Cuatro jóvenes murieron en un lago en Nordelta

Los fallecidos eran oriundos de San Martín. Entraron al complejo para cortar camino. El exceso de velocidad y una mala maniobra provocaron un accidente que puso al descubierto las irregularidades de esa "ciudad pueblo".
Alexis Frachia, Darío Fasano y Sebastián y Eduardo Cabirta se juntaron el sábado a la noche para ir a una fiesta en un bar de la zona norte del Gran Buenos Aires, sin saber que su propio descontrol los conduciría a la muerte. Pasadas las seis de la mañana del domingo, se excedieron en la velocidad del auto en el que volvían a sus casas y perdieron la vida atrapados dentro del vehículo, luego de haber caído en el lago de un barrio cerrado.

El grupo de amigos de entre 22 y 26 años, oriundo de la localidad bonaerense de San Martín, estaba reunido junto a otros dos jóvenes del complejo de barrios cerrados Nordelta, en el partido de Tigre. Poco antes de las seis de la mañana, los cuatro chicos de San Martín se subieron a la camioneta Volkswagen Fox Cross negra que Alexis conduciría de regreso. Para un mejor acceso a la ruta 197, los dos amigos que vivían en Nordelta autorizaron al Fox a entrar al complejo para retomar el camino desde una salida más directa.

Una vez adentro, al 4000 de la avenida De Los Lagos –que comunica el barrio Las Glorietas y las Barrancas del Lago–, 20 metros después de la rotonda, el auto se descontroló, pasó al carril contrario tras golpear el cantero intermedio y luego se desvió por el pasto, para terminar dentro del lago con sus cuatro ocupantes. "Todo ocurrió muy rápido. El guardia de Las Glorietas escuchó el impacto pero cuando se acercó a mirar sólo se veían burbujas en el agua", describió a Crítica de la Argentina Sofía Matera, encargada de prensa del complejo Nordelta, ubicado en las inmediaciones de la autopista Panamericana y Camino del Buen Ayre.

Las reglas dentro de los barrios cerrados incluyen restricciones horarias de circulación, control por radares para los límites de velocidad y distintas pautas de convivencia, incluso dentro de las viviendas. Es, en pequeña escala, lo que sucede en cada ciudad, municipio o provincia. Y, al igual que en las ciudades más grandes, las normas son transgredidas por los usuarios. Eso fue lo que sucedió ayer por la mañana en Nordelta.

Aunque por la tarde todavía se realizaban peritajes en la zona, fuentes policiales y de seguridad del lugar coincidieron en asegurar que la velocidad del auto superaba los 120 kilómetros por hora –algunas fuentes hablaron de 180–, mientras que los carteles de la avenida advierten que no se puede pasar de los 60. "Los vecinos están preocupados por el impacto de la noticia pero conocen muy bien las reglas de seguridad del lugar. Acá está claro que hubo una gran imprudencia por parte del conductor del vehículo", dijo Pedro Segura, gerente general de la Asociación Vecinal Nordelta.

Segura detalló que uno de los jóvenes que dejó entrar a las víctimas al complejo, vive en el barrio Los Castores –uno de los 14 barrios que lo integran– y llegó a su casa en otro auto "porque nunca compartieron el mismo vehículo", mientras sus amigos viajaban en el auto de adelante. Al cierre de esta edición, los padres de los jóvenes fallecidos no se habían acercado al lugar del hecho. "Si quieren venir, estamos preparados para recibirlos", dijo el gerente de la asociación vecinal.

Los habitantes del lugar aseguraron a este diario que el personal de seguridad se encarga de cambiar los radares para que nadie sepa dónde puede o no exceder la velocidad y especular con eso. "Recién ahora atravesamos problemas como éste. Cuando abrió Nordelta nuestros hijos eran chicos. Pero los que eran bebés por entonces, ahora son grandecitos y toman alcohol y quién sabe qué más. Eso hace que no respeten las normas", reveló una vecina. Otra reconocía: "Hay gente intrínsecamente infractora, como en todos lados. Los barrios cerrados no están aislados de lo que pasa en el resto del mundo". Para Rubén, habitante de un barrio cercano al complejo, la explicación de lo sucedido está en las diferencias sociales: "Hay gente a la que no le interesa el bien común pero sobre todo no le preocupa tener que pagar una multa porque tiene la plata para hacerlo".

Según precisó el prefecto Guillermo Rodríguez a Crítica de la Argentina, el lago donde cayeron los chicos es artificial y no navegable, por lo cual la Prefectura Naval no se hizo cargo del hecho aunque recibió la primera alerta de lo ocurrido y acudió a colaborar. Con la ayuda de Prefectura, los socorristas de las localidades de Tigre y Benavídez extrajeron los cadáveres, además del auto, chocado en varios frentes, cuyo parabrisas quedó astillado por completo y en su interior podía verse ropa tirada, llaves, una zapatilla, un peluche destrozado por el efecto del agua del lago y restos de ramas que el vehículo arrancó en su despiste.

La causa está en la Fiscalía de Benavídez, bajo las órdenes de Gonzalo Aquino y efectivos del Destacamento Benavídez Este-Villa La Ñata se ocuparon de los peritajes. Fuentes de la causa adelantaron que este mediodía se conocerá el resultado de las autopsias para confirmar la causa del accidente y el nivel de alcohol que tenían los pasajeros del auto. Además, resta determinar si las víctimas murieron ahogadas o producto del impacto previo.

"La única forma de prevenir es cumpliendo las leyes"

Para el padre de Victoria Lecointre, una de las seis víctimas del accidente de General Lamadrid, el pasado 11 de enero de 2009: "Los jóvenes vienen desarrollando una modalidad nocturna que tiene como fin consumir mucho alcohol. Es la forma que encuentran de divertirse, que ha cambiado con el tiempo, y que aunque uno no comparte nos tiene a todos como responsables. Aunque no todos los casos son iguales. En el de General Lamadrid, el conductor tenía alcohol en sangre pero las otras chicas, entre las que se encontraba mi hija, creo que nunca se habían alcoholizado. Los chicos venían de un lugar que tenía una habilitación falsa porque no se puede habilitar un boliche en la ruta. Entonces vemos como nadie respeta las normas y eso incluye los límites de velocidad. La única forma de solucionar estos accidentes es que cumplan las leyes que ya están previstas". El presidente del bloque de concejales del radicalismo de Lamadrid dijo a Crítica de la Argentina que "vivimos en una sociedad que ha normalizado la corrupción. A los padres les diría que no siempre tenemos que decir que sí, los chicos a esa hora suelen hacer macanas. A veces uno no le presta el auto por miedo, pero terminan volviendo en el de otro. Hay que tomar conciencia que los chicos, por su edad, siempre están al borde de transgredir y es natural. Hay que de ayudarlos a que entiendan la situación. Uno cuida a sus hijos en la casa, los cuidan en la guardería y en el jardín, siguen en el colegio. Siempre cede la educación a otros porque no puede permanecer junto a ellos todo el día. Cuando salen a la calle debería de haber otros que pudieran cuidarlos en cada ámbito y no sólo hacer controles después de que se produzcan las tragedias".

Los familiares no se comunicaron

Las familias de los cuatro ocupantes del Volkswagen Fox Cross no se mostraron ante la prensa. Tampoco se comunicaron con la asociación de vecinos de Nordelta para conocer el lugar donde ocurrió el hecho. Durante la mañana, estuvieron en el Destacamento Benavídez Este-Villa La Ñata, a diez minutos del complejo de barrios privados, y allí les informaron acerca del accidente y las posteriores pericias y autopsias de los cuerpos. Alexis Iván Frachia, el joven que iba al volante, tenía 26 años y trabajaba en la empresa Cencosud, la compañía chilena dueña de los supermercados Disco, Jumbo, Vea y Unicenter. Darío Fasano tenía 22 y trabajaba en un almacén. Sebastián (22) y Eduardo Cabirta (25) eran primos. El mayor de los dos era empleado de una marroquinería. Eduardo era de los que por estos días apoyaba al polémico director técnico de la Selección de fútbol, Diego Maradona, y disfrutaba de escuchar la música de Dread Mar I. Sebastián, por su parte, trabajaba en la fábrica de zapatos de la familia. Los cuatro amigos eran oriundos de la localidad bonaerense de San Martín y la noche del sábado habían salido juntos hacia una fiesta que disfrutaron en zona norte.

A última hora de ayer, las autoridades del complejo de barrios cerrados les dedicaron un comunicado: "Nordelta desea expresar su profundo sentimiento de pesar y sus condolencias a los familiares y amigos, pero especialmente a las madres de los cuatro jóvenes, que desgraciadamente fallecieron en el trágico accidente".

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