Cuba acepta hablar sobre presos y derechos humanos con EE.UU

Cuba acepta hablar sobre presos y derechos humanos con EE.UU
Lo hizo luego de que Barack Obama planteara en México que esperaba una señal de La Habana en respuesta al alivio de las restricciones para los viajes y remesas. La señal cubana facilita un acercamiento histórico tras 50 años de enemistad.
Lo que parecía anticipar una tormenta en la cumbre de Trinidad y Tobago en torno al diferendo por Cuba, parece haber alumbrado a última hora de ayer con un paso histórico. Raúl Castro comunicó desde Venezuela, donde participa de la reunión del ALBA, la decisión de su gobierno de discutir sobre presos políticos, libertad de prensa y derechos humanos con EE.UU. Lo que se juega es la demanda cerrada de toda la región para que se elimine el embargo que rige en la isla desde la década de los '60.

La declaración llegó justamente después de que, desde esta ciudad, Barack Obama planteara la necesidad de algún gesto por parte de Cuba en respuesta al alivio dispuesto por Washington de las restricciones al envío de remesas o viajes de familiares de cubanos residentes en EE.UU.

Obama sostuvo que "no es realista" esperar que una situación "congelada en los últimos 50 años cambie de la noche a la mañana", pero remarcó la importancia de señales en torno a la situación de los presos y la libertad de prensa, entre otros temas.

Castro, justamente, fue a esos puntos. En la cumbre organizada por el venezolano Hugo Chávez, dijo que su gobierno "ha mandado a decir al gobierno norteamericano en privado y en público que estamos dispuestos a discutir todo, derechos humanos, libertad de prensa, presos políticos".

"Cuba está abierta a discutir en igualdad de condiciones, sin la menor sombra sobre nuestra soberanía y sin la más mínima violación al derecho de la autodeterminación del pueblo cubano", dijo.

La cuestión será cómo esa voluntad de discutir se transforma en medidas concretas.

Brasil, como la mayoría de los países de la región, considera que Obama no debería esperar y levantar el embargo que rige sobre la isla sin condiciones.

El presidente de México, Felipe Calderon, que se encontraba a su lado en la conferencia conjunta que dieron en la sede de gobierno de Los Pinos, ayer, se alineó con el resto de la región cuando dijo que el embargo nunca logró el objetivo que se buscaba. Pero, en tono conciliador, enfatizó que las medidas adoptadas por Obama van en la dirección correcta. "Cada nación debe ser respetada en su propia decisión. Si México puede contribuir a que dos amigos se entiendan, lo haremos", concluyó.

De hecho, Obama tendió su mano al gobierno cubano cuando explicó que es consciente de que Cuba no puede cambiar de un día para el otro. Pero insistió muy firmemente con que "es necesario que (los cubanos) den pasos que demuestren que se están moviendo para adelante".

En una entrevista con la cadena CNN, en la noche del miércoles, Obama había pedido concretamente "cambios que aseguren que los presos políticos sean liberados, que la gente pueda hablar libremente, que puedan viajar, que puedan escribir e ir a la iglesia, que puedan hacer todas esas cosas que todos en América Latina pueden hacer y que lo consideran un derecho adquirido". Pero luego Obama reclamó pasos más pequeños como que el gobierno cubano acepte levantar los impuestos que impone a las remesas cuando llegan a la isla.

Para el jefe de la Casa Blanca, es una a ironía que, mientras que EE.UU. flexibiliza las restricciones a los viajes que los familiares de cubanos en EE.UU. pueden hacer a la isla, todavía hay mucho cubanos que no pueden salir de Cuba. "Eso, pienso, es un ejemplo del tipo de cambios que podemos promover con el tiempo", dijo Obama. Haciendo un llamado a los países de la región, agregó: "Creo que nuestros socios en América Central y de América del Sur pueden ser muy importantes en ayudar a que Cuba abandone el pasado y se mueva hacia el futuro".

"Si hay algún tipo de movimiento en esos frentes en Cuba, entonces creo que podremos ver un descongelamiento mayor en la relación y más cambios", concluyó. "Nosotros pensamos que en la Cumbre no habrá problemas", dijo a Clarín el asesor de Obama, Jeffrey Davidow. "Creemos que nuestra política para Cuba es muy buena y si alguien quiere cuestionarla, allá ellos".

Por su parte, el director de Asuntos Hemisféricos, Dan Restrepo, explicó a esta corresponsal que, durante la conversación que Obama y el brasileño Lula tuvieron ayer, ambos intercambiaron ideas sobre cómo podrían hacer para que la Cumbre sea exitosa.

Del lado latinoamericano, no hay mucho optimismo. De momento, Venezuela, Nicaragua y Honduras ya se han negado a firmar el documento final acordado hace una semana porque, entre otras cosas, la OEA no incluye a Cuba. Davidow dijo que esto es totalmente "inconsistente" con lo que sus representantes habían negociado durante varios meses.

Antes de la declaraciones de Castro en Venezuela, Chávez había anticipado su crítica a la debilidad de la declaración final. Allí, Chávez hizo ayer referencia a la expulsión de Cuba de la OEA y renegó de las políticas norteamericanas por considerarlas antiguas y nada prácticas.

Pero luego del mensaje de Obama, el bolivariano también bajó el tono y llegó a sostener que estaría dispuesto a realizar algún tipo de contacto o intermediación.

El valor del giro de las últimas horas se aprecia en algunos detalles. Por la tarde, Castro había leído la columna de Obama publicado ayer en diarios del continente y se limitó a lamentar: "Seguimos con lo mismo (...) vamos a seguir luchando (...) aunque los tiempos han cambiado". Luego, todo parecía moderarse aunque habrá que ver cómo esto se traduce concretamente en la cumbre.

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