Cuatro voces aspirantes para la canción de Navidad

Ya se acerca Nochebuena, ya se acerca Navidad", suelen cantar los hinchas del campeón en diciembre. La música viene de un tema de Palito Ortega, mientras que el resto de la letra depende de la hinchada que la entone. Puede incluir una cargada a los rivales ("el regalo de papá?") o una referencia al inminente título ("otra vuelta vamo´ a dar").
Ganar el Apertura tiene un encanto diferente porque tiene una fecha de vencimiento un poco más larga que el Clausura. Se termina el año y nos vamos todos de vacaciones. No hay actividad oficial hasta febrero. Cuando arranca la pretemporada, el diario titula en su portada: "El campeón vuelve al trabajo". Y en diciembre festeja uno solo. En junio, con el final del Clausura, no sólo celebra el campeón. También organizan su fiesta los que se salvaron del descenso, los que zafaron de la Promoción, los que la evitaron y los que se clasificaron para las Copas. Siempre hay un motivo real para brindar, diría el comercial de la sidra.

Hasta el año pasado, la asimetría entre diciembre y junio era demasiado grande. A partir de este 2008, se ha corregido con la adecuación del calendario para la Libertadores 2009. Este Apertura también terminará de definir al grupo de representantes argentinos en la próxima Copa. El ganador de este certamen y los dos mejores equipos en la tabla acumulada de los tres torneos completarán el quinteto. De todas maneras, la presencia argentina en la Libertadores 2009 será muy similar a la de 2008. Recordemos que este año participaron Lanús, River, San Lorenzo, Estudiantes, Boca y Arsenal, el único que ya no tiene chances de revalidar su credencial. Ya están Lanús (Apertura 07), River (Clausura 08) y Boca (suma de puntos). San Lorenzo puede llegar como campeón del Apertura o por su figuración en la tabla clasificatoria (está segundo, con 94). El equipo de Russo desfilaba hasta la décima fecha. Pero, tras el último receso por las eliminatorias que le sacó medio equipo durante una semana, colapsó. Sólo ganó un partido de los últimos seis. Su defensa, ejemplar en la primera mitad del campeonato, ahora admite goles en todos los encuentros. Futbolistas importantes como Ledesma y Bergessio han bajado drásticamente su nivel. Y algunas decisiones arbitrales lo han perjudicado.

Lanús aún puede volver a ser campeón a fin de año, como en 2007. Ya no está Cabrero en el banco, pero Luis Zubeldía, el DT más joven de primera, con 27 años, ha demostrado capacidad y carácter para el cargo. Eduardo Salvio es su propia perla. Juega de mediocampista derecho y tiene grandes condiciones. Pepe Sand no ha entrado en recesión y sigue facturando. Diego Lagos salió de la eterna insinuación y empieza a concretar. Se fue el capo Pelletieri a Grecia y su ladero Fritzler es suplente. Entonces, copan el medio Salomón y González, otros dos productos del vivero granate. De gran campeonato, Sebastián Blanco está llenando el formulario de figura. Sólo un club como Lanús, sabio inversor en su fútbol juvenil, puede absorber el mal año de Diego Valeri, permanentemente lastimado en 2008. Su sprint final incluye 13 de los últimos 15 puntos en juego. Quizá no le alcance. Concedió muchos goles y su arquero Bossio no fue tan confiable como en 2007. Pero si no vende a ningún integrante de su columna vertebral, puede hacer historia en la próxima Libertadores.

Con 89 puntos en la acumulada, el Matador de Victoria quedó cuarto detrás de Boca, San Lorenzo y Estudiantes, pero sigue peleando el Apertura y sueña con sacar el pasaporte futbolero. Diego Cagna es legítimo aspirante al premio "Entrenador del año". Hace exactamente diez años celebraba su primer título como capitán del Boca de Bianchi junto con Rodolfo Arruabarrena, flamante estrella de un comercial de cerveza y ahora dirigido por su amigo en Tigre. Ya en 2007 figuró en la terna por el ascenso a Primera en junio y por el subcampeonato del Apertura en diciembre. El título de Lanús fue decisivo para que el trofeo se lo llevara Ramón Cabrero. Cagna ha reinventado a su criatura. Comparemos los dos triunfos ante River. En el 4-1 por el Apertura 07, ese equipo tenía un bloque defensivo que salía de memoria (Morero-Ferrero-Blengio), un ventilador en la derecha en Martín Galmarini, un mediocampista con llegada como Román Martínez, un enganche picante en Ayala y un puntual goleador como Lazzaro. En el Monumental de Victoria, Tigre repitió festejo pero con otros intérpretes. Aquella defensa de tres centrales se transformó en línea de cuatro con laterales ex Boca (Jerez y el nuevo modelo publicitario) y centrales para nada famosos con apellidos ideales para la pronunciación de Bambino Veira: Fontanello y Paparatto, ayer ausente y reemplazado por el histórico Blengio. Daniel Islas ofrece garantías desde el arco. Castaño sigue siendo el patrón del equipo, un cinco alla Marangoni que toca de primera, nunca se desordena y ya sabe qué hará con el balón antes de recibirlo. Ahora está de moda Morel, que era suplente hasta la 6» fecha. Entró por San Román con el partido 0-1 ante Gimnasia. Metió dos goles, lo transformó en un 3 a 1 y no salió más. Lleva 12 goles y ya superó el registro de Lazzaro en el Apertura pasado. Tras su paso por Estudiantes en el primer semestre del año, el delantero volvió al club. Trabajó para el equipo pero no marcó goles. El DT lo mantuvo entre los titulares hasta el partido contra el Estudiantes de Verón, quien había sido su sponsor en el pase al Pincha y al que había criticado cuando dejó de contar con su apoyo. Ayer incluyó a Luna. Al igual que su maestro Bianchi, Cagna habla mucho más con los suplentes que con los titulares. "Suficiente mensaje les doy a los que juegan cuando los pongo. Debo tener bien a todos porque en algún momento los voy a necesitar", siempre dice Carlitos. La tarea fina resultó exitosa. Luna facturó por duplicado y el tercer gol lo marcó Bardaro, el cuarto delantero en la escala. El ex Vélez, perseguido por lesiones y operaciones de rodilla, terminó abrazado a su entrenador. Bianchismo en estado puro. Tigre quiere escribir el tercer capítulo consecutivo de la saga de campeones Cenicienta en diciembre, que arrancó Estudiantes en 2006 y prolongó Lanús el año pasado.

A diez años de su primer título con el Virrey, Boca puede festejar otra vez a fin de año. Durante esta década, es el equipo argentino que más ha celebrado en esta fecha: 2000, 2003 y 2005. Está con viento a favor. Ganó siete de sus últimos ocho partidos, todos por la mínima ventaja. Le han cobrado a favor penales que no eran y no le cobraron penales en contra que sí eran. En este semestre le ha pasado de todo: las rodillas de Palermo y Paletta, la pubialgia de Palacio, las lesiones de Ibarra, Morel y Vargas, el conflicto con Dátolo, el polémico reemplazo del arquero Caranta por el juvenil García, el caso Viatri y el supuesto robo a la peluquería de Castelar, la controvertida llegada de Figueroa, las declaraciones de Cáceres, la reacción de Riquelme, Román peleado con el resto de los grandes ("no me interesa ser amigo de ustedes") y la inesperada muerte de su presidente Pedro Pompilio. Perdió tres partidos en la ex inexpugnable Bombonera. Si sale campeón, habrá que quemar algunos libros y escribir otros sobre cómo un equipo puede fortalecerse en la adversidad, gracias a la existencia de un enemigo real o inventado. Ayer, Román se nutrió de un insulto desde la platea para clavar el derechazo de la victoria y dedicarle su gol a su joven amigo de la preferencial.

Faltan dos fechas y cuatro equipos aún tienen chances de dar la vuelta olímpica. Las hinchadas aún están componiendo la letra de la canción más linda de diciembre.

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