Dos mas dos es cuatro

Por que claro, debiéramos esperar que el Gobernador de la Provincia entendiera que a las protestas no hay que acallarlas cuando se es un Gobernante democrático. A la protesta hay que escucharla. Y si así fuere, entonces derogaría la orden del descuento del día no trabajado y garantizaría el ejercido del derecho de huelga que tienen los docentes. Que se enturbia y desdibuja cuando el Gobierno amenaza.

Y esta amenaza es antidemocrática. Así también podría medir, además, el tamaño del descontento. Por supuesto que la sociedad exigiría de los maestros una actitud madura en la protesta. Frente a este cuadro a veces se observa, como reacción social, un desinterés, yo diría muy importante, por toda la problemática. “NO me importa ni lo que hace el gobierno ni lo que hacen los docentes. NO me importa quien tiene razón, me importa que los chicos tengan escuela. NO me importa la calidad de la educación que recibe, ni la calidad de los docentes que la imparten, y menos me importa de quien es la culpa. Me importa que pase rápido y que, por afuera, yo pueda elevar su calidad hasta que vayan a la Universidad. Entonces ahí … vemos”. Y esto a modo de resumen de lo que uno esta tentado a calificar como el pensamiento mayoritario de nuestra sociedad. Una pena,¿no?

El Gobierno dice que destina una buena cantidad de nuestros recursos para la Educación. El Gobernador dijo en Mendoza hace unos días, que en la Provincia de San Luis se destinan 3 puntos del PBI para Educación y Cultura. Varias veces se escuchó decir desde ámbitos oficiales que los maestros de San Luis son los mejores pagos del país. Y a veces uno está tentado de pensar, frente al discurso oficial, que es posible que esta disposición de recursos de la que tanto se dice, sea real. Y pudiera ser que alguna parte – importante - de estos recursos se los come la corrupción mezclada con ineficiencia y un empuje de, una ya casi aceptada resistencia al cambio. Por que es obvio, somos una sociedad conservadora. Y lo somos, pese a que pocos quieran admitirlo. La síntesis nuestra da “conservador”.

Pero lo cierto es que el Gobierno necesita de estos recursos, y dejamos afuera la discusión de si los aporta o no, para realizar un cambio verdaderamente transformador y reformista de la Educación, tanto de gestión privada como la publica. Tiene que disponer los recursos que necesitan los teóricos, los ideólogos, los tipos que tiene en su seno y que investigan, se forman y, finalmente, diseñan los cambios, y mas aun, están dispuestos a ejecutarlos. Concretar uno de los momentos mas sublime de la creación: ver la idea, lo que uno imaginó o soñó, ahí, andando en la calle, hecho realidad. Pero para que esto en verdad pase, hace falta plata y, por supuesto, decisión política.

De esta forma se puede mirar, por ejemplo, el caso cubano. Cuba es una isla en la que viven 11 millones de personas y su sistema económico es de una sencillez, se podría decir, pre industrial. Sin embargo sus logros en materia de Educación no pueden obviarse frente algunas otras críticas que puedan oponerse al sistema político de Cuba. Deberíamos decir algo sobre la salud pública o sus políticas culturales, pero ahora nos ocupa la educación. Y aquí está claro como ejemplo palmario, el de Cuba, de un caso de decisión política. Por que en Cuba los ciudadanos no pagan impuestos. El gobierno, no obstante algunas aperturas, tiene estatizada toda actividad lucrativa. En algunos casos asociado con privados, la mayoría de capitales extranjeros. Entonces el destino de esos fondos, recaudados así, solo pueden pensarse bajo el halo de la una enorme decisión política. Y ahí están los resultados para que el mundo se admire.

Y si conceptualmente el Gobierno quisiera colocar el tema educativo en un sitio preferencial, se debería comprender, sin objeciones, digamos inútiles, que los maestros son parte del eje central del sistema y, por lo tanto, destinatarios de un esfuerzo al menos equivalente, al que se ha mostrado por ejemplo, con el tema de las computadoras o el WI FI gratuito para toda la Provincia. Pero no, esto - es evidente - no sucede.

Y así es como cualquiera de los proyectos, algunos por cierto muy interesantes, naufragan en rencores mutuos que enturbian las relaciones y conspiran contra todo resultado. Con puentes rotos en las discusiones salariales y de condiciones de trabajo, los pasos de la mejor capacitación y de la transferencia hacia la comunidad educativa de los proyectos - “sueños” dice el Gobernador - mas progresistas del Estado, se pierden en la neblina de la “no aceptación mutua”.

La sociedad espera cada vez menos de los maestros en las aulas, quizás por que entiende lo poco que les están dando. Y el “ no puedo” de los maestros, choca, cotidianamente, con el “ no quieren” del Gobierno. Y mientras el tiempo pasa y las oportunidades se pierden, TODOS aseguramos que sin un buen sistema educativo, sin una educación de cada vez mayor calidad, no hay futuro posible. Y EL FUTURO ES AHORA.

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