bajo desde 2002 (1,2%), según una nueva serie del PBI a precios constantes de 1997, que incorpora un cálculo del valor de servicios subsidiados, como salud, asistencia social, educación, cultura y deportes.

Según la ONE, esos servicios componen cerca de 28 por ciento de la estructura del PIB, por lo cual el crecimiento de la economía real podría ser menor aún. La prensa dijo que Murillo presidió el viernes una reunión sobre el plan de reducción del consumo eléctrico, que empezará en junio.

Cuba tiene más capacidad de generación que su gasto eléctrico, pero carece de suficiente petróleo para termoeléctricas y grupos electrógenos (baterías móviles). La isla produce unos 75 mil barriles diarios de crudo e importa de Venezuela casi 100 mil.

Entre enero y abril se consumieron en electricidad unos 2400 barriles diarios de crudo más de lo previsto, según un informe oficial. En mayo hay "cifras alarmantes", dijo el diario oficial Granma, que cita a Murillo.

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